Editan por Twitter ese tipo de mensajes públicos, identificándome con ellos por un « tag ». Para dar que entender que los católicos no serían homófobos.
 

 

… a lo que yo respondo : « La Iglesia no nos engaña. Pero la gente de Iglesia no nos acoge, incluso cuando vivimos la continencia. No me invitáis, no me leéis, no me animáis, no compartís ni una de mis publicaciones o libros, y los cardenales y obispos (salvo el cardenal Omella) nos esconden como verguënzas, sin proponernos camino o apostolado. Abrid los ojos sobre vuestra homofobia en vez de citar Catecismo. »