La retórica actual del « odio » : cuando se quiere descartar sin pruebas a alguien, se le inventa un personaje espantoso lleno de « idio » (a los otros o a sí mismo). Así, nadie se atreverá a denunciar esa falsa fama atribuida al supuesto « peligroso ». Además, si el « idioso » se opone a su etiqueta y se la quita, el gesto será considerado como una prueba de más de su « odio a sí mismo ». Bienvenidos en la dictadura comunista de los « tiernos » !