Antes de ayer, en Francia, se aprobó la ley de extensión de la PMA (Procreación Médica Asistida) a todos, inclusive a las « parejas de lesbianas ». La « valentía » y el « llamamiento al compromiso » de nuestros obispos al respecto son de miedo… Todo el mundo es capaz de denunciar las consecuencias (PMA, vientres de alquiler) de un tráfico de niños, de madres, de padres, obvio. Incluso los promotores de la PMA. Esto no tiene nada de valiente. Sin embargo, ¿ cuántos obispos y católicos aprueban la causa de estas consecuencias (la creencia en la « identidad » homo y en el « amor homosexual ») y no la denuncian ? ¡ Casi todos (por no decir todos) ! ¿ Quién ve que el principal tráfico vergonzoso de personas que se está desarrollando ante nuestros ojos es el tráfico de personas homosexuales, su instrumentalización descarada por la gente que se pretende « heteros gays friendly » ? ¡ Nadie ! El verdadero ánimo, el verdadero compromiso, sería hablar de homosexualidad, que es la coartada afectiva de todas las leyes transhumanistas (incluso la eutanasia y el aborto), y sobre todo dejar hablar a las personas homosexuales. Y eso, los obispos nunca lo tendrán. Era durante los debates del « matrimonio homosexual », y ante todo de la Unión Civil, cuando se hubiera tenido que hablar.
 

 

Por último, me dirijo a los católicos que actualmente se hacen de víctimas, maullando que el CCNE (Comité Consultivo Nacional de Ética) les habría « censurado ». Les recuerdo que para que haya « censura » o « error en la restitución de los debates », ello implica que haya habido verbalización previa del problema. Pero nada de eso. Sólo les pagan con la misma moneda, la moneda de su homofobia (miedo a hablar sobre la homosexualidad y a dejar que las personas homos hablen de ella). No son en absoluto víctimas de lo que les está sucediendo. Esa es la peor parte. Ni siquiera son « censurados ». ¡ Se censuran a ellos mismos !