Prejuicio 1 : Soy un agente de la Iglesia Católica. Voy a complacer a los homófobos y crear homofobia con mi discurso de odio sobre la homosexualidad.

 

No. En Francia, me echan los católicos, los cuales también se niegan a oír hablar de homosexualidad. Y mi discurso no es en absoluto homófobo : muy al contrario, hago un llamamiento al amor hacia las personas homosexuales, y quiero que nos oigan hablar de nuestra homosexualidad, que nos dejen realmente hablar y describir lo que vivimos. No sólo que nos aplaudan poniéndonos una cinta adhesiva en la boca. No sólo que nos « acompañen espiritualmente ».
 

Prejuicio 2 : El lobby LGBT (interpretado como « communidad homosexual ») es una terrible dictadura.
 

Es falso. La comunidad homosexual está llena de personas hermosas, divertidas, sensibles, con mucha sal. Está llena de amigos. Los que la demonizan no han entendido nada. El lobby gay, no hay casi nadie detrás. El lobby LGBT, no lo llevan las personas homosexuales. Es dirigido por las personas que se presentan como « heteros » y que quieren vengarse del matrimonio y de la Iglesia aprovechándose de nosotros las personas homosexuales como coartada amistosa, emocional y sentimental.
 

Prejuicio 3 : Defiendo la heterosexualidad e intento ser un ex-gay. (un gay arrepentido).
 

Creé en 2013 un sitio-web muy serio que se llama CUCH : Católicos Unidos Contra La Heterosexualidad. La Iglesia nunca defiende la heterosexualidad. Tan sólo defiende la diferencia de sexos. Nuestro único y verdadero enemigo, es la heterosexualidad y el lobby heterosexual. Da igual si ustedes no me entienden enseguida y piensan que juego con las palabras. El verdadero problema no es la homosexualidad. Es la heterosexualidad. Yo digo que la heterosexualidad es la ideología del Género. Y encima, digo sin rodeos que la heterosexualidad es el diablo disfrazado de diferencia de sexos. Porque es verdad. Por otra parte, no soy ex-gay y no trata de serlo. Pónganme frente a una mujer desnuda. Y verán el resultado (… o más bien la falta de resultado).
 

Prejuicio 4 : Ser homosexual, es estar en pareja o al menos tratar de estar en pareja. La continencia (= abstinencia por Jesús) es una ausencia de sexualidad, es un odio a sí mismo, y es homofobia interiorizada. No vivo mi homosexualidad, y no vivo mi sexualidad. No estoy libre.
 

Falso. Ser homo, es sentir una atracción hacia las personas de su propio sexo. ¿ Ustedes le dirían a un adolescente que se siente homo desde su más tierna infancia, pero que nunca ha pasado al acto, que no es verdaderamente homosexual ? ¿ Le dirían a un hombre casado y « homo a tiempo parcial » o a un soltero temporal que no son realmente homosexuales porque no están una pareja y no desean estarlo ? Llevarían a toda esa gente al suicidio. Es una vergüenza ver la homosexualidad sólo como un polvo, o como una obligación a estar en pareja. La homosexualidad es un deseo real, practicado o no, una atracción erótica hacia las personas del mismo sexo. Y, fundamentalmente, sólo es eso. Por otra parte, la sexualidad, no sólo es la genitalidad ni los sentimientos amorosos. No somos animales ni ángeles. Experimentamos siempre la sexualidad porque somos hombre o mujer y porque tenemos una relación con el mundo como seres sexuados. Y la continencia (abstinencia por Jesús) es una opción personal, que no impongo a nadie, y que no contradice de ninguna manera la « pareja » homo. Simplemente creo que es lo que puede hacer a cualquier persona homo más feliz y más libre que una « pareja ». La universalidad de mi argumento no impone nada : ofrece un mejor, y lo mejor no es el enemigo del bien, pero tiene derecho a ser anunciado y es real.
 

Prejuicio 5 : Es triste ser gay. Es una condena. Mi vida será un fracaso.
 

No. Mi vida es genial. Si somos duraderamente homosexual, tenemos un papel y una vida extraordinarios. Somos los mejores amigos de los demás. En general, somos más sensibles a los marginados, estamos más cerca de la gente que sufre. Somos poderosos reveladores de los malestares sociales, poderosos médicos de los corazones, poderosos denunciadores de la hipocresía de las parejas heterosexuales y de los fariseos en la Iglesia, evangelizadores de primera categoría. Nos prometo a nosotros personas homosexuales no la felicidad completa en « pareja », pero ¡ sí, la felicidad completa en la sociedad y en la Iglesia ! ¡ Por favor, no os suicidáis !
 

Prejuicio 6 : Doy una imagen negativa, falsa, exagerada, culpabilizadora, de la homosexualidad hablando de la violación.
 

Falso. Por un lado, no homosexualizo la violación. Yo mismo, nunca he sido violado. Y me niego a establecer un vínculo causal entre la homosexualidad y la violación. La heterosexualidad es tan violenta como la práctica homo. Por otro lado, me parece odioso que me traten de homófobo por ser el portavoz de mis cien amigos homosexuales que me dijeron que habían sido violados. Algunos me lo confesaron rompiendo en llanto. Estos gilipollas « gays friendly » (¿ Cómo llamarlos de otra manera ?) son capaces de pedirle a una persona homosexual que fue realmente violada que guarde silencio acerca de su violación con el pretexto de que sería « homófobo » dar una mala imagen de la homosexualidad. ¡ Qué vergüenza ! ¿ Cuáles son los verdaderos homófobos de la historia ? La Iglesia, Ella, al menos, no niega los sufrimientos y las violencias terribles que a veces vivimos.
 

Prejuicio 7 : Los Pro-Vida no son homófobos. Los católicos no son homófobos. Me acogen muy bien.
 

Muchos Pro-Vida son de una estupidez y de una homofobia espantosas. Son anti-Género, anti-feministas, anti-zurdos, anti-masones, anti-gays, anti-lobby-gay… e incluso a menudo anti-Papa. Mala noticia para mí : ¡ soy de izquierdas, feministas, gay, papista ! Por homofobia primaria, estos fundamentalistas natalistas sólo hablan del Niño (¡ el Niño, el Niño, el Niño ! ¡ la Familiaaa !), mientras que en frente, los demás quieren hablar de homosexualidad, de amor, de sexualidad. La mayoría de los Pro-Vida son homófobos (tienen miedo a la homosexualidad) y se niegan a hablar de homosexualidad. Ellos son los primeros en llorar sobre mí, soñando que denuncio la dicha « terrible censura del lobby LGBT » que yo sufriría. En realidad, la « censura » no viene del « lobby gay » (aunque también reciba insultos por parte de mis hermanos homosexuales) : proviene sobre todo del lobby Pro-Vida y de La Manif Para Todos. En Francia como en España. Lo siento decirlo. Hará casi un año que mi libro La homosexualidad en Verdad se publicó en toda España y toda América Latina : ¿ Cuál es el Pro-Vida que me invitó ? ¿ Qué medios de comunicación católicos me solicitaron ? Ninguno. El diario catalán Actuall, por ejemplo, se negó a publicar mi única entrevista para España, y la sustituyeron por el discurso homófobo de Jean-Pier Delaume Myard. ¿ Lo encuentran normal ? En Francia, me respaldó públicamente sólo un obispo, el obispo de Lourdes. ¡ Tan sólo uno ! Mientras que defiendo y vivo lo que la Iglesia pide. ¿ Les parece eso normal ? Por lo que los católicos que me hablan de la dictadura de los medios me hacen reír.
 
 

Prejuicio 8 : Seré continente toda la vida, y todas las personas homosexuales tienen que seguir mi ejemplo feliz de castidad.
 

Quiero ser continente: No sé si lo conseguiré hasta el final y si lo soy siempre tal como lo pretendo o lo debería. La continencia es una decisión libre y muy personal, una promesa que es hermosa. No tengo ninguna bola de cristal. No sé si seré continente toda la vida. Pero puedo desearlo. Soy un pecador. Soy débil. Por muestra : después de 5 años de continencia, me caí el último mes de octubre. El mal está hecho : el sacramento de la confesión me levantó. Pero todavía ocurre que me enamorare, que tenga tentaciones. Soy todo un hombre. Y mi deseo hacia los varones sigue existiendo. La continencia es un don que hace feliz, pero que no es cómodo. No es una eficiencia. Y si se convierte en una eficiencia para brillar, incluso en los círculos católicos, es pernicioso. Ojo con no apuntar sólo la pureza. El Padre Pio dijo : « Hace falta dos alas para acceder al Paraíso : la pureza y la humildad. » No la una sin la otra. Si somos puros sin ser humildes, caemos en el puritanismo, el fariséísmo. Es terrible. Tengo que tener cuidado con no establecerme en la continencia ni en la homosexualidad.
 

Prejuicio 9 : Practicar la homosexualidad es grave y conduce al infierno.
 

Falso. Practicar la homosexualidad, sí, es grave, ya que es un rechazo de la diferencia de sexos, es decir de toda Humanidad y de Dios. Es un pecado mortal. Sin embargo, no por haber cometido un pecado mortal una persona irá necesariamente al infierno. Ejemplo con el Buen Ladrón, crucificado junto a Jesús, que desde luego mató a gente y cometió pecados mortales en su vida, pero quién va directamente con Jesús al Cielo. Un pecado mortal rehúye la Gracia, así que nos expone más a la maldición eterna. Pero si una persona que practica un pecado mortal (aborto, asesinato, homosexualidad, orgullo, avaricia, ansia de poder, adulterio…) se deja amar y rescatar por Jesús, no será condenada. Yo, por ejemplo, insisto para decir que, si en el momento de mi muerte, me valo de la continencia para considerar que ya no necesito a Jesús para ser salvado (porque yo sería la encarnación de « San/Don Perfecto »), corro más el riesgo de condenarme que una persona que fue activamente homosexual durante su vida, pero que finalmente reconoce que necesita a Jesús y su amor. Por lo tanto, no sacralizo de ninguna manera la continencia. No es para nada una garantía de Salvación. La Salvación, es reconocerse como el peor de los pecadores, y es acoger la Realeza de amor de Cristo. Punto.
 

Prejuicio 10 : Se puede sanar la homosexualidad.
 

La homosexualidad es una herida de la identidad, una violencia cuando se practica. No soy el único que lo dice : todos nosotros, las personas homosexuales, lo decimos (cf. véase mi Diccionario de Símbolos homosexuales, y todas las veces que nos representamos con una cicatriz, con un rostro partido por la mitad, con lesiones). Y una herida, por lo tanto, se puede curar. Sin embargo, la homosexualidad no es una enfermedad : es un miedo (a la diferencia de sexos). Y el miedo no es una enfermedad. Un miedo se supera por el perdón, la confianza, la amistad, un acompañamiento, el humor, y por la recepción de los sacramentos. Y a veces una persona se queda homosexual de por vida. Y no es grave. Si Jesús permite que ella se sienta homo « para toda la vida (terrestre… que no hay para tanto) », es para que esta persona haga algo grande, original e insólito, por Su Gloria y por todos los heridos de la tierra.
 

Prejuicio 11 : La homosexualidad es una identidad y es amor, así que no hay necesidad de discutir.
 

Falso. Nuestra verdadera identidad es la diferencia de sexos (somos hombre o mujer), y es la diferencia Creador-criaturas (somos todos criaturas e Hijos de Dios). « Los » heteros y « los » homos no existen. La salida (el coming out) es una auto-caricatura. Nadie se caracteriza por sus fantasías, por sus sentimientos e impulsos que experimenta, por las personas que lo atraen eróticamente, ni por lo que hace en la cama (genitalidad). En cuanto al Amor, Éste es la acogida de la diferencia (Siempre que no acogemos la diferencia, no amamos), y más aún la diferencia de sexos que es la base de nuestra existencia, de nuestra identidad y de todo amor abierto a la vida. En su seno, la « pareja » homo no experimenta la sexualidad (ya que no incluye la diferencia sexual : la homosexualidad es una « sexualidad sin sexualidad », por así decirlo), y no vive el Amor : lo que vive, es más bien una parodia de amistad (Se trata desgraciadamente de una amistad complicada porque se ha vuelto amorosa y genital) y una parodia de amor (ya que el amor sin sexualidad se convierte en amor platónico, por lo tanto insatisfactorio y a menudo violento, poco abierto a la vida y a la complementariedad de los sexos). El Amor verdadero, es la acogida de la diferencia de sexos. Esto es verdad para todos. Casados como solteros, además. La diferencia de sexos no es una opción en el Amor. Es a la vez la condición y la esencia misma del Amor… aún cuando no sea por sí sola una garantía de Amor : muchas parejas hombre-mujer incorporan la diferencia de sexos sin acogerla ni honrarla, y resulta ser un verdadero desastre. Y conozco a « parejas » homos a quienes les va mejor que a muchas parejas mujer-hombre. Dicho esto, cuando la diferencia de sexos es realmente acogida en una pareja, se convierte en lo mejor. Y ese mejor, las « parejas homos » no lo viven. Y si ustedes conocen a contra-ejemplos, ¡ enséñenmelos para que yo cambie de opinión !
 

Prejuicio 12 : Los sacerdotes son cobardes (o homosexuales reprimidos/ocultos).

Falso. Miren el coraje del párroco que me recibe en su parroquia – Bruno – y que me ha invitado a hablar de homosexualidad. Durante toda la semana, tuvo que amar a los periodistas, quienes a veces se comportan como aves de rapiña. Si esto no es el coraje, ¿ qué es ? Y miren al estupendo arzobispo – Mons Omella – que tienen aquí en Cataluña. No sé si Bruno y Juan-Jo son homosexuales, pero en todo caso, ¡ lo cierto es que tienen pelotas, y tienen corazón ! Y en cuanto a los sacerdotes homosexuales, conozco a unos cuantos, aunque siga siendo una minoría en el Clero. Y los que permanecen fieles a la Iglesia en la obediencia y que viven su homosexualidad en la continencia son verdaderos santos, ¡ sacerdotes de los grandes ! Lo puedo garantizar.
 

Prejuicio 13 : La Iglesia no ama a las personas homos. Nos rechaza en cuanto estamos en pareja.
 
 

Completamente falso. La Iglesia católica, creo, todavía nos ama mejor que los demás, no sólo porque Ella no juzga a las personas, sino que además Ella nombra nuestro pecado y nos responsabiliza para que ayudemos a Dios a que quite este pecado o al menos para « vivir con esa tendencia » de la manera más entregada posible. El amor de la Iglesia por las personas homos es incondicional : Ella no nos dice « Te acojo en cuanto ya no te sientes homo ». No. Ella dice : « ¿ Experimentas esta tendencia ? Vale. La tomo muy en serio. ¿ Estás en pareja homo ? Vale. Haremos con ello. ¡ Entra igual ! Yo te acojo entero, aunque no bendiga todo lo que haces. Permanece en la obediencia, si no, los sacramentos de la Eucaristía y de la confesión no tendrán efecto en ti. Pero quiero que sepas que te dejaremos que nos instruyas y nos expliques la homosexualidad ! ¡ Alegría ! » ¡ Qué Buena Nueva increíble ! Nosotros, personas homosexuales, somos las Reinas de la Iglesia, en realidad (¡ Siempre he soñado con ser una princesa !^^). El mundo nos quiere esconder este Amor de la Iglesia por nosotros. Pero Éste es real. ¡ Por ser homo, tienes aún más tu lugar en la Iglesia ! Jesús no vino por la gente sana ni justa sino justamente por los pecadores.
 

Prejuicio 14 : Marta Sánchez es una mujer superficial.
 

¡ Qué cosa más fea pensar eso ! ¡ Si Marta es una santa ! No por sí misma ni por sus propios méritos/sus propias acciones. Pero por ser amada por Dios. No se dice nada contra Marta Sánchez delante de mí, ¡ por Dios !