Muchos de mis defensores del momento están totalmente equivocados. El verdadero opresor no es el « lobby gay » y su « dictadura ». El verdadero blanco del jaleo que se está armando alrededor de mi charla de mañana no es la « libertad », ni « la libertad de expresión », ni mi persona.

Es mucho más profundo.

El verdadero problema – que muy pocos nombran, porque muchos católicos son corresponsables invisibles de este jaleo -, es que nuestro mundo ya no acoge y acepta dos cosas : la VIRGINIDAD (María, el celibato) y la existencia/creencia en una VERDAD UNICA Y UNIVERSAL (Jesús, la Iglesia Católica). Esa es la razón de la Bomba que es mi conferencia.