Acabo de terminar la escritura de mi último libro en francés, Homosexualité, la Priorité niée. Es tan importante y urgente que lo voy traduciendo poco a poco, al mismo tiempo que mis 247 preguntas sobre la homosexualidad dentro de la Iglesia (cf. la CARPETA DE PRENSA para los Españoles). La traducción me va a costar… pero lo bueno llega a quienes esperan.
 
 

 

HOMOSEXUALIDAD, LA PRIORIDAD EN VERDAD :

 

ÍNDICE
 

Introducción

CAPÍTULO I – ¿ Por qué la homosexualidad es EL tema más importante del mundo ?

1) Primera en el corazón de la gente

2) Escondida detrás de los grandes dramas

3) Arraigo afectivo general

4) Embajadora mundial de la palabra « amor »

5) Dueña del poder mediático

6) Dueña del poder político

7) Del lado de los poderosos

8) Dueña del poder económico

9) Poder del tabú

10) Universal por la diferencia de sexos

11) Universal por la diferencia Creador-criaturas

12) Barómetro del estado del mundo y de la Iglesia

13) La Llave de los corazones
 

CAPÍTULO II – ¿ Por qué el hecho de que la homosexualidad sea central será violentamente negado (incluso dentro de la Iglesia Católica) ?

1) Será negado porque es rarísimo

2) Será negado porque es complicado

3) Será negado porque es pasional/idealizado

4) Será negado porque es banalizado

5) Será negado porque ella parece menos grave que muchas otras cosas

6) Será negado porque es sinceramente ignorado

7) Será negado porque es doloroso/violento

8) Será negado porque es molesto

9) Será negado porque es despreciado

10) Será negado porque es arriesgado

11) Será negado porque es espantoso

12) Será negado porque es la hora de la Gran Apostasía

13) Alegrarse de ello en vez de quejarse
 
 

A todos los malos católicos cuya maldad y mala fe me han dado la energía de llevar a cabo mi demostración.
 
 

INTRODUCCIÓN

 

« Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda. » (Mateo 19, 11-12)
 
 

La homosexualidad es el tema más importante del mundo. No originalmente ni en el orden de la Gracia ni de la pura Verdad. Dado que es Jesús el tema más importante del mundo ; y es el transhumanismo anticrístico que representa concretamente el peligro que amenaza nuestra humanidad. Sin embargo ello sigue siendo verdad en el orden del disfraz y de la comprensión popular que toma este transhumanismo homicida, verdad en el orden del afecto y de las creencias más difundidas en nuestro mundo actual. La coartada de la homosexualidad, más que la realidad de la homosexualidad, es eso lo que prevalece en nuestro contexto planetario presente.

No es culpa mía. La sacralización mundial de la palabra « amor » – que sólo es una idolatría de la subjetividad individual, del sentimiento y de los instintos humanos – se basa en la creencia en el « amor homo ». Y la homosexualidad practicada pone en tela de juicio tanto a la Humanidad (diferencia de sexos) como a la Iglesia Católica (diferencia Creador-criaturas), es decir a Jesús. Por lo tanto, ésa se hace contextualmente, emocionalmente, espiritualmente y mundialmente crucial.

Hoy en día, la homosexualidad es el pretexto sentimental o la explicación de fenómenos que a priori no tienen nada que ver con ella (ecología, Islam, clonación, eutanasia, crisis migratoria, Tercera Guerra mundial, etc.). Hasta viene antes que el aborto. No objetivamente, pero en términos de influencia y de sentimiento, en términos de miedo a hablar de ella en público. Es una paradoja y un misterio pero es así. Nunca la gente se moverá en masa para protestar contra el aborto : la homosexualidad es la que hará que se levantarán, aunque en la práctica, matar a un niño por aborto es mucho más grave que dos hombres que « se casan » en el ayuntamiento. Por otro lado, aún pueden oír al Papa y a los católicos sostener en público que el aborto es un crimen y un pecado. Sin embargo, nunca los veréis hablar del « matrimonio gay », afirmar abiertamente que están en contra, o declarar que el « amor homosexual » no es amor y es un pecado.

Oigo que la homosexualidad no es ni menos catastrófica ni menos importante que otros problemas mundiales, so pretexto de que « todo está relacionado », de que ella formaría parte de un proceso de decadencia civilizacional global, de que no será oficialmente objeto de un delito de obstaculización tan impresionante como para el aborto por ejemplo (Desde el 1 de diciembre del año 2016 en Francia, está prohibido por la ley informar a las mujeres en los sitios internet de las consecuencias dramáticas del aborto y disuadirlas de guardar su bebé. Se aprobó en seguida en Francia la ley contra la homofobia, y apenas se habló de ella). Sin embargo, es falso. La homosexualidad es EL mal más invisible, más temido y más poderoso de la tierra, debido a su influencia, su banalización y su impregnación afectiva. Y sobre todo porque niega la existencia y prevalencia de la diferencia de sexos, fundamento de la Humanidad, y la existencia y prevalencia de la diferencia Creador-criaturas (la Iglesia), base de nuestra divinidad y de la divinidad de Jesús.

A pesar de todo ello, traten de explicar aquella primacía mundial de la homosexualidad sin parecer un ser odioso, un loco, un peligro, y sin ser desaprobado incluso por la mayoría de los católicos. En el asunto, ustedes dejarán su pellejo. ¡ Pero sin duda, no su alma !
 

Mi trabajo, muy conciso, y que nació de dos conferencias que di en Friburgo (Suiza) el 14 de diciembre de 2016, pretende poner los puntos sobre las íes en cuanto a la homosexualidad, su espacio pero también la omertà de la que es objeto, en particular en las filas de la Iglesia Católica, aún cuando la Iglesia de Cristo es muy clara sobre el tema y pide que hablemos de éste. Ese libro no es un ajuste de cuentas sino una demostración fáctica innegable que la última Pasión de la Iglesia está muy cerca, y también que lo mejor de nuestra vida está por delante de nosotros ¡ ya que todo está por hacer ! El ámbito de estudio de la sexualidad es casi totalmente ignorado. ¡ Y Francia, una vez humillada y confrontada a su orgullo, pronto se despertará !

Marthe Robin, famosa mística francesa contemporánea (1902-1981), profetizó esto al Padre Finet, el co-fundador de los Hogares de Caridad en 1936 : « Francia va a caer muy bajo, más bajo que los otros países, debido a su orgullo y a los malos jefes que se ha escogido. Ella se comerá la tierra. Luego gritará hacia Dios, y será la Virgen quien vendrá a salvarla. Ella recobrará su misión de Hija mayor de la Iglesia y volverá a enviar a misioneros por el mundo entero. » Y también Marthe le dijo a Felipe, un hombre que hacía un retiro espiritual : « Francia bajará hasta el abismo, hasta el punto en que ya no verá ninguna solución humana para recuperarse. Se encontrará completamente sola, abandonada por todas las demás naciones que se apartarán de ella, después de haberla conducido a su ruina. No permanecerá mucho tiempo en este extremo. Ella se salvará, pero ni por las armas, ni por el genio de los hombres, ya que no quedará ningún medio humano… Francia será salvada porque el Buen Señor intervendrá mediante la Santísima Virgen y el Espíritu Santo : esto será el nuevo Pentecostés, el segundo ‘advenimiento’ del Espíritu Santo. » Marthe, para hablar del despertar y del Pentecostés que Francia va a conocer próximamente, utilizó la imagen de la pelota que cae y que luego rebota casi al mismo momento. Y ella predijo al padre Yannick Bonnet – que tiene ahora los 80 años cumplidos y buena salud – que vería este rebrote durante su vida.
 
 

CAPÍTULO I – ¿ Por qué la homosexualidad es EL tema más importante del mundo ?

 

SU IMPACTO AFECTIVO
 

1) Primera en el corazón de la gente
 

François Hollande y su camiseta I’m not gay


 

La homosexualidad es de suma importancia debido a que ocupa el primer lugar en el corazón de nuestros contemporáneos que ya no creen en el amor. Es la principal coartada sentimental y emocional de todas las leyes transhumanistas que el Gobierno Mundial nos impone hoy en día, incluso las que, a priori, no tienen relación directa con ella. Es el apoyo de la creencia universal en la palabra « amor ».

Francia se percató cuanto más de ello cuando François Hollande fue elegido en 2012 sólo a causa de la homosexualidad. Y por ninguna otra razón. Realmente. Y el « matrimonio gay » es la única ley que el político logró hacer aprobar durante su quinquenio. Aquella ley hasta abrió su quinquenio. Sus ministros (Christiane Taubira, Marisol Touraine, Laurence Rossignol, Najat Vallaud-Belkacem, etc.) sólo deben su puesto y su función a la lucha pro-gays. No hicieron nada más. Lo mismo ocurrió en España (con José Luis Zapatero), en Italia (con Matteo Renzi), en Inglaterra (con David Cameron), etc. Es la homosexualidad que los cargó hasta lo alto, a pesar de que se hubiesen anunciado como « heteros ».

La eutanasia, entre otras cosas, está indirectamente relacionada con la apertura a todos los derechos y a todas las libertades impulsada y resumida por la propaganda del « amor homo ». Por ejemplo, el 12 de diciembre de 2013, en la Cámara de Representantes de Bélgica, veía en directo las imágenes dramáticas de la votación de la aprobación de la eutanasia para los menores : se hallaban en el hemiciclo muchos LGBT (organismo Lésbico, Gay, Bi y Trans).

En todos los programas de televisión donde era invitado para defender su punto de vista en contra de la eutanasia, el activista pro-Vida francés Tugdual Derville se lamentaba que lo enfrentasen sistemáticamente con Jean-Luc Romero, homosexual y pro-eutanasia. La homosexualidad sirve de escudo y de cinta adhesiva para cualquier tema societario que se quiere imponer por vía legal, y sobre todo vía sentimental. Aunque racional y lógicamente, la eutanasia y la homosexualidad no tienen nada que ver entre sí.

Lo mismo pasa con el aborto. Por ejemplo, en Francia, ¿ quién está detrás de la creación de la ley de delito de obstaculización a la interrupción voluntaria del embarazo (votada el 1 de diciembre del 2016) ? La abogada Caroline Mécary, defensora feroz del « matrimonio gay ».

Se puede proseguir indefinidamente así desarrollando los ejemplos de enchufe entre la homosexualidad y las cuestiones sociales aparentemente más alejadas de ella : pienso por ejemplo en la pedofilia. La gente detrás de La Parole libérée (la Palabra liberada), el colectivo de la ciudad de Lyon que intentó condenar por pedofilia al cardenal Barbarin, son todos gays friendly, y algunos incluso homosexuales. Eso lo sé de buena fuente y por vía indirecta. Al otro lado del Atlántico, el equipo « Spotlight », ganador del Oscar de la « Mejor Película » en Hollywood en 2015, es mayoritariamente gay friendly : eso se palpa discretamente en la distribución de la película. Así de sencillo : la punta de lanza secreta del anticlericalismo es la homosexualidad. Miren, por ejemplo, quiénes son los actores de la serie anticrística The Young Pope (con el actor Jude Law) en la cadena Canal + en 2016: Javier Cámara, Cécile de France, etc. : muchos son bisexuales y hasta homosexuales exclusivos.
 
 

2) Escondida detrás de los grandes dramas
 

Atentado de Niza, 14 de julio de 2016


 

La homosexualidad es primordial porque la encontramos incluso donde es rechazada, donde no la esperábamos, y en los hechos que aparentemente la sobrepasan en gravedad. Ella es el bosque ocultado por el árbol imponente.

Como he señalado en la introducción, uno no debe fiarse en la aparente banalidad de la homosexualidad. Que dos tíos formalicen su « amor » ante el alcalde, es objetivamente menos grave que el asesinato de un niño por un aborto, la guerra en Siria, un yihadista que se estalla en un mercado, la prostitución, la adicción a las drogas, la pedofilia. Y aún así, la homosexualidad hizo desplazar a más gente que las Marchas por la Vida o las manifestaciones a favor de la Paz en el Oriente Medio. Debido a que, mediante la homosexualidad y su promoción social, es la base de la Humanidad y de la persona (incluyendo a los solteros) que se ve afectada. Los abortos y los infanticidios, siempre han existido. Pero el hecho de que, a través de la homosexualidad y la consagración del « amor homo », la diferencia de sexos sea cuestionada y negada mundialmente, eso no tiene precedentes. Antes de la Unión Civil y del « matrimonio igualitario », nunca se había llegado a decir legalmente, sean cuales fuesen las culturas, que la diferencia sexual no existe o sería opcional en el amor y en la procreación.

De hecho, la Unión Civil es la primera ley que convierte todo vínculo humano en comercio, que se basa en la orientación sexual de las personas y ya no en su sexuación, que transforma al ser humano en animal y en ángel ya que lo clasifica según su práctica genital y sus sentimientos amorosos. Se concreta con la Unión Civil la advertencia de Blaise Pascal « Quien quiere hacer el ángel hace la bestia ! » : « El hombre no debe creerse al igual que las bestias ni que los ángeles, ni ignorar el uno y el otro, sino conocer el uno y el otro. » (Fragmento 4/14)

Se ríen de mí porque explico que la Unión Civil es la luz rosa – no la responsable, ni el disparador, sino sólo la medida emblemática – de la Tercera Guerra mundial y de la crisis económica que estamos viviendo. ¿ Cuántas veces me han dicho : « Vamos, no exageres. Ves la homosexualidad en todos lados. Hay cosas más graves : el paro, la crisis migratoria, la ecología, el transhumanismo, los Cristianos de Oriente, el terrorismo, el islamismo… Sigue adelante. Nos estás tocando las narices… » ? Hacer frente a la Unión Civil es considerado como un combate de retaguardia : incluso aquellos que están/estarían en contra no quieren volver a examinarla, y no hablan nunca de ella. El « matrimonio gay », ídem. Ni se atreven a pronunciar el nombre. Sólo quieren discutir las consecuencias de la ley. Mientras que la ley es un todo indivisible, al igual que el matrimonio que es un todo que unifica a la pareja y la filiación. Les contesto : « ¿ En serio ? La homosexualidad no tiene nada que ver con la crisis o el Islam ? Vale. Omar Mateen en Orlando (11 de junio de 2016), que asesinó a 49 personas : ¡ homo ! El conductor del camión loco de Niza (14 de julio de 2016), que mató a 86 personas : ¡ homo ! ¿ Y miren el estado económico de Francia después de la aprobación de la ley de ‘matrimonio gay’ ? ¿ de Colombia ? ¿ de España ? ¿ de Estados Unidos ? ¿ de Italia ? : ¡ Crisis ! ¡ Sólo países que están cayendo en picado ! ¿ Qué más necesitan para ver ? »
 
 

3) Arraigo afectivo general
 

 

La homosexualidad es la prioridad, ya que tiene un agarre afectivo muy fuerte y ahora mundializado sobre las mentalidades. Se ha convertido en pocas décadas en un verdadero fenómeno de moda. Aparece por todas partes : en las telenovelas, los carteles, las publicidades, las películas, los patios escolares, las expresiones de la jerga cotidiana… Además, se beneficia de la liberalización de las costumbres, de la democratización y la accesibilidad generalizada de la pornografía. Ya desde la década de los 1990, está omnipresente visual y verbalmente. Se habla mucho de ella, aunque de manera anecdótica y nunca detenida. Hay muchísimas fuerzas que nos incitan a pensar que se trata de algo bien : la ley del « matrimonio igualitario », las noticias que señalan los casos de homofobia, la mediatización de las personalidades gays, el desfile del Orgullo, el número de héroes homosexuales o bisexuales en las series, etc. El ejemplo de los carteles franceses de prevención contra el VIH es patente : nos ponen delante de las narices imágenes de parejas homosexuales, sin nuestro consentimiento. Nos las imponen, y es cada vez más valorado al mismo tiempo que banalizado. Por lo tanto, resulta muy difícil resistir, a menos de vivir como un monje. Y aún así… incluso en una abadía, Internet a veces ocupa un sitio demasiado destacado.

Como quien no quiere la cosa, que estemos en contra o a favor de esta propaganda, aquella distorsiona insidiosamente la percepción que tenemos de lo Humano. Ahora la gente sustituye cada vez más la diferencia de sexos con la orientación sexual : se creen que el mundo está dividido entre « los homos » por un lado y « los heteros » por el otro, y ya no entre los hombres y las mujeres. Ellos han incorporado masivamente – incluyendo a los católicos y a los clérigos – la idea errónea según la cual la heterosexualidad sería la diferencia de sexos. Ni siquiera ven el problema en la Unión Civil, ni en la « pareja » homo discreta. Me miran atónitos cuando señalo la heterosexualidad como nuestro enemigo nº 1, cuando en realidad todos tendrían que respaldarme.

Social y mundialmente, siempre me sorprende ver cómo la palabra « homosexual », « heterosexual », « homofobia » y « amor » (dejo de lado « derecho », « gana », « igualdad », « libertad ») han invadido todo el espacio en el idioma, la mentalidad y el corazón de nuestros contemporáneos, todas las culturas, lenguas, naciones y generaciones. Por ejemplo, cuando asistí a algunas veladas de los Veilleurs (las Centinelas), comprobaba que el lenguaje de los transeúntes que se detenían para saber lo que estábamos tramando se limitaba a estas cuatro palabras. ¡ No era más que eso ! Por esta vez, ¡ los Veilleurs quedan como unos gilipollas, con sus discursos natalistas o filosóficos completamente desconectados de la homosexualidad, de la heterosexualidad, de la homofobia y del amor ! ¿ En qué planeta viven ? Ellos saben muy bien, porque se los devuelve constantemente en la cara, que no contestan a las interrogaciones de sus pares, y que al final desprecian/temen al Pueblo.

Nosotros, personas homosexuales, tenemos una influencia tremenda (y desproporcionada) en los que se presentan como « heteros » y como « nuestros amigos ». Porque ellos nos cortejan, nos temen y nos utilizan sin saber exactamente por qué y sin conocer nuestra realidad. No se dan (a menudo) cuenta de que nos instrumentalizan para vengarse del matrimonio y de la Iglesia ; están cegados por su sinceridad, sus buenas intenciones, pero también por su ignorancia burda en cuanto a la homosexualidad. Pienso por ejemplo en Erwann Binet, el ponente oficial de la Ley Taubira (= matrimonio igualitario), que, frente a mí, se veía en calzas prietas : « Leeré su libro », me susurró en el plató de la cadena católica francesa KTO en 2013, porque este hombre no sabe absolutamente nada acerca de la homosexualidad, y en el fondo porque la ley del « matrimonio gay » le importaba un bledo y que la defendió por oportunismo político y para lucir sin gran esfuerzo como justiciero desinteresado. Mediática y políticamente, aquel diputado de la región de Isère salía de la nada. Finalmente, acabó despreciándome, basándose en los falsos rumores sobre mí, y aislando mi testimonio, como si fuera una « excepción de homosexual ». Pero no estaba para nada orgulloso frente a mí. También pienso en Jean-Pierre Michel, vicepresidente del Senado, que en Radio Nuestra Señora en marzo de 2013, frente a la flor y nata de La Manif Pour Tous, pasó por alto a todo el mundo simplemente porque no había personas homosexuales con quienes podía competir. Frente a una persona homosexual, su argumentario – basado en la presunción de homofobia – se hubiera derrumbado como un castillo de naipes. Los oyentes podían adivinar que estaba obsesionado por la presencia en carne y hueso « de los homos » : ¡ una especie de creencia mágica e ingenua « de los heteros » ! Una persona homosexual tiene un poder increíble : tiene la capacidad de noquear a todas las personas que se autoproclaman « heteros gay friendly ». Ejerce un ascendiente real. A causa, como ya he dicho, de la presunción de homofobia, esgrimida como un espectro amenazador si alguna vez nosotros, personas homosexuales, mostramos nuestro descontento y no vemos cumplidos todos nuestros deseos.

El análisis de la homosexualidad tiene autoridad : incluso los portavoces cristianos – por lo general escritores que intentan « colocarse », burócratas de la Iglesia Católica que exhiben la etiqueta de buenos padres de familia católica o de curas perfectos – caminan sobre una raya conmigo. Con la homosexualidad, ¡ todo el mundo va un cómodo paso por delante de los demás ! En cuanto a nuestros detractores, nos rehuyen como a la peste. La homosexualidad bien explicada convierte a todo testigo homo en un terror. Todavía recuerdo las reacciones de las personas homosexuales o gays friendly que acuden a mis charlas : o bien llegan como enemigas y se van como amigas… o bien aparecen para asaltarme con violencia y se largan con la cola entre las piernas. Sólo les sobra la presunción de defensa de la heterosexualidad para acusarme sin razón antes de dar un portazo (y aún así… : se enteran de que creé un blog llamado CUCH : Católicos Unidos Contra la Heterosexualidad). Sólo les queda la palabra « heterosexualidad » por soltar, como última defensa. Casi nunca me contradicen durante mis conferencias o a propósito de mis escritos. Es potente, la homosexualidad. La homosexualidad tiñe fuertemente y de manera maniquea la esfera política planetaria. Muchos alcaldes y ministros en el mundo son abiertamente homosexuales o al menos gays friendly (Barack Obama, Justin Trudeau, François Fillon, etc.). Para ser alcalde de París, por ejemplo, uno no debe ser antigay. El Ayuntamiento de París, es Rainbowland.
 
 

4) Embajadora mundial de la palabra « amor »
 

Film « Hoy no quiero volver solito » (« Hoje Eu Quero Voltar Sozinho », 2014) de Daniel Ribeiro


 

La homosexualidad es primordial porque tiene todos los aspectos del amor sin serlo, y que nuestro mundo se virtualiza, se romantiza y se emocionaliza a paso de maníaco. En poco tiempo ella se ha convertido en EL Comodín para que ya no se pueda atacar la palabra « amor » a nivel mundial : debido a su cercanía con la amistad, la homosexualidad es la Embajadora del no-querer que todo el mundo confunde con el amor (lo que no podrá nunca ocurrir hasta ese punto para la eutanasia, la prostitución, el aborto, la pedofilia, los crímenes de pasión). Y entonces sirve como primera coartada para justificar todo lo que se llama « amor ».

El amor, es la acogida de la diferencia de sexos, fundamento de toda humanidad. Cada vez que rechazamos la diferencia – y a fortiori la diferencia de sexos y la diferencia Creador-criaturas que son la base de nuestro bienestar y del amor -, no amamos. Creemos que amamos, pero no amamos. Y la práctica homosexual es un rechazo de estas dos diferencias, por lo que no es amor. Digámoslo de una vez por todas.

Puesto que nuestros contemporáneos han perdido el sentido del cuerpo y de lo sagrado, en parte a causa de Internet que es la imagen de la Bestia, están hechizados por la homosexualidad que tienen la impresión de ver en la vida real (mediante la pornografía, pero también en carne y hueso a través de seres humanos que se hacen llamar « homos » y que plantean actos homosexuales), pero eso es una ilusión de realidad y de amor. Se enfrentan con una realidad fantaseada que los atrae tanto como les frustra y los ataca.

El relativismo ambiental impide decir que el amor tiene leyes y que todo no es amor. « ¿ Quién puede juzgar el amor, la sinceridad, el consentimiento libre, las emociones, el feeling ? » nos machacan sin parar. En un mundo que lo ve todo en negro, el sentimiento amoroso aparece como la única cuerda de salvamento. Y la homosexualidad es su principal embajadora. Se relega la diferencia de sexos a una « opción de amor » y se le quita su título real. La Iglesia y Jesús, ídem. Es en este sentido que debemos entender que la homosexualidad se ha convertido en la nueva Reina oculta : se la alinea oficialmente a la diferencia de sexos (rebautizada « heterosexualidad »), y se la corona oficiosamente como Regente de una nueva Humanidad, de un nuevo Amor y de una nueva Iglesia.

Para entender esta usurpación y falsificación tácita de identidad, para entender la corriente actual de coronación mundial de la homosexualidad, hay que aprehender el fenómeno en términos de influencia y de intención, de carga sentimental, de mundos virtuales y de audiencia. No en términos de contenido de leyes o de hechos. Por ejemplo, la Unión Civil, el « matrimonio igualitario », la GPA (maternidad subrogada), SON la homosexualidad. Son intentos de justificar el « amor homosexual » como « amor universal no específicamente homosexual ». Aquellas leyes nunca fueron pedidas por su contenido, contenido que por otra parte nos importa un pepino, y cuyas consecuencias reales negamos. Lo importante es que « se aprueben ». ¡ Siempre es un adicional de derecho, de libertad, de igualdad y de justicia ! Para ilustrar eso, siempre tengo en mente el pequeño sondeo informal que planteé a mi antiguo grupo de amigos homosexuales de Angers (ciudad del noroeste de Francia), todos favorables por principio al PaCS (Unión Civil en Francia) pero sin conocer el significado de las siglas : ¡ Pacto Civil de Solidaridad ! Por lo tanto, los portavoces de La Manif Para Todos y demás juristas pierden el tiempo tratando de regatear o de convencer sobre el contenido de las leyes tácitamente impregnadas de defensa de la homosexualidad. Nosotros, personas homosexuales, ni siquiera las miramos. ¡ La gente sólo quiere oír de « amor » et de homosexualidad ! No de las consecuencias de sus actos.

Es el arraigo afectivo de la homosexualidad en las mentalidades que se ha de reconocer. Especialmente en relación con la Iglesia Católica, la homosexualidad siempre surge. Bien lo saben los católicos que evangelizan en las calles o en las playas. Dentro de las escuelas secundarias incluso privadas, muchísimas preguntas de los chavales durante las formaciones « afectividad » giran alrededor de la homosexualidad. Los instructores o bien se salen con la suya aludiendo al tema (pero de manera muy incompleta, ya que no desarrollan en absoluto el mensaje de la Iglesia : « No es una elección y no juzgamos a las personas »), o hasta aprueban francamente el fenómeno.
 
 

5) Dueña del poder mediático
 

 

La homosexualidad es primordial, ya que ahora tiene un poder mediático invicto. Hoy en día, en cuanto a los soportes y a los relevos concretos de esta creencia universal en el « amor homosexual convertido luego en amor y punto », es innegable que la homosexualidad se beneficia de una batería de difusión promocional formidable : Internet, visibilidad de las asociaciones (aunque éstas cuenten con muy pocos miembros), legislación nacional, películas, chistes y simulaciones : el paquete completo. Y además, pelis bien diseñadas y verosímiles, que impulsan a los adolescentes tanto como a sus padres a que se identifiquen a los héroes : ¡ ya estamos lejos de la Jaula de las Locas ! « Brokeback Mountain » (título español : « En terreno vedado » ; título latinoamericano : « Secreto en la montaña »), por ejemplo, es un éxito taquillero de dimension mundial. « Pride », « Tomboy », todas estas películas son a veces objetos de viajes escolares en Francia. Ahora, hasta los rotundos bodrios se llevan todos los premios de los principales festivales de cine (por ejemplo, « La Vida de Adele » consigue la Palma de Oro en Cannes ; « Spotlight » recibe el Oscar de la mejor película en Hollywood ; la película lesbiana « Carol » de Todd Haynes fue nominada en una gran cantidad de concursos). En América Latina, muchas películas homos se convierten en éxitos nacionales : « Hoy yo quiero volver solito » de Daniel Ribeiro, « Contracorriente » de Javier Fuentes-León, « Plan B » de Marco Berger, etc.

Cuando somos homosexuales, tenemos todas las oportunidades de llegar al podio de los concursos de telerrealidad : Loft Story es decir Gran Hermano (Steevy Boulay, Thomas Saillofest), Star Academy es decir Operación Triunfo (Cyril Cinélu, Anne-Laure Sibon, Michal Kwiatkowski, etc.), The Voice es decir La Voz (Nic Hawk, Olympe, Loïs Silvin, Sam Buttery, Mika, Ricky Martin, etc.), Secret Story (François-Xavier Leuridan, Julien en la temporada 10), Mariés au premier regard es decir Casados a primera vista (en España, en Nueva Zelandia, en los Estados-Unidos), Danse avec les stars es decir ¡ Mira quién Bailar ! (Emmanuel Moire, a lo mejor Loïc Nottet), Eurovisión (Dana International ; o también Conchita Wurst). Los presentadores de televisión y líderes de cadenas son gays o gays friendly : Marc-Olivier Fogiel, Laurent Ruquier, Olivier Minne, Laurent Petit-Guillaume, Christophe Beaugrand, Frédéric Lopez, etc.

Haré una breve digresión a propósito de Conchita Wurst, el cantante travestí austríaco barbudo. Algunos amigos míos lo vieron cuando fue recibido con gran pompa en el Parlamento Europeo de Bruselas el 8 de octubre de 2014 : me contaron que aquello era una parodia seria de un soap opera emocional que invadía en la política. Se quedaron pasmados por el entusiasmo y la ceguera general.

La homosexualidad tiene un fuerte impacto mediático. Por ejemplo, las pocas veces que salí en la tele, fueron incrementos excepcionales de audiencia : Dieu merci ! en mayo de 2011 obtuvo la máxima puntuación de toda su historia. Lo mismo para mi visita en RFI en 2016. Mi aparición en el programa Complementos de Investigación en la cadena France 2 también consiguió una gran puntuación ; y últimamente, en la cadena M6, el documental sobre los vientres de alquiler (GPA) ha sido seguido masivamente (¡ me di cuenta del montón de mirones que ven Zone interdite !). La homosexualidad ejerce una fascinación social porque detrás, hay un sufrimiento fenomenal pero invisible, disfrazado de felicidad, de amor, de especie humana aparte. Es este desajuste que crea su poder (insano) de atracción.

Mis testimonios sobre la homosexualidad me dan una idea de la fuerza de impacto (positiva como negativa : depende de cómo se desarrolle el sujeto y al servicio de quién) de esta última. Por ejemplo, mi conferencia en la Universidad de verano de la Alianza VITA en 2012 fue sonada (Incluso tuvimos que prolongarla hasta medianoche en una sala contigua). La homosexualidad, una vez tratada de manera adecuada, una vez que se ha mostrado su influencia universal, interesa y apasiona realmente a todo el mundo. ¡ Es otro planeta, un nuevo idioma, nuevas gafas 3D para ver el mundo ! También he tenido ocasiones para hablar delante de anfiteatros o de grandes grupos de jóvenes católicos. La mayoría en un principio se sentía incómoda con el tema. Pues mis intervenciones suelen acabarse por verdaderas ovaciones (en Paray, Saint Bonnet, etc.), de las que casi te dejan molesto por los otros testigos que te acompañan. Y no sólo porque sería exótico, sino porque por fin alguien habla realmente del significado de la sexualidad y pone en palabras lo que nadie se atreve a nombrar. Los jóvenes entienden intuitivamente el riesgo que corro. Son muy sensibles a ello. Y por lo general, están hartos de los informes « afectividad », « sexualidad », « prevención », que no verbalizan el mal. El cuestionamiento va mucho más allá del « ¿ Por qué no tener relaciones prematrimoniales ? » y del « ¿ Por qué no es bueno tomar la píldora ? ». Tiene que ver con la identidad, con su relación íntima respecto a su propio cuerpo, con la masturbación, con la pornografía, con la homosexualidad, con sus sentimientos, con su percepción del amor, con su resentimiento contra los grupos, etc. Recuerdo, para la « Velada Sexo » en Paray-le-Monial en el verano del 2013, ante 1500 jóvenes, como había sido el más aplaudido de todos los oradores, ya que era homosexual y tan sólo porque había hablado abiertamente de pornografía. Sin embargo, no era casi nada. Como máximo, yo me había arreglado para soltar tres frasecitas miserables durante la charla : « Soy homo ; la pornografía nos hiere a todos ; ensucia en nosotros la imagen de la diferencia de sexos. » Pero eso había sido suficiente para desencadenar una ronda de aplausos. Ni que decir tiene, ¡ esto refleja el lamentable estado de frustración, los no-dicho, el discurso rebuscado y el retraso en la sexualidad, que predominan en la Iglesia actual !

En los círculos católicos burgueses del momento, hay discursos sobre la sexualidad desastrosos que chorrean positividad (por ejemplo, los de Inés de Franclieu) para atenuar la supuesta « violencia » de la « sexualidad » por palabras « verdaderas » pero eufemistas (belleza, felicidad, bondad, bebé, fecundidad, transmisión, fragilidad…) que no nombran el mal. Además, aquellas amas de casa pudorosas – terapeutas-sexólogas improvisadas – son las primeras en correr un tupido velo púdico sobre toda explicación un poco más explícita de la sexualidad (a fortiori de la homosexualidad), haciendo correr por envidia el falso rumor de que esta verbalización sería necesariamente « inoportuna », « demasiado cruda » y « choquante » para el público. Excepción con los excelentes libros de educación sexual escritos por Inés Pélissié de Rausas, por ejemplo.

Mediática y popularmente, la homosexualidad toma todo el espacio. A todos los antiguos adversarios del « matrimonio gay » (Jean-Frédéric Poisson, Nicolas Sarkozy, Christine Boutin, etc.), es prácticamente la primera cosa que se les tira a la cara en los estudios de tele (aún cuando juran sobre un montón de Biblias que están « a favor », al igual de Frigide Barjot por ejemplo). ¡ Llevas la etiqueta del homófobo, y te la chupas ad vitam aeternam ! Los periodistas los fastidian sólo con eso. No con lo demás. El aborto, el Islam, el balance económico, el antisemitismo, son las menores de sus preocupaciones. Hace poco, escuchaba a Madeleine de Jessey, responsable del partido Sentido Común (pro-Vida), el 30 de de noviembre de 2016 en la radio francesa Europe 1 : con cortesía, pero aún así, los presentadores del programa la enfrentaban con la subjetividad de su fe católica y con su oposición al « matrimonio homosexual ». El « matrimonio gay » es actualmente la expresión favorita de los medios de comunicación para desacreditar a alguien o al contrario para valorizarlo.

A Frigide Barjot se le pueden reprochar una gran cantidad de cosas, pero no el hecho de que tiene buen olfato – aunque se trate de una intuición sin inteligencia – para todo lo que es política y mediáticamente central. Y aunque ella nunca analiza la homosexualidad, jamás se ha separado del lema « homo-gay friendly », adivinando que éste era un cetro y una palabra mágica, un pase muy potente. Ella siempre ha fingido una amistad con nosotros, personas homosexuales, porque sabía que seríamos sus mejores valedores para permitirle una mediatización.
 
 

6) Dueña del poder político
 

Poutine y Sarkozy en 2007


 

La homosexualidad es la prioridad debido a que ocupa un papel político de primer plano en la escena internacional. Corresponde a un proyecto de campaña, a un programa político perfectamente reconocible (o no), a una Carta pre-definida (a favor de la tolerancia, de las libertades, del respeto universal, del amor, del progreso, de las diversidades, del mestizaje, de la igualdad entre hombres y mujeres, de la lucha contra las desigualdades y las discriminaciones), a un partido no oficial pero muy real y presente, a un electorado específico, a una línea expansionista precisa (Por ejemplo, el 19 de de diciembre de 2016, Christine St-Pierre, el Ministro de Relaciones Internacionales de Quebec, dijo que quería « incorporar la defensa de las minorías sexuales en su política exterior »).

En cuanto a Colombia, por ejemplo, la población nacional rechazó dos veces por referéndum (el 2 de octubre de 2016 y el 22 de noviembre) los acuerdos de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano, en gran parte porque estos tratados tienen la intención de introducir la ideología del Género en el país y demuestran que el movimiento guerrillero se politiza y se corrompe con el espíritu del mundo. Incluso Francisco se vio obligado a intervenir el 16 de diciembre de 2016, para aliviar las tensiones entre José Manuel Santos Calderón (el presidente actual, partidario del « » a favor de los acuerdos) y Álvaro Uribe Velez (el presidente saliente, partidario del « no »). Entre la primera versión de los acuerdos y la segunda, el texto casi ya no hace mención de los « derechos de los homosexuales y de las personas LGBT ». ¿ Qué pinta la homosexualidad en unos acuerdos políticos de esta magnitud y en una consulta popular, me dirán ustedes ? Nada en teoría, pero al final ¡ todo en los hechos !

A nivel de las urnas, la homosexualidad es el criterio más fuerte de demonización de una persona. Por sí sola, constituye un Tribunal mundial. Dado que se la define como un derecho humano (e incluso como la nueva diferencia de sexos), ser homófobo, o simplemente no ser abierto ni gay friendly, es considerado como el súmmum del horror, ¡ se trata de un crimen contra la Humanidad ! Ni más ni menos. Y la lucha contra la homofobia se ha convertido, junto con la lucha contra el racismo y a favor de la igualdad hombre-mujer, en una prioridad nacional e internacional, en un trofeo de humanismo, o en una directiva europea, un deber de memoria como la Shoah. La homosexualidad es sagrada. Ni siquiera es la guinda del pastel : ¡ es EL pastel ! Uno de los ejemplos más destacados de esta demonización (de la política) por la homosexualidad es Donald Trump (… pero hubiera podido referirme fácilmente también a Vladimir Putin, o a cualquier jefe de Estado que Estados Unidos y sus milicias del amor obligatorio quieren satanizar). Actualmente, se tacha a Trump de « racista », « misógino » y sobre todo « homófobo ». Esta es la primera crítica que sale por ejemplo de la boca del humorista Sebastien Giray sobre él (Me refiero al video « ¿ Hay que dejar de escupir a Trump ? », disponible en Youtube. Parece que entre todos los males, entre todos los rumores o todas las excusas para estigmatizar a alguien, ella es la primera chispa que arma el incendio. Es lo que representa la excelente sketch del Palmashow titulado « Los Internets » (He aquí el enlace) : la presunción de homosexualidad lleva a los dos comediantes en una rocambolesca sucesión de juicios de intenciones (sexismo, racismo, tejonfobia…). Desde la perspectiva del Maligno y del mundo, todo se remonta a la homosexualidad. A escala mundial, la homofobia consigue estar a la cabeza del antifascismo moralizador ; ¡ y la homosexualidad la segunda con su propaganda del amor sin ley, sin norma, sin sexo, libre !

La enemistad del mundo occidental contra Vladimir Putin – aunque parezca mentira – se apoya principalmente en la homosexualidad : La enemistad del mundo occidental contra Vladimir Putin – aunque parezca mentira – se apoya principalmente en la homosexualidad : por cierto, hace varios años que silban masivamente a Rusia en la Eurovisión (y esto, a pesar del dispositivo anti-silbidos establecido durante varios años para evitar la protesta). Nuestros contemporáneos no han catalogado a Putin « malo » o « dictador » sobre la base de cuestiones geopolíticas : la Guerra Fría, Crimea, Ucrania. Para nada. Según ellos, es malo sobretodo porque él no es gay friendly. Siria, llegó mucho más tarde en el proceso de demonización del personaje.

Cuando trato de explicar la primacía mundial de la homosexualidad entre todas las otras cuestiones sociales, hay un hombre y una mujer políticos que me creen fácilmente sin que tenga que argumentar. En primer lugar, Xavier Lemoine, alcalde de Montfermeil (suburbio de París), que sin embargo tiene otras cosas con las que lidiar que la homosexualidad, ya que no es homosexual y que gravita hacia un montón de terrenos diferentes y a primera vista alejados de la cuestión homosexual : el Islam, la precariedad, la educación, la fundación Esperanza Suburbios, el desempleo, etc. Y a pesar de ello, él se ha percatado de que la homosexualidad era la creencia más temible y más poderosa del mundo actual. Cenamos a solas juntos el 29 de noviembre de 2016. Me da toda la razón. En un estilo diferente, Christine Boutin también ha medido la soberanía de la homosexualidad, ya que es este solo tema que lanzó su carrera política y mediática. Y también es el único tema sobre el que la interrogan en los medios de comunicación y por el cual la quieren destruir. Entonces, ella también se ha dado totalmente cuenta de que no es un problemilla, ni una moda pasajera, y que no exagero nada cuando coloco la homosexualidad en la pila de los expedientes mundiales prioritarios, que no me doy una indebida importancia al insistir en ello.

La influencia política subterránea de la homosexualidad es real. Si usted es una asociación homo, se le abren las puertas : Hollande descuelga inmediatamente el teléfono cuando le llama, y obtiene una cita con él en el Elíseo directamente. Y tan pronto como los lobbies homosexuales no están satisfechos con las medidas adoptadas por el Gobierno o de la supuesta « lentitud » de sus reclamaciones, vienen a arrancarle las orejas al pobre François y amenazan con retirarle su apoyo electoral o arruinarle su reputación. Así sucede. En serio. En el Parlamento Europeo (Bélgica), es un grupito de 200 LGBT (llamado ILGA Europa, disfrazado de grupo de « lucha contra las discriminaciones » y « por las diversidades ») que lo controla casi todo desde los años 1990.

La hegemonía política de la homosexualidad no sólo es subterránea. Lo peor es que actúa a cara descubierta. Basta con mirar quiénes son los tres candidatos más presidenciables en Francia para las elecciones de 2017 : 1) François Fillon, homo escondido, que debe su lugar de primero para la primaria de la derecha y del centro porque encarnó la oposición moderada al « matrimonio gay » ; 2) Emmanuel Macron, también homo escondido ; 3) el Front National, con gran cantidad de líderes tanto homófobos como homosexuales (Florian Philippot en primera línea).

El caso de Nicolas Sarkozy también es muy revelador. ¿ Qué lo humilló mundialmente y lo descartó del escenario político internacional en cuanto llegó al poder ? Su pretensión a querer imponer a Rusia su « pensamiento correcto » gay friendly en 2007 y la golpiza que recibió de Putin al presentarle los « derechos de los homosexuales » como « Derechos Humanos » (Este extracto del excelente documental « El Misterio Putin », difundido por la cadena francesa France 2 el 15 de diciembre de 2016, lo demuestra). ¿ Qué destruyó en 2017 su carrera política y la posibilidad de un segundo mandato como presidente ? Su proyecto desastroso de creación de un « matrimonio heterosexual » (para salvaguardar y sortear el « matrimonio homosexual ») el 15 de noviembre de 2014. La moraleja de este triste cuento no es « Putin me remató » o « Sens Commun me remató », sino « Los homos me remataron » !
 
 

7) Del lado de los poderosos
 

 

La homosexualidad es primordial porque los poderosos de este mundo son friendly (o son anti-gays sin saber por qué). Aunque todos no se den a conocer, y aunque finjan ignorar el « proceso » que defienden, los maestros de la economía y de la política mundial son casi todos pro-gays, e incluso bisexuales/homosexuales. Estudié los vínculos impresionantes (¡ que los masones de la parte inferior ni sospechan !) entre Masonería y homosexualidad, y visité el 20 de noviembre de 2016 el 14o Salón de la Francmasonería de París : durante los debates de mesa redonda, la mayoría de los oradores le patearon el culo a La Manif Para Todos y defendieron la « libertad homosexual », aunque oficialmente, la homosexualidad no forme parte en absoluto de la línea maestra de las obediencias y de las logias masónicas. Esto no impide que en el terreno de las personas y de las ideas, ella ha ganado. Lo entendí cuando topé con muchos conocidos homosexuales en las filas de la Masonería : Laurent Kupferman, Vincent Petitet, José Macé-Scaron, Emmanuel Pierrat, Dominique de Souza-Pinto, etc.

Por otra parte, nos encontramos al mando del poder con un par de Herodías gays friendly, algunas lesbianas, todas ferozmente anticlericales, que dictan la ley en los medios de comunicación, en la política, en la justicia, con el pretexto de la lucha contra las discriminaciones y del feminismo : Marisol Touraine, Laurence Rossignol, Christiane Taubira, Caroline Mécary, Roselyne Bachelot, Caroline Fourest, Chantal Jouanno, Najat Vallaud-Belkacem, Audrey Pulvar, Sofia Aram, Nathalie Kosciusko-Morizet, Caroline de Haas, Clémentine Autain, etc. Contra todos los pronósticos, tienen un poder decisional fenomenal y desproporcionado. Una ambición despiadada y un hambre de fama y de dinero las guían. Los hombres metidos en los caprichos libertinos y « humanitarios » de su(s) mujer(es) pasan cada vez más desapercibidos, aún cuando conservan su poder decisorio de Pilato : ¿ A Nicolas Gougain, Erwann Binet, Jean-Pierre Michel, Claude Bartolone, quién los conoce ? No son ellos quienes llevan los pantalones.
 
 

8) Dueña del poder económico
 

Carteles de prevención contra el Sida, visibles en toda Francia y cerca de las escuelas, durante el mes de noviembre de 2016 (traducción de los lemas : « Con un amante, con un compañero, con un desconocido » ; « Un flechazo, un ensayo, un polvo »)


 

La homosexualidad es primordial, ya que tiene una potencia económica insospechada. Al contrario de lo que piensan nuestros contemporáneos que han reducido la economía a una burbuja suspendida que viviría en autogestión, la economía obedece a las ideas, a lo espiritual y a lo sexual. Y puesto que es la homosexualidad que hoy lleva las riendas de la emoción mundial, es lógico que esto se traduzca en subvenciones y grandes sumas de dinero para la promoción de la homosexualidad, subvenciones disfrazadas de prevención del Sida, de Género (Gender), de campaña de educación sobre las diferencias y de sensibilización contra las discriminaciones, de ayudas al desarrollo de los países pobres, de erradicación de las « dictaduras », de financiamientos asociativos, de políticas de empresas, etc. Consideren, por ejemplo, las presiones económicas y sobretodo ideológicas que el ex-presidente de los Estados Unidos Barack Obama ejerció sobre Nigeria para que ese país africano promoviera los derechos LGBT. Piensen en el chantaje emocional y material que François Hollande impuso a Costa de Marfil en 2014. Piensen en el dinero inyectado por el Estado francés y la ciudad de París para la realización de diversos espectáculos, eventos, exposiciones (la Expo Olivier Ciappa), programas de televisión, sellos, proyectos de establecimientos escolares, para el apoyo de asociaciones amañadas como el Refugio (¡ que recibió la Aprobación del Estado y del Ministerio de Educación para intervenir a su antojo en todas las universidades y escuelas secundarias en Francia !). Los Pro-Vida paranoicos se agarran a Pierre Bergé, el Presidente de la Fundación Yves Saint Laurent, o a George Soros, pero ellos son los únicos patrocinadores identificados entre tantos otros escondidos. Desde el punto de vista europeo, los fondos de financiación de la comunidad homosexual provienen de los Países Bajos, donde hay multimillonarios que deciden darle el máximo a la promoción mundial de la homosexualidad. En los países del Norte de Europa, grupos tales como Gay-Straight Alliance también proporcionan la cobertura mediática y financiera de la propaganda LGBT. Y al nivel mundial, el Estado de Israel reúne a las comunidades gays y lesbianas más poderosas del planeta.
 
 

9) Poder del tabú
 

 

La homosexualidad es crucial, ya que es el tema popular menos conocido : entonces, sintetiza todo el poder excitante y agresivo del secreto y del tabú. Ella suscita una fascinación colectiva, un gran interés, y como paradójicamente sufre una profunda deficiencia de comprensión, de ejemplos, de pruebas, de testigos creíbles capaces de analizarla, disfruta de un poder de atracción velado, mezclado con aprensión : el poder del secreto. Recuerdo, por ejemplo, haber tropezado con Madeleine de Jessey en el bulevar Saint Germain en París, la cual me dijo que su partido Sentido Común se había enfrentado con la realidad de la transexualidad, y que para responder correctamente a sus críticos, hubieran necesitado mis consejos (¡ y sin embargo, nunca me han solicitado !). Otro ejemplo : me invitaron una vez a la Universidad de Verano de La Manif Para Todos en el Parque Floral de Vincennes en 2013, al título de orador ordinario. Puesto que LMPT no asumió la centralidad de los temas de la homosexualidad y de la homofobia, mi intervención tuvo más que un lleno pero aún así se perdió en la miríada de numerosos talleres de los conferenciantes pro-Vida (Ludovine de la Rochère, el presidente del colectivo, me confesó, una vez que se enteró del éxito de esta mesa redonda sobre la homofobia, su arrepentimiento por no haber podido presenciarla) ; y los pocos jóvenes militantes que quedaban movilizados en LMPT me declararon, alarmados por la desorientación completa del movimiento, que entre todo el parloteo que habían oído durante el fin de semana, la única conferencia útil y que iba al grano de nuestro combate era la mía. Último ejemplo : siento esta ansia inconfesable por mi testimonio sobre la homosexualidad cuando me incitan a « formar a instructores » en la afectividad. Ellos me dicen que tienen que afrontar sistemáticamente el tema frente a los jóvenes, reconocen sus límites para contestar a los alumnos, y sus numerosas necesidades en la materia. ¡ Hasta Valérie Ternynck (de la asociación Háblame de amor) a quien no tengo casi nada para enseñarle, a priori ! Es « un poco » el único tema en el que no saben qué decir.
 
 
 

SU UNIVERSALIDAD, A LA IMAGEN DE LA UNIVERSALIDAD DE LA DIFERENCIA DE SEXOS Y DE LA DIFERENCIA CREADOR-CRIATURAS
 

10) Universal por la diferencia de sexos
 

 

La homosexualidad es primordial porque la diferencia de sexos es universal y fundadora de toda identidad y de todo amor humano. Por lo tanto, su rechazo mediante la práctica homosexual es igualmente universal, fundamental y grave. A escala mundial, el « matrimonio gay » ha despertado una especie de instinto de supervivencia. Aunque pocos lo admiten, es realmente la homosexualidad la que creó en Francia las Manifs Para Todos, por ejemplo. Mundialmente, Francia fue una excepción, comparado con los otros países, en cuanto a la afluencia de manifestantes opuestos al « matrimonio gay ». ¿ Por qué ? Debido a que habíamos empezado a hablar de homosexualidad un año antes de la aprobación de la ley. Parece megalomanía decirlo así, y además, no puedo demostrarlo, pero sin embargo es verdad : muchos franceses, desde que vieron que no tenían miedo a hablar de la homosexualidad, y que ir a protestar contra el « matrimonio igualitario » no era homófobo y no equivalía a oponerse a las personas homosexuales, se movieron masivamente en la calle. Es la homosexualidad y el hecho de que se la trate en verdad lo que permitió este despertar en Francia, despertar que ni se vio en España, en Italia o en otros países. Los anti-matrimonio gay franceses nunca admitirán el lugar capital de la homosexualidad en su movilización. En primer lugar nos hicieron creer que fue Frigide Barjot quien los había federado. A continuación, al descubrir el pastel, se cerraron sobre el Género (Gender), la maternidad subrogada (GPA) y la palabra « abrogación ». Ahora nos juran erre que erre que es el niño quien unió a todos : « ¡ Es debido a que estas leyes afectan a la familia, al matrimonio, a la base de la sociedad, por lo que nos hemos comprometido masivamente ! ». Mentira. Nadie se alzó contra el divorcio, muy pocos contra el aborto ni para las Marchas por la Vida. Es sin duda la homosexualidad (y, básicamente, Jesús) que, de manera inconsciente, levantó a todo el país. Los organizadores lo negaron rápidamente, por superados y encantados de sentir un impulso nacional casi irracional. Hablaron metafórica y demagógicamente de un « Despertar de las Conciencias » (expresión que no significa nada), de un « movimiento de Resistencia » inextinguible. En realidad, sólo cayeron en la cuenta de que un movimiento se alzaba, sin comprenderlo, y luego se olvidaron de la homosexualidad, como si fuera un sujeto anexo, para procurar colocarse políticamente, culturalmente, mediáticamente, sin percatarse de que aquella era la piedra angular.
 
 

11) Universal por la diferencia Creador-criaturas
 

 

La homosexualidad es de suma importancia, ya que tiene un poder espiritual/simbólico sobrenatural. Hoy en día, el « matrimonio gay » se impone en numerosos países, incluso en los que obstaculizan las leyes pro-gays, incluso en aquellos donde no es para nada la cultura o la fe : Perú, México, Sudáfrica, Colombia, Argentina, Taiwán ahora. En realidad, las fronteras defensivas de estos últimos siguen siendo porosas, en particular a través de Internet. No importa la realidad religiosa y espiritual de los países donde se asienta la creencia en el « amor homosexual ». Los Pueblos se encuentran completamente indefensos frente al rodillo de la homosexualidad. Su color espiritual o tradicional poco cuenta. Una Iglesia local fuerte o no, da igual. España es un caso de escuela para tomar conciencia de aquella paradoja. Y lo mismo con Italia. Cuanto más una nación es católica, más el « matrimonio gay » le llega a veces más rápido y con fórceps que en otros países.

En la homosexualidad, hay en realidad algo que va fundamentalmente en contra del plan de Dios, ya que la diferencia de sexos, es la Humanidad, es Jesús y es la Iglesia. La homosexualidad resume todos los sufrimientos, todas las violencias y todas las mentiras sobre el amor, la sexualidad, y eso a nivel mundial. Lo compruebo cuando, después de mis conferencias o mediante los correos, mis lectores u oyentes me cuentan cuánto mis reflexiones sobre la homosexualidad hicieron eco de muchos campos dolorosos o violentos en su vida (anorexia, adulterio, viudez, educación, crisis espiritual, sacerdocio, xenofobia, etc.), campos que a priori no tienen nada que ver con ella.

De hecho, los que odian a la Iglesia y al matrimonio son todos gays friendly. Y la homosexualidad es la madriguera del diablo para la diferencia de sexos (respecto a la diferencia Creador-criaturas, la madriguera del diablo, es el Islam, el protestantismo y también un determinado catolicismo). Suelo decir que la homosexualidad es la cortina rosa detrás de la que los seres humanos que siguen al diablo esconden todas sus porquerías, los sufrimientos y las violencias mundiales. Es realmente el único mal que nadie sospecha ya que se lo llama « naturaleza », « identidad », « amor » o « irrealidad/irracionalidad ». ¿ Quién va a sospecharla y a atreverse a mirar lo que hay detrás de la cortina ? Nadie. La homosexualidad es un tabú aún más poderoso que el Islam, dado que este último, con el terrorismo, ahora siembra a nivel mundial semillas de duda sobre su propia validez. No la homosexualidad. Aquella se ha democratizado, exculpado de forma masiva. Sigue siendo la fuerte señal rosa de que todas las prohibiciones morales ya han caído y se han banalizado, de que el mundo se derrumba. No sólo es una fuerte contracción. Es literalmente el parto. Incluso sacerdotes hablan de la pedofilia o de los divorciados vueltos a casar. El aborto, los vientres de alquiler, la pena de muerte, las guerras, casi todo el mundo está en contra. La homosexualidad es el único mal que no se denuncia como tal, que ha perdido incluso su calificación de « pecado » en la Iglesia. ¡ Esto es mucho decir !

Con la homosexualidad aparece verdaderamente la fisura del sistema mundial y eclesial. Ya no se reconoce al Ser humano (la diferencia de sexos), ya no se reconoce a Dios (el Creador de la diferencia de sexos). Es el mundo que se parte por la mitad. Hay dos fuerzas que claramente se enfrentan : conservadores y progresistas, creyentes y ateos… e incluso entre los creyentes, los que obedecen y los que no obedecen, los que creen en la Encarnación de Jesús y los que no creen en Ella y que siguen al ángel de luz, al « amor energético ». Y más fundamentalmente, hay la fe contra el miedo. El miedo es el principal enemigo de la fe. Por otra parte, la homosexualidad es, por definición, el miedo a la diferencia sexual. Vemos, a través de la promoción universal de la homosexualidad, una aceleración y una amplificación del mal, una histeria colectiva, una glotonería insaciable de derechos y de libertades virtuales, una orgía imparable (Internet, ahora, nadie puede frenarlo o erradicarlo, excepto Jesús) que anuncia que pronto es el final de los tiempos. La homosexualidad constituye la blasfemia suprema : a través de ella, es el Hombre que se rebela contra Dios, que lucha contra la Naturaleza, que desafía la voluntad de Dios, que ya no acoge la soberanía de la diferencia de sexos es decir de su humanidad. La homosexualidad marca un final de civilización y un final de Iglesia. Entonces, ella es súper importante, primordial.
 
 

12) Barómetro del estado del mundo y de la Iglesia
 

Incidentes tras la marcha en Mar del Plata contra la « violencia de Género »


 

La homosexualidad es primordial, ya que es un poderoso revelador y presagio de lo que sucederá en el futuro. Es el barómetro que indica el final de una civilización o de un mundo en declive, es una señal fuerte de fin de la Humanidad (porque en este caso, se justifica/banaliza legal y emocionalmente la homosexualidad a escala mundial) y es una señal de fin de la Iglesia. Les remito a todos mis estudios sobre la Alemania nazi (véase el código « Hitler gay » en mi Diccionario de los Códigos homosexuales en mi blog La Araña del Desierto), así como sobre la proximidad entre la homosexualidad practicada o creída verdadera y los conflictos mundiales (véase mi código « Entreguerras »). La homosexualidad es el piloto rosa que indica que la Iglesia está a punto de vivir un cisma, de entrar en su última Pasión, y que el Anticristo va a llegar.

De hecho, el rechazo de la diferencia (de sexos en el amor y en la sexualidad) que es la práctica homosexual, el rechazo de la diferencia Creador-criaturas (la Iglesia) que es la práctica homosexual, ello es súper violento e insatisfactorio (Recuerdo que en mi entorno, conozco personalmente a más de 100 amigos homosexuales que me han confesado que habían sido violados : ¡ nada menos !). Contrariamente a la opinión generalizada, la homofobia, no es simplemente una mala reputación o un insulto mediático y social. No se reduce sólo a oponerse a cualquier ley que se atribuye a las personas homosexuales o a dar una mala imagen de la homosexualidad. La homofobia, concretamente, son ataques verbales y físicos, suicidios, asesinatos, violaciones, incestos, acosos, robos, crímenes de guerra, torturas, tráfico de niños y abortos, prostitución, etc. La homosexualidad es grave. Y dado que la práctica homo y la identidad homo son la homofobia, la homofobia es grave. No sólo es un tema de conversación : es una realidad. Y una realidad que amenaza a toda la Humanidad, a toda la Iglesia.

La homosexualidad es la principal coartada en la que se basan las persecuciones anticatólicas actuales. Pienso por ejemplo en los fieles católicos que salían de misa en la Catedral de Orléans (ciudad del centro de Francia), el pasado 4 de diciembre de 2016, y que fueron abucheados (¿ En nombre de qué ? « De la maternidad subrogada y del matrimonio gay »). Pienso en la ola de incendios de iglesias en Argentina y en Chile. Cada año, los católicos forman cordones humanos para proteger los edificios religiosos contra los asaltos de los comandos feministas y LGBT. La situación en África y América Latina es muy preocupante para la Iglesia Católica. Ambos bandos supuestamente « conservadores »/« progresistas » se han endurecido hasta un punto inimaginable en comparación con Francia. Los católicos acá son anti-masonería, anti-feminismo, anti-Género, anti-zurdos, anti-gays, anti-ideología. Su oposición al « matrimonio gay » suele ser sin sutilidad e incluso extremista. Censuran cualquier análisis y reflexión sobre la homosexualidad. Y para equilibrar su radicalismo, ¡ muchos se vuelven finalmente gays-friendly y permisivos ! En cuanto al movimiento de defensa de las libertades y de los derechos LGBT, es aún más virulento que en Francia. Resulta ser un diálogo de sordos insoluble, simplemente porque casi nadie habla inteligentemente acerca de la homosexualidad.

En la mente de nuestros contemporáneos cada vez más convencidos de que las guerras provienen de las religiones, ¿ por qué la Iglesia « es mala » y no ama ? No es por razones verdaderamente intelectuales, teológicas, doctrinales, históricas. Es más estúpido que eso : sólo creen que la Iglesia es « misógina y homófoba ». No es casual que el catolicismo sea la religión menos amada del mundo, porque es la única que explica por qué la homosexualidad está mal. Los musulmanes, los judíos, no argumentan. Con ellos, es sin duda cuadriculado, lapidario, perentorio, arbitrariamente homófobo, pero al menos no dicen la Verdad sobre la homosexualidad… por lo que se los percibe como menos peligrosos y se les tiene menos rencor. La Iglesia Católica es el último bastión religioso y moral que incomoda a propósito de la homosexualidad. Debido a que Ella incomoda bien.
 
 

13) La Llave de los corazones
 

 

Mucho más positivamente, la homosexualidad es primordial porque una vez que se practica, es homicidia (alma y a veces cuerpo) y sacrilegio ; pero cuando no se practica, se hace santa, apostólica.

Siempre me asombra, cuando me dejan realmente hablar de homosexualidad en Verdad, cómo Jesús usa la fisura homo-erótica para difundir aún más Su Luz. « Bienaventurados son los heridos porque dejan pasar la luz », dijo el director francés Michel Audiard. De manera divertida, amena, original, contundente, a veces arriesgada. La homosexualidad no-activa, pero ofrecida al mundo en la continencia, es una bomba de amor. Es la clave de los corazones. Realmente. Por ejemplo, en mi vida cotidiana, lo estoy experimentando con frecuencia. En auto-stop o en coche compartido, sólo con decir lo que estoy haciendo y con pronunciar dos palabras (« católico » y « homosexualidad »), y desconocidos a menudo me sueltan toda la historia de su vida. La sexualidad y la fe van al grano. La homosexualidad, aún más. Ya que la gente no reacciona ante la palabra « sexualidad ». Sin embargos, se agudizan los oídos tan pronto como decimos « homosexualidad ». La palabra « homosexualidad » es verdaderamente « ¡ Ábrete Sésamo ! ». La homosexualidad combinada con la fe es la llave maestra de los corazones y de los sufrimientos, la pequeña dosis de veneno para la vacuna mundial y espiritual. A menudo recibo secretos de confesionarios que incluso los sacerdotes no oyen (confesión de masturbación, de consumo de drogas, de bisexualidad, de anorexia, de adulterio, etc.). ¡ Hasta sé de homosexualidades sacerdotales que incluso estos sacerdotes no han confesado a su confesor ! Es monstruoso y grande a la vez.

Este poder evangélico del apostolado de la homosexualidad, lo descubrí con mis propios ojos durante mi viaje a África hace dos años. En Costa de Marfil, en junio de 2014, me fui con el padre Cédric Burgun (sacerdote de la Comunidad del Emmanuel) y Maria Hildingson (politóloga sueca). Al anunciar nuestra misión a los Marfileños, Cédric había tenido miedo a nombrar la « homosexualidad » y había escondido este tema detrás de palabras-maletas católicamente correctas tales como « familia », « matrimonio », « sexualidad », « Género ». Hay que reconocerlo : al grupito de la Comunidad del Emmanuel que nos recibió le importaba muy poco nuestra venida en un principio. Aquel estaba dividido y no se había percatado del desafío ni de la bomba que llevábamos. A sus ojos, encarnábamos los Occidentales blancos que venían a impartir enseñanzillas, y nada más. La palabra « homosexualidad » aún no había sido soltada. Finalmente, no había nada que nos destacaba de los grupos evangélicos locales ni de las caravanas de evangelización que florecen en este hermoso país marfileño. Cuando llegamos, Cedric, María y yo bajamos del avión. Irrumpimos durante la misa en una iglesia sin puertas ni paredes. Era nuestra primera vigilia. Sólo había uno de nosotros tres que podía tomar la palabra durante los anuncios al final de la misa, simplemente para presentar nuestra delegación, el propósito de nuestra estancia y el por qué de nuestro viaje desde Francia. Y de repente, ocurrió algo extraño. El jefe del grupo marfileño del Emmanuel en Abidjan, Olivier, en vez de dejar el micrófono al Padre Cédric (que era el cura, ¡ cabe recordarlo !) como Dios manda, decidió pasármelo a mí. Ya casi todos los feligreses habían abandonado la iglesia. Sólo quedaban unos cincuenta. El párroco (que no era el sacerdote que había celebrado) ni siquiera estaba presente en misa : se encontraba en el fondo de la iglesia, viendo el fútbol por televisión con sus amigos. No sabía quiénes éramos y ni siquiera se había movido. Y yo, sin vacilar, con el micrófono en la mano, salté con los dos pies : traté directo de homosexualidad delante de todos. El párroco, de golpe, bajó el sonido de su televisor y se puso a escuchar. En la audiencia, la gente estaba boquiabierta. ¡ Fue un destello en la noche ! A partir de aquella velada, y a contar desde mi oratoria, el párroco advirtió a todos sus amigos sacerdotes, muchas parroquias de Abidján se disputaron nuestra conferencia, el súper grupo del Emmanuel que nos acogió se motivó, el ciclo de conferencias pudo arrancar. Casi todo empezó por este tema de la homosexualidad. Si sólo hubiéramos hablado de « matrimonio » y de « familia », muy sinceramente, hubiéramos pasado completamente desapercibidos. Les voy a decir una cosa : a la gente, el « matrimonio », la « familia », la « filiación », el « Gender », le importan un bledo. Pero la palabra « homosexualidad » es mágica. Lo cambia todo. Veía a Marfileños – buenos padres de familia – que estaban completamente conmocionados y orgullosos de encontrar a « un homo » en persona, de ser fraternalmente amigos conmigo y de hacer de guardaespaldas ; la gente venía a pedirme perdón por su homofobia (Experimenté al menos 4 casos de confesiones de este tipo : « ¡ Disculpe porque antes de haberle oído, yo era homófobo y odiaba a los homosexuales ! »). El último día, en la parroquia de Santiago (con la flor y nata de Abidján), yo estaba solo sin Maria y sin Cédric. Marina, una Marfileña con mucha sal todavía me respaldaba. Y me dejaron diez minutitos al final de dos misas (con 500 personas cada una) para hablar de homosexualidad. ¡ El párroco no se lo esperaba ! La primera intervención fue una onda de choque (positiva) tan fuerte que él insistió para que me quedara para el final de la segunda misa. Y después, cuando me atendió en su despacho al término de los oficios, me dijo con insistencia : « ¡ Pero tú eres todo un santo, lo sabes ! ¡ Un gran santo ! » Yo me moría de la risa. La homosexualidad en África es a la vez un tabú, pero también muy presente, subyacente, aunque, a diferencia del Occidente, toma más bien la forma del incesto, de la prostitución, del turismo sexual, del vagabundeo clandestino, de la « promoción de la cama » en política, en las empresas y en los medios de comunicación. Es el escaparate de la modernidad. Me doy cuenta de que la homosexualidad es un tema poderoso cuando está bien tratado. ¡ Debido a que es tan arriesgado ! ¡ Y nombra el escondite del diablo al mismo tiempo que la Cruz !

Por desgracia, este viaje a Costa de Marfil, por muy fecundo que fuese, produjo el efecto contrario que hubiera tenido que tener, porque mi testimonio fue transformado y utilizado para endurecer la posición de los cardenales episcopales en el Sínodo sobre la familia de 2015, y en particular la del cardenal Sarah, para imponer una censura completa acerca de la homosexualidad, satanizar el Género y la influencia ideológico-financiera de los países occidentales sobre los países en desarrollo. De hecho, el padre Cédric Burgun me confesó que nuestra estancia (que « había cumplido más en una semana que la Manif Para Todos en 2 años ») influyó muchísimo en el Sínodo. Y cuando veo cómo, estoy recuperado. Yo fui instrumentalizado para construir una homofobia eclesial Es una pena.

Dicho esto, todo esto no altera el hecho de que, sobre el terreno, y acerca de los pobres (que somos todos), la homosexualidad continente tiene un fuerte impacto de evangelización sin par. Actúa como una bola de cristal santa. Mi Diccionario de los Códigos homosexuales, me sobrepasa por completo. Basta con interrogar a alguien acerca de la homosexualidad, veo muy rápidamente cómo vive su sexualidad, su matrimonio, su fe, su sacerdocio. Adivino un montón de cosas. Hasta logro vislumbrar su opinión sobre los diversos temas de sociedad. Algunos se creen que soy un psiquiatra o un vidente o un profeta a causa de ello. No es culpa mía. Es Jesús quien lo entrega todo. Y quien utiliza la homosexualidad continente como Su arma secreta.
 
 

CAPÍTULO II – ¿ Por qué el hecho de que la homosexualidad sea central será violentamente negado (incluso dentro de la Iglesia Católica) ?

 
 

« Pero viendo él venir a muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo : ‘Raza de víboras, ¿ quién os ha enseñado a huir de la ira inminente ?’. » (Mateo 3, 7)
 

« Se acercaron los fariseos y saduceos y, para ponerle a prueba, le pidieron que les mostrase una señal del cielo. Mas él les respondió : ‘Al atardecer decís : Va a hacer buen tiempo, porque el cielo tiene un rojo de fuego ; y a la mañana : Hoy habrá tormenta, porque el cielo tiene un rojo sombrío. ¡ Conque sabéis discernir el aspecto del cielo y no podéis discernir las señales de los tiempos ! ¡ Generación malvada y adúltera ! Una señal pide y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.’ Y dejándolos, se fue. » (Mateo 16, 1-4)
 

« ¡ Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos !, porque tendréis hambre. ¡ Ay de los que reís ahora !, porque tendréis aflicción y llanto. ¡ Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros !, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas. » (Lucas 6, 25-26)
 

« Pues el que se ensalce, será humillado ; y el que se humille, será ensalzado. ¡ Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos ! Vosotros ciertamente no entráis ; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡ Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas !, porque devoráis las casas de las viudas, aún cuando por pretexto hacéis largas oraciones ; por eso recibiréis mayor condenación. » (Mateo 23, 12-14)
 

« Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. » (Mateo 5, 9-11)
 
 

El hecho de que la homosexualidad sea primera mundial y espiritualmente, no tanto de hecho ni por Verdad pura, pero más bien a causa de la fantasía personal y colectiva, de las creencias, y del contexto afectivo y mediático- político-eclesial actual, no será reconocido. Incluso será violentamente negado y reprimido. Ya lo estoy pagando simbólica y materialmente, inclusive en mi Iglesia católica que amo. Con tristeza, pero sin desesperación, ¡ créanlo !

En esta segunda y última parte sobre el « ¿ Por qué se negará la prioridad de la homosexualidad ? », mis observaciones no van a ser ni derrotistas ni amargas. Por el contrario, por fin he logrado expresar una convicción que guardaba dentro de mí desde hace mucho tiempo, y que nunca había asumido públicamente antes, de tanto que ella me asustaba y me podía aparecer como una falta de Caridad cristiana. Pero ¿ No es la Verdad la primera de las Caridades ? Es una verdadera sanación y un consuelo para mí poder plasmar ello sobre el papel ahora. ¡ Los malos católicos (entre los que por cierto me incluyo) por lo menos me habrán motivado para llevar a cabo mi pasión ! Merced a ellos.
 
 

1) Será negado porque es rarísimo
 

Cartel de Robert Ménard en la ciudad de Béziers


 

La primacía de la homosexualidad será negada porque la homosexualidad (y hablar de ésta) es extremadamente raro. Muy pocas personas realmente tienen el coraje de hacer frente a este asunto. Por lo general, la homosexualidad se limita a una charla de bar (« ¡ Estás a favor !/¡ Te da igual !/¿ Por qué están en contra ? »). La gente generalmente justifica la homosexualidad (demonizándola, negándola, practicándola, sacralizándola como « identidad » o como « amor ») para no explicarla. Muy escasos son los análisis de la homosexualidad.

En cuanto a las personas directamente implicadas en la atracción homosexual, a menudo se callan para ocultar su sufrimiento existencial o las violencias que ésta les hace cometer. La mayoría de los testigos homosexuales se encierran en el silencio y en la práctica. Tienen miedo de cuestionarse, de iniciar una revolución para cambiar radicalmente de vida. Temen exhibir su vergüenza y su miedo a sí mismos, ilustrados por su atracción homo… lo cual se entiende perfectamente bien, pero no facilita las cosas. Muchos también tienen miedo de perder lo que se les presenta mediática, política, legalmente, como amor y libertad, es decir, sus privilegios materiales, sus derechos (en definitiva, ¡ trozos de papel !).

Por lo tanto, también es muy raro encontrarse con gente que, a nivel social, tiene ganas de confiar en nosotros. La homosexualidad es un tema que recaba la cooperación de las personas frágiles, quienes a la vez han sido objeto de abusos y/o simulan haberlo sido : por lo que no se quiere agregar más leña a nuestro fuego o colaborar con casos de caridad como nosotros.

Con respecto a los personas homosexuales más específicamente creyentes, se observa un flagrante déficit de testigos creíbles. Los testigos homosexuales católicos continentes dispuestos a dar su vida, su nombre y su fama, son muy pocos. Yo, no conozco a ninguno. Y esto se explica, aunque lo lamente. Ustedes leerán mi teoría sobre los puntos 242 y 243 de mis « 247 preguntas sobre la homosexualidad dentro de la Iglesia Católica ». Como una desgracia nunca viene sola, se añaden a la escasez de las oratorias de calidad los que yo llamo los « testigos homos parásitos » : aquellas personas homosexuales que no hacen avanzar en absoluto el análisis reflexivo sobre la homosexualidad, sino que, al contrario, sólo tratan de aprovecharse del impacto mediático del « matrimonio gay », de dejarse ver, de jactarse, de ligar tal movimiento o tal partido político o tal televisión o tal celebridad o tal cardenal, que se contentan con mantener el discurso que se espera de ellas (« Soy homo y en contra del matrimonio gay. » ; « Soy homo y a favor del matrimonio gay. » ; « Soy homo y católico : cómo compagino los dos »), pero que no van al fondo de las cosas, que no corren el riesgo de la impopularidad ni de la Verdad. Las zorras del Sistema, vamos. Las prostitutas de la Iglesia. No cito nombres : ya se reconocerán.

Al testigo de la homosexualidad fiable y aislado, se le dice : « ¿ Existen otras personas como tú ? » Si contestas « Me encantaría, pero, por desgracia, no se atreven a aparecer », te sueltan : « Vale. Genial. Pues bravo por tu valor. Bueno, adiós. ¡ Luego nos vemos !… » Cuando uno da testimonio solo, de repente, pasa a ser mucho menos interesante a los ojos del mundo, mucho menos guay y brillante. Lo transforman en un pobre hombre, en un viejo lobo de mar, en un francotirador que se hace el interesante. El testimonio de la homosexualidad (testimonio permitido por la continencia) es único, raro, solitario, y entonces da miedo, es difícil de defender públicamente. Resulta más fácil seguir a un grupo que a una persona aislada, aunque en teoría estemos de acuerdo con ella.

Soy tan único y la homosexualidad toma objetivamente tanto espacio en el escenario mundial y eclesial que, si las personas llevan la lógica hasta su extremo, me dejan un lugar político y mediático enorme, hasta deberían cederme su puesto. Se vuelve jodidamente insolente, esta unicidad. O bien dejan que yo maneje, o bien piensan que más vale sacarme. La segunda opción es más barata. Es más fácil echar a una sola persona, ponerla en cuarentena, que mover toda la burocracia de los falsos profetas LMPT y de los políticos « católicos ». Cuando uno es testigo homo, suena pretencioso (e incluso demoníaco) revelar que la homosexualidad es el problema más imperioso del mundo. Es como si dijera « Tengo que ser el centro de la atención » o « Me hago pasar por una víctima y por un profeta incomprendido por todos ». Y sobre todo, se puede interpretar como « Odio a todo el mundo », « Tengo un complejo de Dios », « Merezco hasta el lugar de los políticos, de los portavoces católicos, de los cardenales y de los Papas, porque tengo más legitimidad que ellos ». Es tan aterrador e increíble que apenas me atrevo a escribirlo. Sin embargo, sigue siendo la pura verdad. Todo testigo homosexual continente católico que está llamado a testimoniar públicamente de su homosexualidad vivida en Jesús tiene el poder de un san Juan Bautista o de un san Pablo (con su aguijón). Es grandísimo e ingrato a la vez : él debería ser el primero desde un punto de vista humano y será el último en el Cielo y en el reino de los Hombres. El nombre de mi blog « La Araña del Desierto » me fue dado por gracia. No vino de mí, creo.

Todo testigo es único. Esto es a la vez su gran fortaleza y su Cruz. El lunes 5 de diciembre de 2016 pasado, en París, almorcé con una mujer estupenda, Laëtitia, instructora de afectividad y de sexualidad acerca de los jóvenes en un movimiento llamado CLER. En un momento dado, hablábamos de Valérie Ternynck, una de los responsables de Háblenme de Amor (otro grupo de intervención escolar en cuestiones de sexualidad) que he mencionado anteriormente. Le expresé a Laëtitia mi admiración por Valérie que, cuando se la escucha, es simplemente perfecta : la suavidad y la Verdad encarnadas. Laetitia prosiguió : « Valérie Ternynck, sí que es estupenda. Pero no es fácilmente duplicable. » El límite, pues, del testigo de Cristo, y también lo que constituye su fuerza, es su Encarnación (Jesús en él). Es la singularidad de su mensaje. Y al mismo tiempo, es esta Encarnación y la soledad que ella induce que es su Cruz. El testimonio de esa persona, y la propia persona del testigo, no son fáciles de reproducir, transferir, intercambiar. Incluso en lo que atañe a la santidad, ¡ no hay clon !

Otro problema se suma a la singularidad y por lo tanto a la rareza de los testigos creíbles de la homosexualidad : es la del sofismo, es decir, de la sustitución de la Verdad por el discurso sobre Ésta. En cuanto a la homosexualidad, la mayoría de los católicos franceses aún no han comprendido que nada podía reemplazar el testimonio por la persona, y que el discurso sobre la verdad no se sustituía a la Verdad. Por ejemplo, el filósofo Thibaud Collin escribe acerca de la homosexualidad : está bien expresado, pero no funciona. Falk van Gaver y Jacques de Guillebon también se estrenaron en el diario Noticias de Francia, pero se cayeron de narices. Los instructores de afectividad piensan que bastará con escucharme para hablar después a los jóvenes : ellos se creen que podrán sustituir a las personas homosexuales y piensan que el discurso sobre la homosexualidad reemplazará a las personas homos. En realidad, no confían en nosotros. Y por orgullo, celos, miedo a presentarnos a un grupo, se auto-convencen de que lo harán muy bien ellos mismos. A menudo es un fracaso, ya que los chavales sólo creen lo que ven. A ellos les engancha el encuentro directo.

Dentro de poco, un sacerdote catalán me hará dar un testimonio en Barcelona en febrero de 2017. Ya me había oído en enero de 2015 y me confesó que mi discurso era mucho más vivo, contundente y verdadero que los otros. Él había pedido a una psicóloga de un instituto católico que hablara de homosexualidad a los jóvenes en algunas escuelas, y había sido un pequeño desastre, porque la presentación de aquella experta era teórica, se había enredado en cuestiones de « curación », y no había sido bien recibida. No estoy diciendo que mis intervenciones son siempre éxitos (ni mucho menos). Pero está claro que son insustituibles y tienen peso.

En noviembre de 2016, fui invitado esta vez en la capellanía de un instituto del séptimo distrito de París : el liceo privado Santa Juana-Elizabeth. De entrada, un alumno cuyo hermano mayor de 23 años era homo, así como una profesora joven gay friendly, me vinieron encima para ponerme a prueba. Por fin, me las arreglé para que me escucharan y para convencerlos « un poco ». Pero en mi interior, se me ocurrió pensar que si no hubiera sido homo, incluso con un discurso racional sólido sobre la homosexualidad, no me hubieran escuchado mucho rato y no me hubieran concedido ningún crédito. En el mundo de hoy, muchas personas están tan heridas y tan decepcionadas por los demás que, como Santo Tomás, necesitan tocar para creer, necesitan Encarnación. Si el testigo no vive en su propia carne lo que anuncia, puede, en teoría, « tener razón », no llegará a los corazones. Esta urgencia de la Encarnación, por desgracia no se la percibe bastante en las filas católicas.

Entre los opositores al « matrimonio gay », se elude astutamente la dificultad de verbalización de la homosexualidad mediante el sofismo. Se reemplaza la Verdad por un « discurso sobre la verdad », por una metaverdad que ya no nombra el mal o que la persona quien trata de ésta no experimenta. Se cree que el mensaje verdadero se vale por sí mismo, o que el concepto compensará la realidad. Un día, un director de seminario acerca de quien me habían recomendado, pero que no veía el interés de que un payaso homo y católico como yo interviniera ante sus seminaristas parisinos, me dijo muy en serio : « ¡ La homosexualidad, está bien, ya conozco ! Leí a Julien Green y a Marcel Proust. ¡ Puedo hablar de ello ! ». En la Iglesia Católica a menudo se pasa por alto la primacía del testimonio por la persona, así como el terreno humano contemporáneo en el que la palabra sobre la homosexualidad o la palabra de Verdad se inscribe.

He encontrado una imagen vívida para ilustrarles lo que quiero decir con las « metaverdades », es decir los callejones sin salida en los que actualmente nos llevan los discursos y los libros aparentemente verdaderos de Tugdual Derville, de François-Xavier Bellamy, de Koz Toujours o también del Cardenal Robert Sarah, pero que no indagan a la raíz de los problemas. Para esto, tengo dos ejemplos esclarecedores : primero el cartel de Robert Ménard. Luego, la parábola casera del problema de matemáticas.

Vamos a empezar con el cartel de Ménard. Como a lo mejor ya sabrán, el pasado mes de noviembre (2016), el Gobierno francés promocionó el « amor homosexual » (permanente o efímero) en todas las vallas publicitarias de toda Francia, con el pretexto de la prevención contra el VIH. Los católicos, tanto ofendidos por los mensajes libertinos difundidos (« Un flechazo, un ensayo, un polvo ») como por la homosexualidad (aunque sólo asumieron oponerse a los primeros y no a la segunda), se alzaron para denunciar la obscenidad de estos carteles en las proximidades de las escuelas y al alcance de la vista de los niños. A modo de protesta, el alcalde católico de la ciudad de Béziers, el irreverente Robert Ménard, hizo hacer réplicas de estos « carteles del escándalo », pero escogiendo esta vez una foto de una pareja hombre-mujer tradicional, con mensajes pro-fidelidad : « Quererse/entregarse/darlo todo ». Total : al parecer tenemos la Verdad verdadera, pero no nombramos el mal. Peor. Funcionamos sobre el mismo modelo que él, tanto en la forma como en el fondo, porque el diablo es capaz de citar la Biblia y Jesús. Este tipo de contra-publicidad es absolutamente inútil. No hace avanzar el debate.

Otro ejemplo ilustrativo de la vacuidad de las metaverdades enunciadas por aquellos que llamo los « mercaderes del Templo » o los « burócratas del apostolado católico » : la parábola casera del problema de matemáticas. Voy a tomar el ejemplo de la corrección de copias. Imagínense el bolígrafo rojo del profesor de matemáticas (¡ mi madre era profesora de matemáticas !) quien, en vez de explicar a su alumno su error o el razonamiento para llegar a la verdad, en lugar de reunirse con él en su terreno emocional de creencias y de percepción, escribiría nerviosamente la respuesta « correcta » sin ayudar a su discípulo a que la encuentre él mismo. A primera vista eso soluciona el problema (mediante la « verdad pura ») pero básicamente no lo resuelve. La Verdad se halla tanto en la respuesta final como en el acompañamiento reflexivo y respetuoso del alumno. Mientras nadie aclare el hecho de que la homosexualidad es un miedo al estado de deseo no practicado, y luego una violencia si se la practica, mientras no se dilucide el mito colectivo del « amor homosexual », siempre se podrá hacer saltar los grados a los alumnos, espetarles verdades y hermosas presentaciones sobre conceptos filosóficos (la conciencia, la dignidad humana, la Ecología integral, el compromiso, la fragilidad…) o incluso teológicos, hablarles de amor, de sexualidad, de matrimonio, de familia y de Dios, ello entrará por un oído y saldrá por el otro. La homosexualidad, como en el caso de las matemáticas, constituye (no puedo evitarlo) un paso (sentimental, de creencia) decisivo para el crecimiento de la Humanidad, al igual que el aprendizaje de la lectura o del cálculo con los niños de primer grado. Si se soslaya esta etapa básica e ineludible, por mucho que tengamos la razón y que hagamos pasar al grado superior, siempre habrá que volver a ese lugar donde los corazones y las mentes (incluso aquellas que funcionan muy bien para otros temas) se han crispado : la homosexualidad. No la sexualidad. No Dios. No el matrimonio. No el aborto. He dicho bien, ¡ la homosexualidad !
 
 

2) Será negado porque es complicado
 

Juicio de Christine Boutin en diciembre 2015


 

La primacía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ésta), es complicado. Es el tema en el mundo más difícil de tratar, debido a que los términos del debate son totalmente sesgados (ello es debido a un retraso y a una imprecisión sobre las definiciones de la sexualidad heredados del romanticismo del siglo XVIII), y debido encima a que ahora todos – incluso los adolescentes de secundaria – se arrogan la misión de pronunciarse en los « debates » de los « pros » y « contras el amor homosexual ». ¡ Esto acaba por ser la mega súper cacofonía !

Si analizamos las palabras más usadas en las discusiones sobre la homosexualidad, comprobamos por ejemplo que a menudo se confunde/reduce la sexualidad con la genitalidad, con el sentimentalismo y con la asexualidad (la sexuación, la procreación, la fecundidad sociales del soltero, la sacralidad del cuerpo, ¡ todo eso sale también por la ventana !), que se confunde/reduce el amor con la sensación amorosa, con un « proyecto » o con la genitalidad (el amor-compromiso, el amor-perdón, el amor-Jesús humillante, todo esto también va por la ventana), que se confunde/reduce el Género con el « lobby gay » (¡ mientras que el « lobby gay/LGBT » en cuestión no es otro que el lobby heterosexual !), que se interpreta rápidamente la palabra « amor » o « pareja » – la cual mezcla acto y persona – como un juicio de personas únicamente (cuando está prohibido el juicio de personas, mientras que el juicio de los actos es necesario), que se celebra la palabra « tolerancia » como el bien absoluto (mientras que la tolerancia del mal es una colaboración inadmisible con este último), etc. Del mismo modo, a escala mundial, los seres humanos no se han percatado de que el Género era la heterosexualidad (en el entendimiento de que la heterosexualidad en realidad es una diferencia de sexos forzada, e incluso todas las alteridades al nivel de la sexualidad, y también la prevalencia de la voluntad y de la percepción individuales sobre la realidad externa e interna heredada).

Los términos del debate a propósito de la homosexualidad engañan : las palabras « homosexualidad » « heterosexualidad » « homofobia » son trampas y, para ser esclarecedoras, no pueden prácticamente ser manipuladas sino por personas homosexuales (y además, pocos de nosotros son competentes para descifrarlas y para destacar toda su relevancia). La trampa en que cayó por ejemplo el antiguo ministro Christine Boutin cuando expresó en el periódico Charles que « la homosexualidad es una abominación » (Debido a esto, fue condenada en diciembre de 2015 a pagar una multa de 5 000 € + 2000 € para las asociaciones), es la vaguedad en torno al término « homosexualidad » (porque la abominación se aplica sólo al acto homo y a la pareja-acto). Los militantes pro-gays de mala fe no tardaron en hacerle decir que « los homos eran una abominación » ! En cuanto a la heterosexualidad, la dificultad radica en el hecho de que la confusión entre esta última y la diferencia de sexos es general, incluso entre los católicos y el clero. No obstante la heterosexualidad nunca ha sido sinónima de diferencia hombre-mujer. ¡ Y la Iglesia Católica siempre ha sido clara al respecto ! Rápidamente con respecto a la homofobia, a saber el miedo a sí mismo y el miedo a la homosexualidad, rara vez se entiende como la « identidad homo » (= la salida del armario, el coming out) y como la práctica homosexual (= la « pareja » homo, el « ambiente homosexual amoroso »), mientras que todos los casos de ataques contra las personas homosexuales se deben a la creencia en la « identidad » homo (por ejemplo : los outing, es decir, las revelaciones forzadas de la homosexualidad) y se producen en los marcos de la práctica homosexual (por ejemplo : esfera amorosa o prostitutiva, o represión de su tendencia homo). Por lo tanto, nos enrollamos en una gran confusión tan pronto como estas tres palabras « homosexualidad/heterosexualidad/homofobia » surgen en las conversaciones. Y sin embargo, el repaso de su definición es esencial y no deberíamos dejarla atrás. Los invito con insistencia a leer mi trilogía « … en Verdad » : La homosexualidad en Verdad (2012), La homofobia en Verdad (2013) y Los Bobos – Burgueses Bohemia – en Verdad (2016).

Y encima, la otra preocupación en los debates sobre la homosexualidad, es que lo que se reprocha con razón a la homosexualidad es un arma de doble filo que puede fácilmente tener un efecto bumerán. Por lo tanto, se tiene que tener un argumentario muy bueno para atacar la homosexualidad de frente. Eso no se improvisa. Me explico. Con la homosexualidad, lo que reprochamos a los demás, es lo que ellos nos pueden también reprochar (« anti-natural », « pecado », « falta de amor », « exclusión de la diferencia », « discriminación », « rechazo de Jesús », etc.). La homosexualidad, como todo lo que es diabólico o señal de pecado, tiene un fuerte efecto de reverberación. Nuestra denuncia de la homosexualidad será según nuestros enemigos « anti-natural », una prueba de nuestra « falta de amor », de nuestro rechazo de la « naturaleza homosexual », una « ausencia de acogida de la diferencia », una denegación de todos los niños, de todas las familias y de todas las personas, una prueba de que « nos odiamos a nosotros mismos », de que « no obedecemos a Dios y a su llamada a no juzgar, a la caridad » : « Llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. » (Juan 16, 2) A los ojos de nuestro mundo que descuida la diferencia de sexos y la diferencia Creador-criaturas, no es fácil de entender y de aceptar con calma que el acto homosexual es un pecado (véase las respuestas nº92-94 en mis « 247 preguntas sobre la homosexualidad dentro de la Iglesia Católica »). En general, el diablo y sus seguidores actúan por mimetismo. Por ejemplo, los defensores de la homosexualidad retoman exactamente el mismo argumentario pro-Vida que aquellos que deberían oponerse a ella. Es así como se puede observar que la denuncia de la palabra homosexualidad suele anularse y diluirse en el natalismo, el vitalismo, el humanismo integral del lobby LGBT. Los pro-matrimonio gay, los pro-maternidad subrogada, también están « a favor de la familia », « a favor de la Vida », « a favor del niño », « a favor de la esperanza », « a favor de la caridad », « a favor del respeto », « a favor de los más frágiles », y a veces hasta « a favor de Jesús ». La única cosa que podría desmarcarnos de ellos, es la heterosexualidad. Pero los Pro-Vida católicos todavía no han comprendido la riqueza de una oposición pública a la heterosexualidad. Creé en 2013 el sitio CUCH (Católicos Unidos Contra la Heterosexualidad), y mis hermanos católicos aún no han tomado conciencia de que era la solución para contrarrestar el « matrimonio gay ». Me miran con si fuera un extra-terrestre, sin percibir el interés. Ellos tampoco denuncian « la igualdad hombre mujer » como el mito y el pilar de todo sistema totalitario (Los hombres y las mujeres son iguales en dignidad ; pero en cuanto a la identidad, no son iguales, porque son diferentes, a veces complementarios, y es acertado). Por lo que los debates sobre la homosexualidad están en punto muerto.
 
 

3) Será negado porque es pasional/idealizado
 

Beso lésbico entre las cantantes Alizée y Camille Lou, en Danse avec les stars


 

La primacía de la homosexualidad será negada porque la homosexualidad (y hablar de ésta) es apasionado/idealizado. Sobre esta cuestión, el capital de simpatía y de compasión a nivel social está de momento a su máximo. Cualquier cosa que pueda dar una imagen negativa de la homosexualidad será visto como una agresión, una maldad, una mentira, una alta traición o un riesgo innecesario. Y por el contrario, todo el romanticismo y la sensualidad que se quiere construir alrededor de la homosexualidad será aplaudido.

Del mismo modo, contrarrestar toda ley que nos atribuyen, a nosotras personas homosexuales, a veces desencadena una histeria sin precedentes. Entonces, tenemos que decirlo una vez por todas : no es homofobia, ya que las personas homosexuales no son leyes ni derechos, sino personas humanas, y que además, dar el matrimonio (es decir la diferencia de sexos) a uniones que no lo encarnan físicamente, resulta negar a quienes son en « pareja ». El « matrimonio gay » es un regalo tramposo, una contradicción, es homófobo, puesto que no se adapta a la realidad amorosa y corporal de las personas a quienes pretende honrar ; y neutralizarlo es luchar contra la homofobia.

En mi opinión, este afecto social agresivamente gay friendly se explica en gran medida por el hecho de que nuestros contemporáneos confunden su relación personal con una persona homo con lo que esta persona vive amorosamente en su intimidad, o con las leyes a las que la identifican socialmente (mientras que son realidades totalmente distintas : uno no sale con sus amigos o con sus familiares o con sus colegas de trabajo ; y nuestros amigos homosexuales no se reducen a trozos de papel legislativos). Basta con ver los debates apasionados por televisión tan pronto como se pica un poquitín el mito del coming out (salida del armario) o de « amor homosexual ». Se asiste a explosiones de odio y reacciones indignadas : « ¡ Mi hijo es gay ! ¡ Te voy a romper la cabeza ! » ; « ¿¡ Cómo te atreves a juzgar mi pareja !? » ; « ¡ Estoy a favor del matrimonio gay y de la adopción porque mi mejor amigo es gay ! ». No tengo ninguna duda de que uno puede llevarse bien con una persona homosexual, en el marco de la amistad, de la relación personal, del trabajo, de familia. No dudo que se pueda pasar momentos muy amistosos en compañía de « parejas » homosexuales durante el tiempo de una velada o de vacaciones con amigos, que se pueda observar cosas bellas y hermosos frutos en aquellas, en el tiempo, y desde fuera. No tengo ninguna duda de que la « salida » se haya considerado una oportunidad de acercamiento entre amigos, entre padres e hijo(s). ¡ Pero todo eso es muy diferente de lo que una persona homosexual vive en « amor », en privado, en la práctica homo, en el « ambiente » homo ! El lazo de amistad o familiar, por hermoso que sea, no es igual al lazo de « amor ». Y en el marco de la homosexualidad, a menudo hay una enorme brecha entre la relación personal que uno mantiene con una persona, y lo que ella vive a diario en su intimidad. Cuando me alegan « La homosexualidad es amor, porque mi hijo es homo o porque mi mejor amigo es gay », yo tengo ganas de contestar « ¿ Cuál es la conexión ? ». Y en muchos casos, cuando uno ahonda, nota que las personas que defienden la homosexualidad justifican la amistad o la filiación con una persona homosexual, pero nunca habla de la calidad de la relación amorosa entre las dos personas homosexuales, sobre todo porque esta dimensión de amor en la vida homosexual de su estimado amigo/hermano homo está ausente, o bien es compleja y destructiva.

Los hombres de nuestro tiempo se tragan cada vez más el sapo del « amor homosexual », presentado como un « ideal de amor como otro », ya que la homosexualidad se ha entregado completamente al mundo de la representación : por lo tanto, puede ser negada por aquellos que la practican so pretexto de « arte », de « juego », de « deseo inmediato », de « estética », de « humor », de « curiosidad », de « experiencia », de « tele » o de « rol cinematográfico ». Pienso por ejemplo en el beso lésbico que se dieron las cantantes Camille Lou y Alizée en el programa francés Danse avec les stars del sábado 3 de diciembre de 2016. Al ver la escena en directo y luego la reacción tan excitada del público y de los presentadores tomados por sorpresa, me di cuenta del poder y de la cobardía del propio acto homosexual. De hecho, la homosexualidad sale actualmente en los programas dirigidos al gran público y se aprovecha de la ambigüedad de la simulación, de la representación, del juego, para banalizarse. A los ojos de los provocadores y de los libertinos, no habría nada de que enfurecerse de ella ya que los que la cometen no la asumen siempre como verdadera. Por lo cual resulta difícil denunciarla. Se hace muy versátil. Se escurre de las manos como una pastilla de jabón. Ésta no sería grave en cuanto lo quisiéramos o si sólo cambiáramos nuestro punto de vista a su respecto. Actualmente, se la proyecta/encubre en el mundo de la subjetividad absoluta, y entonces de la indiferencia y del relativismo.

En estos momentos, la homosexualidad oculta sus verdaderas intenciones (la destrucción de la sexualidad y de Dios), para mostrar finalmente las falsas (las leyes y los derechos solicitados que no corresponden a ninguna realidad, sino en sus consecuencias : por ejemplo los hijos « descendientes » de una « pareja » homo adoptante o « procreadora », los bienes materiales comunes de la « pareja » homo en caso de enfermedad o de fallecimiento, etc.) o bien para hacer hincapié en las intenciones de las que está segura de que no le opondrán resistencia alguna (« el amor », « el respeto » y « la acogida de las personas », « la igualdad », « la no discriminación », « la libertad », « el reconocimiento », « la justicia », etc.).

Y lo peor es que este juego de prestidigitación funciona perfectamente. Incluso la mayoría de los católicos muerden el anzuelo de la campaña estética, legislativa y verbal del « amor universal que incluye la homosexualidad ». La propaganda mundial que se dedica a persuadirnos de que la homosexualidad es algo normal, hermoso, de que es amor, justicia, un progreso para el ser humano, el bien común, el « vivir-juntos », la apertura y la ayuda mutua (la famosa « tolerancia o « solidaridad » o « lucha contra la discriminación de géneros ») es poderosa y mucho más diversificada/atractiva que la propaganda que la denuncia.

Los católicos y nuestros contemporáneos se han convertido en idólatras de la palabra « amor ». Ninguno de ellos se atreve a oponerse a ésta, y están paralizados a la idea de recordar que el amor tiene leyes y no es creado por el Hombre. Están totalmente asustados por la palabra « amor », han sacralizado la percepción. Tomé particularmente conciencia de ello durante una estadía « Masculinidad y Paternidad » en Rocamadour (santuario mariano en el suroeste de Francia) en la primavera del 2015, con 150 alumnos de secundaria del instituto privado parisino católico Stanislas. Ellos pudieron asistir a una velada en la que expliqué lo que era verdaderamente la homosexualidad, cómo funcionaba el deseo homosexual, de qué heridas era la señal, al mismo tiempo que mantuve un discurso positivo y fraterno sobre la amistad y la masculinidad. Todos parecían contentos. Es algo conmovedor, un chico que habla de homosexualidad, que se entrega hasta tal punto. Al día siguiente, en el grupo de compartir que dirigía, intercambiamos por diez sobre un tema totalmente distinto : « ¿ Hasta cuando tengo que esperar para salir con una chica ? ¿ Cómo me preparo para mi primera experiencia amorosa ? ¿ Cómo me reservo ? » Y allí, unos mozos de mi tribu me desconcertaron : « Bueno, ya veremos… Dependerá de mis sentimientos, del feeling. Si me enamoro de una chica, saldré con una chica. Si me enamoro de un chico, será con un chico. » Total, nos dejamos una libertad y una apertura totales obedeciendo a nuestra percepción del momento, para no cerrarse puertas y no programar el amor. Y esta « apertura » a la homosexualidad/la bisexualidad se hace pasar por una madurez afectiva, adulta, por un respeto al amor y a sus imprevistos. Señalo que son chicos de buena familia, educados en la fe, y que me habían escuchado la víspera con respeto y admiración. ¡ Esto para mostrarles hasta qué punto se ha impregnado en nuestro mundo la creencia en la palabra « amor », para mostrarles la sumisión generalizada a la « omnipotencia de los sentimientos amorosos » ! Incluso en los « buenos católicos ». Frente a mis jóvenes, les dije directamente a los ojos, entre sonrisa y enfado : « Vamos chicos, ¿¿ estabais aquí anoche ?? ¿¿ Habéis oído lo que dije ?? Porque ahora mismo, ¡ tengo la impresión de que hay que explicároslo todo de nuevo y desde el principio ! » Posteriormente, yo tuve que seguir erre que erre con el asunto delante de todo el grupo para explicar que el « amor homosexual » no era amor. Ellos, los chavales, en cuanto a la homosexualidad, quedan atrapados a viles cuestiones de identidad (« ¿ Seré gay ? ¿ Cómo puedo saberlo a ciencia cierta ? » ; « Y concretamente, si lo soy, ¿ cómo lo vivo ? »), de sentimientos y de sensaciones (« ¿ Cómo uno siente que es homo ? ¿ Cómo estar seguro de ello ? » ; « ¿ Es agradable ? » ; « ¿ Qué le atrae en un hombre ? » ; « ¿ Existe la bisexualidad ? » ; « ¿ Qué se siente al ser homo ? » ; « Poner en duda el amor de los demás, es malo e injusto… » ; « ¿Cómo lo tomaron sus padres ? » ; etc.). Respetan en última instancia que uno dé un testimonio como « católico y homo », hasta toleran que decida vivir su homosexualidad en la continencia, « a partir del momento en que lo vive bien », « en que es su estilo », « en que no lo impone a los demás y que es su elección, que ésta le corresponde », « si es así como se siente ». Sin embargo, ¡ no vayan a contarles que el amor homo no existe, que ellos no pueden en el amor hacer lo que les da la gana (inclusive ser homos), no vayan a poner en tela de juicio sus sentimientos amorosos ni romper sus sueños, o la omnipotencia de su subjetividad y de sus emociones ! ¡ Nadie puede meterse en su mente ni en su cuerpo ni en sus ojos ni en su corazón ! ¡ Es imposible generalizar a propósito del amor ! ¡ No a la castración, no a la Cruz universal, no a la exigencia ! ¡ No vayan a ofender al dios Feeling !

Los adultos católicos actuales tampoco son mucho más libres y más alertos que sus descendientes. Muchos de ellos tienen ganas de hacer la Iglesia más apetecible, abierta, moderna, amante y menos acusadora… por lo que no nombran el mal de la homosexualidad. Pensemos, por ejemplo, en el discurso mente abierta cada vez más corriente « Hay que hablar de ello » « No hay que juzgar » (¿ Quién soy yo para juzgar ?) « Tenemos que acompañar, escuchar », « No hay que nombrar el mal ya que éste no existe. El mal sólo reside en el hecho de imaginarlo donde no está. Las cosas irían mucho mejor si la homosexualidad fuese aceptada » « Es Jesús quien me dio a mi compañero » « Jesús bendice todos los amores, incluso los amores heridos », etc. En realidad, este argumentario anti-juicio es un discurso extremadamente censurador, gestado por personas católicas deprimidas que huyen de su matrimonio, de su familia, de la Iglesia y del juicio de Dios, precisamente. Por ejemplo, en Radio Nuestra-Señora, el día 18 de noviembre de 2016, un grupo completo de supuestos « psicólogos » y acompañantes católicos exigió descaradamente una revisión del Catecismo de la Iglesia católica, porque los cuatro párrafos sobre la homosexualidad le parecían « demasiado acusadores y culpabilizadores » (aquí está el enlace del podcast en francés). Y, por supuesto, nadie reacciona, excepto yo.

Esta captación/toma de rehenes sentimental de los católicos por la creencia en el « amor homosexual » no es totalmente ingenua y egoísta. Hay que reconocer – y ahí radica todo el drama de la vaguedad de la palabra « pareja » o de la palabra « amor » que sintetiza acto y personas – que la práctica homosexual, por mala que sea, a veces ofrece beneficios que dejan pensar que se trata de amor : por ejemplo, la fuerza de la amistad (pero esta vez una amistad amorosa y un amor platónico, asexual : dos realidades dolorosas), el compromiso y la fidelidad, el compañerismo en las alegrías como en los pruebas (enfermedad, muerte), la sociabilidad (compromiso de la « pareja » homo en la ciudad, obras de caridad dirigidas a sus allegados), la paternidad adoptiva (cuando la « pareja » homo se hace cargo de niños), etc. Con la homosexualidad, no es tan fácil discernir entre lo verdadero y lo falso, no dejarse llevar por sus emociones. ¡ Pero esto no es razón para dejarse llevar !
 
 

4) Será negado porque es banalizado
 

Campaña AIDES 2017


 

La primacía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ésta) es banalizada. Socialmente, los seres humanos consideran cada vez más la palabra sin embargo reciente (creada en 1868) como un componente rutinario de la sexualidad y de la identidad humana. Dicho de otro modo, ella forma parte del paisaje. Además de ser una identidad ficticia, un amor ficticio, una realidad impalpable, es difícil de probar como de desaprobar. Entonces la mayoría de nuestros contemporáneos han decidido dejarla libre, sin tratar de averiguar adónde llevaría a la Humanidad. Ella es la única « identidad » victimaria mundial presentada como una evidencia pero que no puede autenticarse (a diferencia de los Negros, de las mujeres, de los pobres, de los extranjeros, de ciertas personas minusválidas o enfermedas, etc.). Por otra parte, la distancia – confusa pero decisiva – entre el deseo homo no-actuado y el deseo homo practicado coloca la homosexualidad en tensión entre la banalidad extrema y la gravedad extrema. Ella se ve como un epifenómeno, un detalle de la persona que la siente. En sus modalidades de actualización, también es polifacética… y entonces estamos tentados de fragmentarla, y luego de banalizarla. De hecho, hay mil maneras de vivir su homosexualidad. Ella tiene mil caras. Es a la vez una fantasía incumplida, una persona concreta, a veces un acto concreto, una imagen mediática y una comunidad cultural. Debido a su variedad de formas, ella tiene tiempo para incorporarse progresivamente en la sociedad, para ser rebanada en pedacitos (ejemplo de declinaciones : homosexualidad masculina, homosexualidad lésbica, bisexualidad, transexualidad, pansexualidad, triolismo, homoparentalidad ; beso, caricia, gesto artístico, amistad erotizada, pareja, rollos de una noche o regulares ; « salida del armario », Unión Civil, matrimonio, asistencia médica a la procreación, maternidad subrogada ; etc.), pedazos que, tomados por separados, parecen irrisorios, folclóricos, anecdóticos, improbables, aislados, incluso admisibles. Actualmente, la homosexualidad se diluye en la bisexualidad progre. Por lo tanto, ella es difícil de identificar y de condenar. Esto se puede comprobar por ejemplo con la campaña publicitaria AIDES que siguió la de los famosos carteles contra el VIH, en la que la prevención del Sida esta vez abarcó cuidadosamente a todas las « parejas » (hombre-mujer, hombre-hombre, Negro y Blanco, etc.), para no ser acusada de parcialidad o de proselitismo exclusivamente homosexualista.

Incluso los creyentes están tentados, por aparentes muy buenos motivos, de relativizar la homosexualidad. Los musulmanes, por ejemplo, no dicen nada en contra de ella públicamente (¿ Los habéis visto desfilar en las Manifs Para Todos ?). Sólo los católicos abren un poco la boca al respecto… y aún así… no la tratan directamente, ya que sólo hablan del niño. Según muchos críticos de la homosexualidad, conversar de ésta equivaldría a darle demasiada importancia, a justificarla, a seguir la esencialización homófoba de la homosexualidad (« Una persona homosexual no puede reducirse a su sexualidad, a su orientación sexual. ¿ Por qué encerrarla en una etiqueta, en su tendencia ? »). En nombre de un universalismo que queda bien – y que incluso se basa en la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II –, prefieren callarla. A fin de cuentas, razonan exactamente como los bobos (burgueses-bohemia) bisexuales, que desean « la práctica homosexual discreta, sin cara y sin etiqueta », que consideran la homosexualidad como una opción que debe ofrecerse (o no), como un acto realizado libremente e independientemente de la persona y de su responsabilidad, independientemente del sexo de quienes lo cometen.

Los católicos se justifican banalizar la homosexualidad so pretexto de no pactar con la historiografía contemporánea que hace empezar la Historia a partir de 1789. Según ellos, la importancia de la homosexualidad es demasiado reciente y demasiado fulgurante para ser creíble : « aún cuando siga siendo transhistórica », sólo sería un « detalle de la historia », un elemento anecdótico, literario y futurista de la Humanidad. Ella no merece tantas investigaciones ni consideraciones. En realidad, aquellos historiadores cristianos monárquicos desprecian y subestiman su época. Se aferran a tiempos inmemoriales que idealizan y que anhelan restaurar. Pues la homosexualidad les parece un capricho temporal de la posmodernidad.

Los católicos – los únicos que podrían estar dispuestos a ofrecer un debate de fondo y una oposición a la homosexualidad – aparecen cada vez más indiferentes/timoratos en su contra, e incluso enojados con ésta. La han descartado antes siquiera de haberse atrevido a tratar de ella. Las pocas veces que se aborda un poco el tema, no la asumen como una prioridad. Pienso por ejemplo en el grupo de trabajo de Monseñor de Dinechin (obispo francés), que reunió en circuito cerrado durante dos años consecutivos (2014 y 2015) a directores de escuelas privadas católicas, a instructores en afectividad, a psicólogos escolares, a sacerdotes, etc. Tuve el honor de formar parte de los oradores, pero por cortesía y para encomiar de todas formas la buena intención de la iniciativa, no me atreví a entrometerme. El objetivo de este grupo de trabajo era borroso : « formarse para hacer frente a los nuevos retos de la educación, de la sexualidad, de la pastoral, en particular a la atención de los jóvenes ». Pero hemos perdido nuestro tiempo, simplemente porque la prioridad de la homosexualidad (mientras que había urgencias y grandes necesidades de respuestas en la materia) no fue valerosamente asumida. Reprodujimos demasiadas horas largas sobre temas anexos que nadie recuerda ; y una sola sobre la homosexualidad (que moderé) ¡ qué era demasiado corta !

Aquel desajuste sucedió en muchos coloquios, seminarios sobre el Género, foros de jóvenes, en los que participé. Los organizadores quieren convertir la homosexualidad en un taller perdido entre otros, en un sujeto anecdótico, y no en una prioridad ni en un tema que abarca a todos los otros. Agregan a la homosexualidad temáticas de tres por cuatro (la libertad, la cultura, la ecología, el transhumanismo, el Género, la conciencia, el compromiso, la educación, la transmisión, lo Humano, los límites, la benevolencia, las vulnerabilidades, el decrecimiento, etc.) que, aunque no carentes de interés, no son una prioridad y no hablan a la gente. Suelen colocar la homosexualidad en una brocheta/hilera, para ahogarla. Perdemos mucho tiempo. Y las pocas veces que se rasguña la superficie del tema, ya sea cuestiones periféricas que tienen una relación indirecta con ella (familia, matrimonio, castidad, misericordia, amistad, identidad, etc.), sea fragmentan el propio sujeto para andarse por las ramas y no decir las cosas esenciales : enfoque jurídico de la homosexualidad/enfoque biblista/enfoque histórico/enfoque psicológico/enfoque pastoral/enfoque testimonio (y claro, como por ensalmo, el único que se descarta ¡ aunque sea el más importante !, es el enfoque sociológico y antropológico). ¿ Cuántas veces me pusieron en mesas redondas (¡ tortas !) en compañía de especialistas que me alejan del tratamiento directo de la homosexualidad, sólo porque no querían dejarme hablar solo (¡ demasiado peligroso !) y que era indispensable cortar mi tiempo por la intervención sosa de un filósofo, un periodista, un rabino, un abogado, un jurista, un cura, un historiador, una pareja hombre-mujer casada, una persona adoptada, una persona minusválida, un político… ¡ Sólo faltaba un baldado ! Incluso enfrentado con una persona LGBT, ¡ hubiese sido más fructífero ! Con la homosexualidad, el « efecto pinchito » – como me gusta llamarlo – causa estragos e impide llegar al fondo del asunto. Se adjudica siempre algo (un tema anexo) o alguien (un « experto ») a la homosexualidad, alegando que ésta no se sostiene, que no habría que dejarla sola. ¡ Y la mejor parte, es que después, nos dicen que es un tema poco universal y demasiado cerrado, o que no lo hablamos lo suficiente y que nuestra conferencia no estaba clara ! ¡ En realidad, la gente tiene miedo de descubrir su universalidad e incluso su primacía en el contexto actual !

Por desgracia, la subestimación de la homosexualidad no alcanzó sólo los círculos católicos estirados. Pienso en la asociación ASC (Abrogación Sin Concesión) que monté en 2014 con algunos valientes líderes regionales ex-LMPT y descontentos de las orientaciones arribistas de La Manif Para Todos. Incluso aquellos « jefes disidentes », que nada tienen de administrativos o de idiotas, no han percibido la prioridad de la homosexualidad : algunos la han reemplazado rápidamente por el Front National, por Siria, por la lucha contra la maternidad subrogada y el transhumanismo, por el activismo, por el radicalismo, por la ira (hicieron de la abrogación – que sólo es un medio – un objetivo y un lema agresivo), por el comercio justo (economía local alternativa y paralela), por la carrera politiquera, etc. Muchos han olvidado el « matrimonio gay » y lo han considerado erróneamente como una etapa de transición, como un « tema entre otros », como un hermoso capítulo activista que se había cerrado. Mirando hacia atrás, se dan cuenta de que se ven obligados a volver a examinarla de todos modos.
 
 

5) Será negado porque ella parece menos grave que muchas otras cosas
 

 

La primacía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ésta), parece menos grave que muchos otros hechos sociales. ¡ Y siempre se le encuentra peor en otras partes !

La banalización o la relativización de la homosexualidad en realidad sólo es la manifestación inconsciente de una angustia, de una falta de confianza en la Humanidad y en la Iglesia. La gente tiene cada vez menos fe. Y eso se nota en su actitud hacia la homosexualidad : una percepción a la vez relativizadora pero también demonizadora y victimizadora. Ellos tienden a caer en el mal menor – e incluso a refugiarse tras lo catastrófico y lo no-ejemplar – porque según ellos el Bien sería « imposible ».

He aquí algunos ejemplos de « razonamientos por el mal menor » que oigo aquí y allá, inclusive de la boca de los católicos : « La Unión Civil es un mal menor que nos ahorrará el matrimonio gay y sus consecuencias sobre la filiación. » (Mi respuesta : Falso, ya que la Unión Civil es el matrimonio gay y la maternidad subrogada) ; « Es mejor estar en pareja homo que solo e infeliz. » (Mi respuesta : Falso : Mejor estar bien acompañado y/o bien ordenado religiosamente) ; « La pareja gay ofrece, a pesar de sus límites, un acompañamiento. » (Mi respuesta : Falso : Más vale estar solo que mal acompañado, como es el caso de todas las « parejas » homos) ; « La homosexualidad no es una elección, por lo que la pareja homo tampoco lo es. » (Mi respuesta : Falso : Emparejarse es un acto libre, excepto en el caso de violación o de prostitución) ; « La castidad es una virtud universal y la cruz de todos, ya sea que estemos casados o solteros : no está dirigida específicamente a los homos. » (Mi respuesta : Sí, pero la forma de castidad de las personas duraderamente homosexuales es el celibato continente) ; « ¡ Pido la reescritura de la Ley Taubira en vez de la abrogación ! » (Mi respuesta : Falso : Tanto la una como la otra son falsas promesas ya que ninguna de las dos se cumplirá sin que se trate claramente de homosexualidad) ; « El matrimonio igualitario, ¿ qué más os da ? Ello no os quita absolutamente nada. » (Mi respuesta : Sí. Esta ley elimina socialmente la soberanía de la diferencia de sexos en el matrimonio y la filiación, y sobre todo, simbólicamente quita el amor entre los dos padres biológicos de un niño).

Ahora, he aquí algunos ejemplos de razonamientos por el peor : « Más vale un niño criado por una pareja gay que golpeado por una pareja hetero de alcohólicos. » (Mi respuesta : Falso : La violencia en las « parejas » homos es generalmente más fuerte, y las estadísticas lo prueban) ; « ¡ Y la de niños que están esperando en los orfanatos ! » (Mi respuesta : Falso : En Francia, hay más adoptantes que niños adoptables) ; « Mejor terminar como lesbiana que golpeada por su marido. » (Mi respuesta : Falso : Es mejor casarse con un hombre afectuoso, y hay muchos) ; « ¡ No descasaremos a las parejas homos casadas ! » (Mi respuesta : Falso : Las « parejas » homos nunca han sido casadas, incluso cuando han recibido el derecho a ello, por lo que hablar de « descasamiento » es creer en el « matrimonio gay ») ; « ¡ Sin la Unión Civil, las parejas homos no podrán, en caso de muerte, legar sus bienes a la persona a la que han dedicado su vida ! » (Mi respuesta : Falso : Existen tutelas testamentarias, y los derechos gays nunca han sido pedidos por su contenido) ; « Si practicas la homosexualidad, acabarás en el infierno : ¡ está escrito en la Biblia con todo detalle ! » (Mi respuesta : Falso : El pecado mortal no conduce necesariamente a la condenación dado que hasta la hora de la muerte, el alma puede dejarse amar por Jesús y arrepentirse, como lo demuestra el Buen Ladrón) ; « Los homosexuales han sufrido antaño : se merecen algún tipo de compensación. » (Mi respuesta : Falso : Negar los sufrimientos y los errores de la gente no es amarlas) ; « Cualquier niño tiene derecho a conocer a su padre y a su madre y a ser criado por ellos. » (Mi respuesta : Falso : La única cosa que importa, no es la presencia de los padres biológicos – aunque sea deseable – sino el lazo de amor entre ellos) ; « La abrogación de la Ley Taubira [sin hablar de homosexualidad ni de la Unión Civil] en lugar de la reescritura ! » (Mi respuesta : Falso : La abrogación sin tener que lidiar con la homosexualidad que es la intención y la base de la ley por suprimir, es un mito radicalizado).

Dado que nuestro contexto mundial está muy turbado, se hace cada vez más difícil encontrar claridad. Nos enfrentamos a complotistas, los cuales se enfrentan también a denunciantes complotistas. Hay quienes ven al diablo en todas partes y quienes no lo ven en ninguna parte. Este es un verdadero tiempo de desconcierto, de confusión. El revuelo mediático – con la confluencia entre los medios de comunicación de masa y las redes sociales de Internet – ya no nos permite visualizar las prioridades y la Verdad, en particular acerca de la homosexualidad. Hay problemas – cuyo centro afectivo medular es la homosexualidad – que aparentemente son mucho más impresionantes y prioritarios que ella : el aborto, los vientres de alquiler, la pornografía, la llegada de los migrantes, las catástrofes ecológicas, la guerra en Siria, la clonación, Daesh, la caída de la Bolsa, el calentamiento climático, los virus, el declive de la familia, las hambrunas, etc. Entre la acumulación de todos estos males planetarios, la homosexualidad parece una gota en el océano del transhumanismo. Del mismo modo, la homofobia parece más aislada y minoritaria que los casos de pedofilia o de violaciones contra las mujeres. La gente prefiere espiritualizar tanto como racionalizar el mal para exagerarlo como un « proceso fundamentalista », una « violación de la Realidad », una « ideología » o « el Género », en lugar de definirlo con las palabras populares corrientes. En el pánico, ya no se razona, ya no se jerarquiza, ya no se prioriza. Ahora mismo, los responsables de la Iglesia Católica piensan que es muy valiente afirmar que « la guerra no es buena, que la pedofilia es un escándalo, que el laicismo es una plaga, que el aborto atenta contra la vida, que la libertad de expresión es lo que más importa ». Sin embargo, no queda nadie para decir que « la pareja homo es un pecado mortal » y que « el amor homo no existe ». Es el último fin de los tiempos, por lo que es el pánico general, la proliferación de las urgencias (especialmente las que se relacionan con la filiación, los niños, los más débiles : aquellas son las más impresionantes) y la generalización del mal. El reino del diablo está dividido y esta división se vuelve en nuestra contra. Esto relega la homosexualidad a un segundo plano que no se merece. Se parece a una etapa entre otras o a un fenómeno transitorio en un proceso global. Ella no tiene al parecer nada de la piedra angular del edificio masónico y anticrístico. Incluso los constructores francmasones la ignoran tanto como la defienden.

Por cierto, atacar a la homosexualidad nunca es atacarla directamente a ella sola, sino a sus numerosas ramificaciones. Pero desde luego, ello casi la exculpa. Algunos activistas pro-Vida suelen decirme : « Nosotros, no desfilamos en contra de la homosexualidad, pero finalmente en contra de todas las leyes que amenazan la Vida – lo que tú llamas ‘la heterosexualidad’ : los divorcios, el comercio de niños, los obstáculos a la ecología, los ataques contra la libertad de educación, etc. El matrimonio para todos es la puerta abierta al matrimonio con cualquier persona y cualquier cosa (e incluso la legalización de la poligamia, del incesto y de la pedofilia, por lo que yo sé). Me han dicho que una mujer se casó con su perro en algún Estado de los EE.UU.. Este es el camino hacia la idolatría y la decadencia… » Por lo tanto, se olvidan de la homosexualidad y la consideran como un problema entre muchos otros. En general, ahogan su centralidad, ya sea porque miran demasiado hacia atrás y siempre encuentran a la homosexualidad antecedentes más dramáticos que ella (« El problema inicial, son los anticonceptivos o los divorcios o los abortos ou la Ilustración o la República o la democracia. »), sea por el contrario porque se proyectan increíblemente hacia adelante y hacia el futuro (« ¡ El problema de fondo, es el Cyborg o el transhumanismo o la deshumanización o la ecología o el fin de los tiempos o el Gobierno Mundial o el Anticristo o la clonación o las persecuciones contra los cristianos ! »). A este paso, ¡ nos ahorraremos tiempo hablando directamente del pecado original y del diablo ! Pero no nombran EL verdadero problema, y sobre todo la forma discursiva precisa – es decir la homosexualidad, la heterosexualidad y la homofobia – que éste ha tomado masivamente en la mente y en el corazón de nuestros contemporáneos. Creo que hoy, la homosexualidad es tan importante, al nivel de las prioridades, como Jesús. Tal vez algunos de ustedes se horroricen de que haga esta analogía. Y, sin embargo, si se dieran cuenta de la gemelidad entre Jesús y el diablo, ni siquiera tendrían que disgustarse por ello. La homosexualidad, al igual que Jesús que parecía surgir de la nada como un personaje-transición y no ser el centro de la Humanidad ni del bien ya que se integraba en un linaje pecaminoso, también parece venir de improviso en medio de una cadena de males que la precedieron y adelantar otros males más aterradores que ella, mientras que en realidad es el centro del mal (yo no he dicho « la causa del mal »).
 
 

6) Será negado porque es sinceramente ignorado
 

Programa Infra Rouge en Suiza


 

En primer lugar, la gente, incluyendo a los católicos en su mayoría, no se dan cuenta de la importancia del tema de la homosexualidad. Dista de ser siempre una mala fe de su parte, una negación calculada, hay en ellos – y eso es lo más desconcertante – un montón de inconsciencia y de ignorancia. No han aceptado realmente que la homosexualidad no sea un asunto sin importancia, un mero « testimonio de vida », sino por el contrario una bomba de amor y de santidad. Por ejemplo, en 2012, deslumbrado por el testimonio de una pareja hombre-mujer recién casada de Lille (ciudad del Norte de Francia) que se había convertido al catolicismo en Rocamadour, había tratado de involucrarles en mi impulso de evangelización. Percibí muy rápidamente su miedo y sus reticencias, no a causa de su cobardía ni de su desconfianza en mí, sino sólo por el hecho de que no nadábamos en las mismas aguas. Y reconocerlo nada devalúa su recorrido o sus personas (me enteré de que habían adoptado a un niño con síndrome de Down, y eso es muy valiente por su parte). El testimonio público de la homosexualidad es socialmente la pista negra de esquí, es otra altura de combate y de impopularidad, es el nivel mundial más alto de senderismo. Ellos no tienen la madera.

La mayoría de los testigos católicos públicos son prisioneros de su experiencia propia : cuentan su vida, su conversión, a veces a la manera de una comedia stand-up. Sin embargo, un testimonio, aunque sea esencial y pueda ganarse los corazones, sigue siendo sumamente personal, limitado a eventos específicos, y es menos ambicioso que un análisis intelectual y universalista. Suele reducirse a un disco que se repite en bucle. El filósofo francés Fabrice Hadjadj, por ejemplo, sobrevivió a su propio testimonio, precisamente porque no ofrece un testimonio, no se aferra a su vida, a una cronología precisa de hechos autobiográficos que sólo se cuentan una vez, sino que por el contrario propone un verdadero análisis, toma riesgos, entrega su vida sin explicitarla, con un mínimo de pudor y de audacia. La mayoría de los testigos católicos se exponen sobre la base de su propia vida, aunque luego argumenten demagógicamente que aquella pertenece a Dios. Pero su proceso permanece muy narcisista, impúdico. Igualmente narcisistas y agresivos son los testigos que no se despegan del análisis, y por lo tanto que se estancan en el intelectualismo y el clericalismo : se hacen expertos de un tema sobre en el que se detienen demasiado para ser limpios. Se comen su hueso hasta la médula y se atienen a su cátedra universitaria, repitiendo evidencias para no abordar el fondo de las problemáticas. Ejemplos : François-Xavier Bellamy y la transmisión/la educación/la cultura ; el padre Grosjean y el compromiso/la afectividad ; el cardenal Sarah y la doctrina/la Misión/el silencio ; Tugdual Derville y la vulnerabilidad/ la benevolencia/el natalismo/el transhumanismo ; Thérèse Hargot y la sexualidad en un sentido amplio y generalista. Se pelean por áreas temáticas, hacen demasiado hincapié en los detalles. Vi por ejemplo la competencia que desencadenó por ejemplo el descubrimiento de las palabras « Género », « Maternidad subrogada » y « Abrogación » en muchos países de Europa y del mundo. Juristas, historiadores, psicólogos, políticos, rectores de universidad de teología, filósofos… toda esta intelectualidad quería salir del apuro en el momento del ansia por las Manifs Para Todos y se pisoteaban cortésmente los unos a los otros, no para estar al servicio de la Verdad, sino para ofrecerse una visibilidad, una carrera, y para disfrutar de la ola reflexiva/militante barata : estos « expertos » intocables no sólo se pisan los talones los unos a los otros, sino que además fueron inconscientemente celosos de la superioridad de tratamiento de la homosexualidad en su ámbito de competencia y de conocimiento. ¿ Ustedes saben cómo lo veo ? En la actitud de niños impresionados, formales y con mirada baja, que adoptan aquellos bloggers o académicos cuando se encuentran frente a mí. Se sientes avergonzados de ocupar mi lugar mediático/político y de sentir su ilegitimidad. Lo que dicen está bien dicho, pero no cambia realmente las cosas y no tiene tanto impacto como la homosexualidad. Y sobre todo, ello parasita y nivela todos los asuntos en el mismo plano, mientras que desde el punto de vista de las prioridades y de las urgencias mundiales, no hay igualdad entre ellos.

Aquellos mercaderes del Templo del natalismo, del familialismo, del ecologismo, del transhumanismo, que no quieren de ninguna manera hablar sobre lo que interesa realmente a la gente (religión, sexo, amor), se encuentran además muy a menudo cara a cara en los platós de televisión con personas homosexuales que los contradicen, y es entonces cuando en su interior se dan cuenta de su propio engaño : « Bueno, ya pasó, ya pasó… ¿ Qué pinto yo aquí ?… » Tugdual Derville, por ejemplo, no tiene por el momento la humildad para ceder su asiento en los medios de comunicación, incluso cuando se enfrenta constantemente con personas homosexuales o gays friendly en las cadenas de televisión o en la radio. Quiere destacarse mediáticamente… ¡ y encima, se presenta como el promotor de la humildad y de la vulnerabilidad ! ; aunque conozca la importancia de mi testimonio (Me confesó extraoficialmente durante las Manifs del 2013 que yo era « la tercera pata del trípode »). Voy a tomar otro ejemplo revelador, esta vez en Suiza, con Lionel Avanthay, un amigo que acabó en un programa de tele de la cadena RTS en 2015, Infra Rouge, justo cuando Suiza está planeando la aprobación del « matrimonio gay ». Estaba de representante de las Centinelas (les Veilleurs) helvecias, junto a Yannick Butet (PDC : Partido Demócrata Cristiano) y al Padre Dominique Rimaz. Los tres vinieron a decirnos, a nosotras personas homosexuales, que no estaban de acuerdo con nuestras posturas, pero que sin embargo no nos juzgaban y no juzgaban nuestros amores : estupendo… ¡ Nos alegra saberlo ! La disposición del plató de televisión, fueron la homosexualidad y la homofobia que la diseñaron. Había por un lado las personas homosexuales (que representaban la juventud, el amor, el progreso, la libertad, los más « discriminados »), y por el otro lado el campo pro-Vida (vitalista, natalista, familialista, espiritualista, humanista, ecologista integral, con el político, el cura, el intelectual no homo). En el corazón de los espectadores, ¡ la elección se hace rápidamente ! ¡ Los humanistas integrales, los espiritualistas, no daban la talla ! Últimamente, Lionel Avanthay me confesó en privado que se preguntaba qué diablos estaba haciendo en este plató. Él entendió que su presencia estaba fuera de lugar. Intentó – y eso es muy amable de su parte – mostrar mi libro dos veces en el campo visual de las cámaras. ¡ Anda ya !… un libro no es un sustituto de la presencia real. Se barre y reprueba en un santiamén a los católicos en los medios de comunicación a causa de la homosexualidad. Ellos todavía no se han percatado de la importancia de la homosexualidad en el escenario emocional y mundial.

Tampoco han comprendido el lugar que ocupa la homosexualidad, ni el tamaño discursivo que requiere, ni el formato de intervención que exige. Hablar de homosexualidad, no es ni trivial ni farragoso ni ambicioso. Pega fuerte y está hecha por supuesto para la entrevista interpersonal íntima pero sobre todo para una gran audiencia. Si no, ¡ ustedes nos finiquitan, a nosotros los testigos homosexuales ! Para tratarla, se necesita una sala de operación digna de ese nombre, con un montón de utensilios, una gran sala, un buen equipo, recursos, un amplio público. Cuando me meten en un cabina (o detrás de un mostrador) en Montmartre para el Festival Anuncio (Festilove 2014 alrededor del Sagrado Corazón, con un cartel « homosexualidad » que mostraba las cartas), aún cuando el bien que puedo hacer por una audiencia de 500 personas puedo proporcionarlo por una sola persona (¡ y ya me desplazo con mucho gusto por una persona !) ¡ es como quererme muerto ! El análisis de la homosexualidad requiere una asamblea. Esto no lo digo yo : son las reacciones de las personas que a menudo se arrepienten de no haber acudido en masa después de darse cuenta del alcance universal y necesario a mi conferencia. Si me ponen en un stand para hablar de homosexualidad, entonces yo estoy obligado a tratar caso por caso, a volver a explicar detenidamente (y mal) los mismos fundamentos sobre la homosexualidad, a reescribir mis libros cada vez, a entretenerme a solas con cada uno de los transeúntes (porque ellos hacen cola para no ser oídos por los otros). Y paso un día muy rico pero de pesadilla porque el trabajo de los corazones que yo hubiera podido realizar frente a una asamblea, lo opero de manera rápida e imprecisa sobre personas que se sienten frustradas por no seguir más adelante intercambiando y por no haber recibido respuesta a todas sus preguntas apremiantes. La homosexualidad, es algo íntimo y muy doloroso. Detrás, no hay poca cosa. En cuanto se la trata en privado, requiere mucho más tiempo que en público. De eso, pocos católicos se dan cuenta. Logísticamente, colocarme en el lugar del psicólogo detrás de un mostrador, mientras que soy ante todo un orador, es suicida. El análisis de la homosexualidad abre caminos amplios. E incluso si ésta ya actúa de manera eficaz en casos individuales (yo podría pasarme la vida encadenando las entrevistas de asesoramiento privados), es igual de eficaz o todavía más eficaz en grupos grandes, porque el trabajo de explicación de la homosexualidad (concepto complejo), no tengo que repetirlo sin parar. La homosexualidad, ya es algo en la intimidad. ¡ Pero tiene la magnitud de una muchedumbre ! ¡ Es inmanejable, un stand sobre la homosexualidad ! ¡ Yo estaba muerto al final de mi día en Montmartre ! Luché como un loco por Jesús. Ello rindió frutos maravillosos. Pero un taller en Anuncio, en serio, ¡ no me vuelvan a hacer eso ! En tiempos normales, cuando un desconocido me pide – ya sea por correo sea por teléfono – una cita privada, suspiro de fatiga por anticipado. Sobre todo cuando veo que éste va a embarcarme de nuevo en una larga presentación de lo que ya he escrito, que me interrogará sobre lo que ya he contestado en mi blog (porque le dio demasiada pereza leer mis libros), que va a reclamarme una conversación individual que reemplazaría supuestamente un debate colectivo, sólo porque en realidad no confía en mí. A veces me hacen pasar por un montón de cámaras de descompresión, de entrevistas preliminares para controlar el contenido de mis conferencias y poner freno al alcance de la pesca milagrosa que es el testimonio analítico de la homosexualidad. Ejemplos : quieren verme a solas, quieren tomar una caña con una « celebridad » católica, me escriben por correo electrónico para preguntarme cosas que ya he explicitado ampliamente, el director de una escuela secundaria desea examinar lo que tengo en la cabeza y juzgar si por si acaso podría hablar a sus alumnos ; o bien formo a instructores de la afectividad que tratarán de imitar a Philippe Ariño frente a sus jóvenes (pero no tan bien, claro). Agotadores y humillantes son todas estas desconfianzas, estas casetas chiquitas, estas denegaciones de la importancia de la homosexualidad, estos espacios apretados. ¡ Y cuánta pérdida de tiempo ! Aunque todo sea útil y ya muy hermoso en la relación interpersonal. Pero si puedo aliviar a treinta almas tanto como a una, ¿ por qué privarme de ello ?

Lo repito. Hablar de homosexualidad, no es un simple testimonio. No es « Les voy a contar mi vuelta al mundo en bicicleta », « Construí un pozo en África », « Soy religiosa y judoka » ni « Hice un viaje a Siria » (aunque sea de maravilla involucrarse con la asociación S.O.S. Cristianos de Oriente y Fraternidad en Irak : ese no es el punto). Tampoco es « ¿ Cómo comprometerse en la política o en las empresas ? ». La homosexualidad es más grande y compleja que eso : es un mundo inexplorado, un ramo universitario por inaugurar (véase mi Diccionario de Códigos homosexuales), es un conjunto de definiciones sobre la sexualidad que hay que retomar/aclarar (y no sólo con los jóvenes ; ¡ Los adultos también tienen retraso sobre estos temas !). Hablar de la homosexualidad, no se hace a medias. Debido a que se trata de sufrimiento y de diferencia de sexos, se trata del corazón de nuestra humanidad y de la Iglesia. Eso lleva tiempo. Es un testimonio-análisis (¡ Y ambas cosas ! No la una sin la otra).

Si los católicos realmente se dieran los medios, la homosexualidad hasta se merecería una « sesión Paray-le-Monial para todos », de una semana como mínimo, una sesión no reservada sólo a los voluntarios, a los interesados, ni a un grupo cerrado. Lo ideal sería que todos los católicos estudiasen la cuestión homosexual, y ello una generación tras otra. La homosexualidad hasta podría ser el objeto de un coloquio o un seminario de una semana entera. Una hora no es suficiente. Y las personas que se imaginan que el tratamiento de la homosexualidad lleva una hora y que piensan que ésta se limita a un sujetito y a un agradable testimonio, son las primeras en quejarse después de no haberte dejado más de una hora o que no estés aquí para garantizar el servicio posventa de tu conferencia : están desbordadas por la grandeza del tema, mosqueadas por su ingenuidad y su miedo, y asustadas de que hayas abierto tantas puertas insospechadas, de que hayas removido la mierda. No están contentas. « Bueno pues a Philippe Ariño no le volveremos a invitar. ¡ Es un desastre después ! Aunque en el momento, parecía genial. » Las conferencias sobre la homosexualidad no equivalen al programa de entrevistas televisivo o a la comodidad del testimonio conmovedor : se trata de una operación, en el sentido quirúrgico y espiritual (= obra del Espíritu Santo), con el riesgo de complicaciones postoperatorias. Hay que currar, hay que reflexionar. Y duele, aunque necesitemos que nos operen puesto que la sexualidad y la fe son cuestiones de vida o muerte. Después de mis conferencias, las personas suelen reaccionar como los pacientes que acaban de salir de la sala de operaciones. Se quejan al cirujano jefe (yo, en este caso). Se fingen desagradecidos. Aunque el cirujano se lleve casi todo el mérito, prefieren aplaudir a las enfermeras y enfurruñarse en un rincón en contra de su mal despertar. Por ejemplo, durante el primer itinerario « Homosexualidad » en Paray-le-Monial (centroeste de Francia) en 2015, fui uno de los oradores que recibió los más pésimos informes de balance en las encuestas de satisfacción : los participantes no querían revolucionar demasiado sus hábitos. Escuchar testimonios sobre la homosexualidad, eso está muy bien. Analizar la homosexualidad, decir lo que es, ir más allá del testimonio emocional, cuestionarse a sí mismo en su propia relación con la diferencia de sexos, con la Iglesia, con los sacramentos, con la homosexualidad, con el pecado, sin embargo, mola mucho menos. El testimonio sobre la homosexualidad sale siempre muy bien y muy mal. Incluso cuando todo va bien y que los oyentes descubren el tesoro que contiene la homosexualidad, se van con frustraciones, con sueños perdidos y millones de preguntas. ¿ Quién ha dicho que la homosexualidad era « guay » ?

En segundo lugar, la gente en general, y los católicos en particular, no parecen darse cuenta de que nunca abordan el tema de la homosexualidad. La mayoría de ellos están inmersos en la esquizofrenia de las buenas intenciones y creen que porque quieren/denuncian una cosa y pronuncian la palabra relacionada con ésta, la han hecho o la han explicitado y pensado. ¡ Cuando no es el caso en absoluto ! Por ejemplo, los Pro-Vida todavía están convencidos de que hablan de la Ley Taubira (= el matrimonio igualitario). Les puedo asegurar que, incluso desde las primeras reuniones de los portavoces de La Manif Para Todos – septiembre de 2012 en Saint-Sauveur en París – nunca se ha discutido de ella : los futuros militantes LMPT sólo abordaban las consecuencias post-boda sobre el niño. Durante la vigilia « aniversario » de los Veilleurs (las Centinelas francesas) en la Plaza de la Concorde el 30 de Agosto de 2013, que celebraba los cinco meses de este movimiento « espontáneo », y dedicada (¡ qué ironía del destino !) al tema de la « memoria », los organizadores tomaron muy mal que yo les recordara justo después de la velada que habían olvidado por completo la Ley Taubira. Se enorgullecían de « no dejar pasar nada » (el famoso lema de La Manif Por Tous es « On ne lâche rien ! ») mientras que ya habían abandonado la base principal de nuestra lucha desde el principio, habían tirado a su propia madre por la borda (porque los Veilleurs nacieron de la oposición al « matrimonio gay », no lo olvidemos). Después de aquella lamentable velada jet set burguesa-bohemia de Versalles, hasta tuve que tomar un café con Madeleine de Jessey y Axel Rokvam para justificar mi bufido en las redes sociales : por deshonestidad y orgullo, los dos líderes históricos de los Veilleurs negaron reconocer su asombrosa amnesia. Sin embargo, era la verdad. ¡ Ni la más mínima mención del « matrimonio gay » o de la Ley Taubira en toda la vigilia conmemorativa !
 

 

Lo crean o no : los adversarios del « matrimonio para todos » nunca han hablado de este último : ni durante ni después de la aprobación de la ley. Incluso los activistas más cabezas locas – es decir las Centinelas de pie –, cuando los transeúntes les preguntaban ingenuamente por qué estaban encarceladas como un rebaño detrás de las vallas de los Guardias Civiles (CRS), ni siquiera tuvieron el ánimo para decir que, en primer lugar, estaban allí por desafiar el « matrimonio homosexual » : las oía esquivar la verdadera razón y tratar de apiadar/impresionar al mirón insistiendo en el « encarcelamiento de Nicolas Bernard-Buss », o en la « censura estatal », en la « violación de la libertad de expresión y de manifestación », etc. Vaya pandilla de falsos duros y de resistentes de lata, en realidad.

De igual modo, los Pro-Vida están convencidos de que se han ocupado de la Unión Civil : eso es totalmente falso. Dado que, para volver atrás sobre esta ley, es imprescindible hablar de homosexualidad. Ellos sólo se contentaron con expresar de boquilla que estaban « en contra » (para echar a Frigide Barjot del movimiento, en realidad) y sin ninguna explicación. Ludovine de Rochère, la presidenta de La Manif Para Todos se salta por completo la explicación de su oposición al PaCS, pretextando que « eso no es el asunto ».

La esquizofrenia se desplaza y sólo cambia de forma. Ahora, los activistas pro-Vida están convencidos de que se oponen a la GPA y gritan « abrogación » como martillearían « ¡ El Gordo ! » en una lotería televisiva. Enceguecidos por sus « buenas » intenciones y por la certeza de llevar la justa batalla, se niegan a admitir que sin denunciar la homosexualidad y huyendo de su tratamiento, construyen la homofobia e incluso acaban convirtiéndose en defensores de la maternidad subragada ya que los vientres de alquiler son la homosexualidad, y sólo son motivados intencionalmente y sentimentalmente por la defensa del « amor homosexual ». Con su visión natalista de la diferencia sexual y del matrimonio, transforman además a la mujer y al niño en objetos, al igual que los promotores de la maternidad subrogada. El Papa Benedicto XVI, sin embargo, nos había advertido contra los excesos del natalismo, ideología heterosexista que convierte a la madre y al niño en ídolos. Pero los comandos anti-maternidad-subrogada se niegan a escuchar razones. El día en que veamos a Ludovine de la Rochère y a Albéric Dumont (responsables de LMPT) admitir que son homófobos y que siguen el juego de la maternidad subrogada contra la cual pretenden luchar, ¡ será la Apostasía, creo !

En tercer y último lugar, la mayoría de los católicos no se dan cuenta de que tratan mal a los testigos de la homosexualidad. Hace poco, un director tradicionalista que me había grabado para el documental Les Lendemains tristes du mariage gay (2013), y que ha comprendido, leyendo mis libros y siguiendo mis escritos con el tiempo, la importancia crucial del análisis de la homosexualidad, me pidió perdón por la ceguera y la ignorancia de sus compañeros conservadores : « ¿¡¿ No hay manera para que los católicos tradicionalistas te oigan ?!? Estoy seguro de que lo que dices podría encontrar un eco en ellos. Hay mucha ignorancia por su parte, una gran cerrazón con respecto a la homosexualidad. Perdónalos. Ellos no saben lo que escribes. » Y de hecho, cuando veo la ceguera de los periodistas de TV Libertés o de Radio Courtoisie (nunca he sido invitado en aquellos medios alternativos conservadores, mientras que, en todas las cuestiones sociales, inclusive el « matrimonio homosexual », soy imprescindible), es impresionante. Ellos viven en su mundo. Sin embargo, oyen hablar de mí. Pero por soberbia, orgullo, pereza intelectual, también homofobia, me mantienen al margen.

Otro ejemplo. Recordaré durante mucho tiempo este reciente y agradable almuerzo en casa de los hermanos de Santo Vicente de Paul, el 29 de septiembre de 2016, en París, en el que, gracias a mi hermano mayor y fraile dominico Luis-María, tuve la oportunidad de comer con varios sacerdotes y también Monseñor Jacques Habert, obispo de Séez (un tipo muy divertido y muy fino), reunidos alrededor de las Obras Mariales. No me esperaba esto : me prestaron una atención especial cuando, en la mesa, Mons Habert me preguntó cómo estaba y si había obispos que me respaldaban (en realidad, descubrí que todos los comensales alrededor de la mesa me conocían y conocían la reputación de mis escritos), y le contesté que tenía el apoyo de un solo obispo en Francia (Mons Brouwet, obispo de Lourdes), que no tenía trabajo, que ya casi no me invitaban en ningún lugar para dar conferencias, y que la falta de tratamiento de la homosexualidad en el último Sínodo sobre la familia era preocupante para el porvenir de la Iglesia Católica porque desacreditaba todos los sacramentos que componen el Cuerpo eclesial de Cristo. Vi que todos los clérigos que me rodeaban asentían tristemente. Podía oírse el vuelo de una mosca.

De hecho, creo realmente que la mayoría de los católicos no se han percatado a la vez del tesoro vivo de mi existencia en Francia (¡ incluso en Italia, los Italianos se quejan de « no tener a una copia de Philippe Ariño ! ») y también de la urgencia y de la necesidad de analizar la homosexualidad. Ellos no ven que me descartan, que no me apoyan. Muchos están seguros de que estoy súper ocupado y solicitado. Me inventan una agenda de ministro para no invitarme, una fama y una cuenta bancaria de celebridad para no prestarme asistencia financiera y para despreciarme como a un niño mimado. Me felicitan en privado por mi « valentía » para abandonar en realidad la valentía que se necesitaría para apoyarme en público. Me paso el día escribiendo artículos únicos e importantísimos sobre temas inéditos y muy poco analizados por los medios de comunicación católicos (la burguesía-bohemia, el chip electrónico, el Anticristo, los programas de telerealidad, la homosexualidad, el estado de la Iglesia a nivel interno, etc.), artículos que nadie comparte en las redes sociales… como si fuera una vergüenza. Y además (prueba de que no se dan cuenta de que me desprecian), algunos todavía me piden permiso para « compartirlos »… ¡ como si no los hubiera redactado un poco por eso ! No pero en serio… ¡ además de ser cobardes, son esquizofrénicos ! No se dan cuenta. Por eso sólo les puedo culpar a medias. El espíritu de extravío es un don de Dios, a pesar de todo. Pero wow… ¡ eso te deja pasmado !
 
 

7) Será negado porque es doloroso/violento
 

El Alcalde de Aulnay y el presentador Matthieu Delormeau


 

En nuestro mundo de la omnipotencia, del goce narcisista y del optimismo obligatorio, los seres humanos prefieren agarrarse a metaverdades positivas, catalizadas por una palabra erotizada como la « homosexualidad » y asexuada como el « amor », o en el extremo opuesto por verdades rigurosas y « sin concesiones » catalizadas por palabras legalistas como « derechos » y « discriminaciones », en lugar de enfrentarse con su orgullo, su miedo y sus sufrimientos reflejados en la homosexualidad.

A menudo cuento esta anécdota que me pasó hace casi 10 años, y que sigue siendo fatalmente relevante. Una noche mientras yo estaba en una reunión organizada por mi grupo de jóvenes profesionales en Savigny-sur-Orge (surburbios de París) en 2007, decidimos discutir los « puntos dogmáticos y pastorales de la Iglesia Católica que nos parecían plantear mayores problemas o preguntas ». Durante este debate improvisado y apasionante, conseguimos estar de acuerdo juntos en todos los temas sociales más difíciles. Todos menos uno : ¡ la homosexualidad ! como por casualidad… La violencia y la división escondidas detrás de la homosexualidad son tan inimaginables y monumentales que todo el mundo tiene miedo de desencadenar una guerra civil nombrándola.

Ninguno de los políticos – incluso aquellos quienes antaño estaban en contra del « matrimonio homosexual » y habían prometido que volverían sobre este último – atañe a ello. Por ejemplo, Donald Trump en los EE.UU. cambió dramáticamente su chaqueta : justo después de su elección en noviembre de 2016, dijo : « El matrimonio homosexual no tiene importancia dado que ya está establecido. Es la ley. […] Y me conviene. » Mariano Rajoy, en España, también cambió de opinión y dejó de lado el « matrimonio homosexual », espejeando antes de su llegada al poder que iba a suprimir esa ley. En cuanto a Francia, el escenario con François Fillon, si acaso lo eligen presidente, no promete ser distinto : extraoficialemente, confiesa por su parte que está en contra del « matrimonio gay » y propone una reescritura. Pero ante las cámaras, no dirá seguramente nada porque va a ver que el matrimonio y la filiación son inseparables. Hasta La Manif Para Todos ya no habla del « matrimonio homosexual » y ha abandonado el caso. Incluso en el Sínodo sobre la familia, el Papa y los cardenales prefirieron esquivar el tema de la homosexualidad, considerado demasiado polémico, divisor y explosivo.

La homosexualidad es realmente EL mayor tabú de la tierra. Da miedo, violenta e impresiona. Por ejemplo, el 29 de noviembre de 2016, en la emisión Touche pas à mon poste, Matthieu Delormeau, presentador tácitamente homo, reflejó al alcalde de Aulnay-sous-bois Bruno Beschizza su miedo y su hipocresía flagrante. Este último argumentó tercamente que el problema de los carteles de prevención contra el Sida – de los que he hablado un poco antes – no era la mostración de la homosexualidad, sino únicamente los mensajes obscenos que ilustraban las fotos. Mientras que era también la imagen de la homosexualidad que chocó a la opinión pública. Mientras que, cuando se trata de representaciones publicitarias de la violación entre hombres y mujeres, nadie se alza para denunciarlas. Pero ¡ qué va ! Los católicos siguen negando el objeto de su indignación, huyendo de la homosexualidad. El Arzobispo de París André Vingt-Trois, los filósofos franceses François-Xavier Bellamy o Tugdual Derville, nos declaran directo a los ojos, con una desfachatez increíble, que el problema en aquellos carteles de prevención del VIH no es la homosexualidad, pero « la ideología », o « la educación de los niños », o « el libertinaje », o « la obscenidad », o « la banalización de la sexualidad ». ¡ Y encima, en nombre de un universalismo que presenta bien y de una no-estigmatización de las personas homosexuales ! Incluso sostienen que estos carteles son « homófobos » ya que utilizan a las personas homosexuales para dar de ellas una mala imagen. Pero, por otro lado, su propia homofobia (es decir, su incapacidad para nombrar el problema, para utilizar la palabra « homosexualidad » y decir que es un mal, para dejar a las personas homosexuales que hablen en su sitio), ¡ son incapaces de verla ! Se refugian o bien detrás de la indignación, o bien detrás del parloteo intelectual y de la imitación de lo que reprochan a los demás. Nuestro representantes católicos actuales se contentan con comprobar el hundimiento moral y social. Lo describen aparentemente muy bien, pero sin solucionarlo (El 13 de diciembre de 2016, el Papa Francisco nos advirtió con razón contra los « intelectuales de la religion »). Puesto que no tienen una respuesta encarnada ni viva que ofrecer (ya que no son homosexuales), se meten en lo que yo llamo la « carrera por el espejo » : ya sea el espejo de la reacción (la indignación como argumento contestatario y desesperado : aúllan contra la « ideología »), ya sea el espejo de la acción retórica (o más bien el activismo : « ¡¡ Hay que actuar !! ¡¡ Hay que comprometerse !! ¡¡ Hay que rezar !! ¡¡ Hay que guardar silencio !! » : bueno pues ¡ la puta boca ! entonces).

El tratamiento de la homosexualidad incluso repele a los clérigos más atrevidos. Por ejemplo, el 27 de diciembre de 2016, tuve que acudir a Lourdes para la grabación de un programa de dos horas en Radio Presencia, sobre mis « 247 preguntas sobre la homosexualidad dentro de la Iglesia Católica ». Esta entrevista, dirigida por la periodista Nathalie Cardon, prometía ser muy buena, y juntos, ya teníamos la bastante materia como para llenarla. Pero en un principio, nos parecía buena idea « enfrentarme » con una autoridad de la Iglesia, para permitir que un obispo se expresase en un terreno amigo sobre la homosexualidad dentro del clero, y de manera totalmente inédita puesto que por una vez, el tratamiento de la cuestión no hubiera sido engañoso. Era la oportunidad de oro para poner en práctica el Dicasterio, para hablar con toda bondad sobre el tema más tabú de la Iglesia, y para finalmente juntar los dos ámbitos (homosexualidad e Iglesia) que todo el mundo – social, política, mediáticamente – opone. Pues sondeando a varios obispos, se escaquearon uno tras otro. No porque tenían miedo del cara a cara conmigo. Pero confesaron su incompetencia e ignorancia respecto a la homosexualidad eclesial. Incluso el padre Michel Baute, que es incansable para hablar de temas diversos y múltiples, no se atrevió a correr el riesgo. ¡ Esto refleja la escasez y el déficit de palabra eclesial sobre el tema ! ¡ No es de extrañar que el diablo ataque a la Iglesia a través de aquella brecha ! No es de extrañar tampoco que los católicos se sientan ahora abandonados por sus obispos/cardenales/Papa y totalmente indefensos.

En los movimientos católicos, existe un miedo real a la violencia homosexual. Se acoge el tema con temor y reticencia. Por ejemplo, durante la convención nacional Madre de Misericordia, en enero de 2016 en Montmartre, los organizadores no anunciaron por micrófono mi taller sobre la homosexualidad, y restringieron la audiencia a los instructores de la asociación Háblenme de amor… … mientras que había un montón de demandas externas, que la pequeña sala donde me habían puesto estaba repleta, y que por lo tanto hubo que añadir una segunda conferencia por la noche : ídem, esta última no fue anunciada a todo el grupo. Incluso entre grupos perseguidos, nosotros, personas homosexuales, ¡ somos en realidad los bastardos entre los bastardos ! A los movimientos que luchan contra el aborto y particularmente por las mujeres que piensan abortar se los puso en un aprieto : la Alianza VITA se halló en un estado de gran agitación durante el escándalo del instituto Gerson en París en abril de 2014 ; en sus comienzos, Madre de Misericordia, asociación maravillosa, tuvo problemas para encontrar un lugar en la Iglesia y tuvo que tranquilizar a los obispos acerca de su legitimidad. Sin embargo, en la Iglesia Católica, el tratamiento de la homosexualidad es aún más tabú que el tratamiento del aborto y de la interrupción voluntaria del embarazo. El itinerario « Homosexualidad » en Paray en 2015 ni siquiera fue objeto de un anuncio por micrófono durante la Sesión de las familias en la que se integraba. No había ningún tablero indicador para los interesados. Nadie podía adivinar que existía este recorrido. Si la palabra « aborto » ya es difícil de pronunciar en los círculos católicos, se considera francamente la palabra « homosexualidad » como una palabrota, una palabra prohibida e incitativa.

Aún cuando la violencia de la homosexualidad está alcanzando ahora todos los estratos de la sociedad civil, muchos líderes católicos nos ofrecen grandes momentos de farisaísmo legalista y moralista. ¡ Es el festival de la pudibundez ! Ellos todavía se están cuestionando sobre la necesidad del tratamiento de la homosexualidad (« ¿ Hay que abordar el tema ? ¿ Hay que hablar de ésta con los niños ? »)… mientras que todo el mundo habla de homosexualidad en nuestro alrededor, que muchos niños están al tanto ya desde la edad de 5 años (Yo fui monitor de un campamento de verano católico en la Fouly en Suiza en 2000 : algunos niños de 5 años, en su dormitorio, imitaban los gritos de goce de películas porno que habían visto con sus padres). Ahora, algunas lindas criaturitas incluso tienen compañeros de clase que tienen dos « padres » o dos « madres ». Los católicos se hacen las mosquitas negras, los ignorantes o las cositas frágiles, ofendidas. Como si la palabra fuera la cosa. Como si la palabra « perro » ladrara. No es el hecho de hablar de homosexualidad que es exhibicionista, violento o incitativo. Sólo es una cierta manera de hablar de ella. En marzo del 2016, tuve la dicha de dar un testimonio en Bélgica, ante un grupo de jóvenes de 10 a 17 años. Sus animadores me dijeron al final que había sido genial : « ¡ Preferimos mucho más que nuestros jóvenes oigan hablar sobre el porno y la homosexualidad como lo has explicado, con respeto y claridad, que mal fuera ! ». ¡ Los Belgas van al grano !
 

Bélgica


 
 

8) Será negado porque es molesto
 

La cantante Jenifer contra la homofobia


 

La primacía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ella), es embarazoso. El tema intimida/aterroriza/ofende a casi todo el mundo. La inmensa mayoría de la población no quiere que nosotros, personas homosexuales, hagamos demasiado ruido, montemos un follón, nos expresemos demasiado, despertemos « viejas » heridas o rencores sociales… por lo tanto nos aíslan. Por ejemplo, nos encierran en vidrieras (en el Parlamento Europeo, en las asociaciones, en las exposiciones fotográficas, en las revistas de la prensa especializada, etc.). Nos enjaulan (el Refugio, el colectivo Inter-LGBT, el Ayuntamiento de París, los sitios web de citas, etc.). Nos sacan para la Marcha del Orgullo y los programas de televisión, a fin de que digamos que somos presidente de tal asociación postiza o que estamos de acuerdo con una ley barata que se aprueba en nuestro nombre. Nos reúnen en grupos de diálogo para cerrarnos el pico y que intercambiemos en voz baja.

En la primera edición del « Itinerario Homosexualidad » de Paray-le-Monial en el verano de 2015, organizada por la asociación católica Courage en colaboración con la Comunidad del Emmanuel, casi me impidieron hablar de homofobia y de heterosexualidad. Los organizadores no querían que yo abordara la dimensión social, cultural, política, artística, vocacional, apostólica, santa y universal de la homosexualidad, y que extrajera ésta de la camisa de fuerza egocéntrica del acompañamiento espiritual individual. En suma : ¡ cállate, te acompañamos, entonces debes ser discreto y agradecido porque somos ya muy buenos permitirte que puedas hablar un poco de aquella ! ¡ Así que no llegues hasta analizarla y llevarla hacia las periferias ! La mayoría de los católicos no quieren proponernos a nosotros, personas homosexuales, un verdadero camino de vida, una verdadera vocación dentro de la homosexualidad. En último extremo nos autorizan a que pronunciemos la palabra « homo », e incluso que la combinemos con la palabra « católico », pero es mejor no abrir demasiado la homosexualidad a las dimensiones del mundo y de la Iglesia universal. Recuerdo, por ejemplo, las reacciones de los participantes al final del itinerario de Paray : todo lo que era testimonio emocional, eso les caía bien ; pero todo lo que desarrollaba lo que era realmente la homosexualidad y la homofobia, ya no lo querían. Sólo deseaban oír que podíamos a la vez estar en « pareja » homosexual y ser católicos practicantes, y que ambas realidades eran totalmente compatibles, pero no entrar en el meollo de la cuestión. No había que ofender a estos pobrecitos. Al parecer, el análisis y el cuestionamiento colectivo sobre la homosexualidad eran demasiado dolorosos. Ellos sólo esperaban un discreto grupo de compartir, un círculo de convivencia. El apostolado, ni hablar. La Verdad sobre la homosexualidad, tampoco. La reflexión, no gracias. La universalidad de la homosexualidad, la que nos revela – homo o no – nuestra relación herida con la sexualidad y con la Iglesia, la que nos recuerda también que Dios nos llama a todos sin excepción a obedecerle, menos aún. Tu homosexualidad, olvídate. Te mantenemos a distancia segura para evitar que nos contamines. Te acompañamos y rezamos por ti. ¡ Y ya vale !

Los gays friendly – muchos de ellos se definen como « heteros », a veces « bisexuales », e incluso « cristianos » – son en su mayoría homófobos : nos toleran, pero no les importamos un carajo, no se preocupan por nosotros, o se sirven de nuestra existencia para darse una imagen social de apertura y para ocultar sus heridas respecto al matrimonio o a la Iglesia. Miren a todos los que defendieron el « matrimonio homosexual » : insistieron para regalarnos el matrimonio que no querían para ellos y que ni siquiera viven. Fíjense en todos los « heteros » que me atacan. Son extremadamente despectivos y homófobos con cualquier persona homosexual que abre un poco más la boca para su gusto y que no se contenta con recibir dócilmente sus regalos legislativos envenenados, que no se hace su mejor amiga. Para los gays friendly, la homosexualidad es a la vez muy importante y totalmente irrisorio : sólo es un progreso de más, una libertad de más, es la tolerancia, se trata de un proceso sin finalidad específica, es un no-tema. Ello contribuye a más libertades. Lo que nosotros, personas homosexuales, vivimos – y que resulta a menudo insatisfactorio y doloroso – les importa un bledo. Nuestra persona, nuestra experiencia, nuestras heridas, nuestras « parejas », nuestras leyes (respecto a su contenido), ¡ a la mierda !

La homosexualidad no es amada en nuestro mundo actual cada vez más catófobo y homófobo : homófobo porque este último defiende la homosexualidad sin saber por qué, no quiere que las personas homosexuales hablen y analicen lo que están viviendo, ya no defiende más la diferencia de sexos de la que proceden todas las personas homosexuales ; catófobo porque este último quiere hacerse angélico y todopoderoso, ataca a Jesús y a la Iglesia Católica o al menos les quita su primacía. ¡ Así que dejo que adivinen cómo el mundo recibe actualmente al testigo homosexual católico que reúne por sí mismo todo lo que odia ! Si nosotros, personas homosexuales, describimos nuestra homosexualidad tal como es, con toda su violencia y su ambigüedad, tenemos el poder de sacar a la luz la homofobia gay friendly de aquellos que se presentan como « heteros » o « católicos » y que nos utilizan para ocultar su divorcio y su odio a la Iglesia, y a veces que nos han violado. ¡ Y eso armaría una gran protesta que pondría en tela de juicio todo el sistema civilizacional mundial ! La gente al mismo tiempo hace alusión al tema de la homosexualidad en privado, a la vez está harta de oír hablar de ésta en público (¡ como si el tema hubiese sido tratado un día !) y se cree por lo tanto que es un tema trillado y cansino. La ignorancia y la exasperación contra ésta se han generalizado. Por parte de los promotores de la homosexualidad como de sus detractores se expresa regularmente el deseo común de no reabrir heridas, de no desenterrar el hacha de guerra, o de no volver sobre los casos cerrados, sobre « los derechos adquiridos ». La homosexualidad molesta : esto es obvio.
 
 

9) Será negado porque es despreciado
 

Frigide Barjot quien hace decir al Papa Francisco que él estaría de acuerdo con la Unión Civil, interpretando su « ¡ Claro que sí ! » como una aprobación, después del encuentro en febrero de 2016. Lo que se llama locura…


 

La soberanía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ésta), es despreciada. Por lo general, públicamente, se hunde a todo testigo o analista de la homosexualidad tan pronto como abre la boca. ¡ Si alguien sabe cómo ocurre, soy yo ! Todo lo que escribo o lo que expreso públicamente produce o el silencio total, o el insulto (la adhesión franca, es más bien en privado). Incluso por parte de los católicos, que sin embargo deberían supuestamente estar de acuerdo conmigo y apoyarme. Éstos, cuando no me atacan directamente, me consideran como « no lo suficiente mediático », « no lo bastante pedagogo », « no lo suficientemente convincente », « difícil de defender », « no lo suficiente representativo », « inaudible » (es lógico : ¡ me cortan el micrófono !), « no lo bastante misericordioso ». Muchos se niegan de plano a tratar con la homosexualidad y la homofobia. ¡ Por homofobia, precisamente ! Por ejemplo, asistí en Bolonia (Italia) en abril de 2014 a un seminario sobre el Género, con un montón de « expertos » natalistas (abogados, obispos, sociólogos, etc.). La instrucción al final – y que me dio escalofríos – era que « no se debía de ninguna manera hablar de homosexualidad », so pretexto de que no era el tema de las leyes que les llegaban de frente (ley sobre la homofobia, Unión Civil, « matrimonio gay », adopción, reproducción asistida y vientres de alquiler), y que era demasiado peligroso meterse en este lío. Al oír aquella prohibición homófoba, pensé : « Los Italianos están jodidos : ¡ la Unión Civil, y entonces la maternidad subrogada, serán aprobadas en su país ! » ¡ Y por supuesto, es lo que pasó !

Los católicos, en su conjunto, desprecian las palabras populares de la neolengua, especialmente « homofobia ». Las ven como palabras tramposas o insultos que no son. Sí les importa oír hablar un poco de homosexualidad (testimonios, vagas alusiones, deferencia gay friendly, sólo decir lo que complace y no « hiere »), ¡ pero de ahí a profundizar en el tema y a hacer de ella una prioridad, no hay que exagerar !

Hay una inercia y una mala fe increíbles entre las filas cristianas políticas, mediáticas, intelectuales, artísticas. Nuestro portavoces católicos comprueban la falta de palabra respecto a la homosexualidad. Ejemplo : la sexóloga Thérèse Hargot paso por Radio Nuestra Señora para decir que el gran ausente de las Manifs Para Todos fue el tratamiento de la homosexualidad ; Étienne Loraillère, el presentador principal de la cadena católica KTO, reconoce que « de hecho, se trata de un tema importante… y que de hecho, carece de una palabra », pero él no da palo al agua para invitarme ; Thierry Brun, cronista para Infocatho.fr, hasta tiene el descaro de escribir que nadie trata del tema… cuando en realidad sabe perfectamente que existo y que no retransmite mi trabajo. El colmo es que todas estas personas están tomando mi lugar y el micrófono sólo para recordar que « sería bueno invitar a alguien que hable de eso ». Es una cosa terrible. No quieren oírnos analizar nuestra homosexualidad ni ser enseñados por nosotros : prefieren llorar por nuestro testimonio – y más aún por nuestra ausencia que han provocado – y aprovecharse de nosotros para enfocarse política y mediáticamente sobre el niño, en lugar de darse los medios de sus remordimientos.

El abandono y el desprecio de los católicos respecto a los testigos homosexuales de su parte son alucinantes. Por ejemplo, el 6 de junio de 2015 en París, cuando fui al concierto del cantante Grégory Turpin en la sala del Olympia, abrieron – sin exagerar – todos los artistas que el cantante había producido… ¡ menos yo ! Me había sentado en el palco en el fondo de la sala. Todos mis vecinos, sin ninguna excepción, me reconocían y me saludaban por mi « valentía ». Lo mismo – esa sensación de ser un hombre internacional desconocido, un ex-famoso – se produjo en la mitín de Jean-Frédéric Poisson en Issy-les-Moulineaux (suburbios de París) el 12 de noviembre de 2016, o durante el estreno de Faustine en la iglesia parisina Notre-Dame-des-Champs el 30 de noviembre de 2016 : los burgueses católicos están encantados de que yo exista, me reconocen, están muy conscientes de que soy atacado. El único problema, es que piensan que los perseguidores, siempre son « los demás » (el « lobby LGBT », el « lobby gay », la « izquierda », los « medios de comunicación », etc.) y no ellos. Esquizofrenia asombrosa. Cuando usted es testigo de la homosexualidad, no tiene casi ningún relevo. Les encanta lo que hace, le encuentran muy valiente, hasta le coronan « profeta »… pero no le ayudan en absoluto públicamente a que lo sea. Usted vive el descuartizamiento paradójico de ser a la vez muy conocido y totalmente ignorado, muy seguido y muy poco apoyado.

Rara vez confían en mí. Incluso cuando me ayudan, me ayudan a medias, y sin asumir mis temas de especialidad (el boboïsmo – los burgueses-bohemia –, la homosexualidad, el chip electrónico, el Anticristo). Por ejemplo, la revista France Catholique, en lugar de disfrutar de mis competencias y mis conocimientos, me esterilizó y me dio las noticias breves, es decir la sección más impersonal que existe, para que yo no hiciera olas y que no testimoniara de mis temas de predilección. Me largué de allí, porque no aguantaba ser subempleado así. Lo mismo ocurrió con otras asociaciones que, aunque me ayudaron financieramente haciéndome ejecutar tareas remuneradas, me movilizaron también en bajo régimen. En su seno, hasta Jean-Yves Nerriec, un verdadero apóstol católico, esta vez a propósito del Islam, no ha sido despojado de su apostolado específico : es entrevistado sobre el Islam. Yo, para ser solicitado sobre la homosexualidad, ¡ ni en mis sueños ! A la homosexualidad o al boboïsmo, se los considera « no lo bastante positivos », « despectivos », « polémicos », « demasiado divisores ». Mientras que es tan esencial – por no decir más urgente puesto que menos tratado – como el Islam. Hice ocasionalmente cuatro emisiones en TV Libertés durante el verano pasado (julio de 2016), sobre el tema « los destinos de vacaciones católicos » (aún otra rúbrica totalmente alejada de los tesoros que yo podría ofrecer). Cuando vi que el director de la cadena, al estrecharme la mano, me redujo a la función de « compositor » (vamos, no ha leído una sola línea de lo que he escrito, no ha escuchado una sola de mis conferencias, y se contentó con ir a ver mi vídeo « C’est bien gentil » en Youtube…), me da pena. En el mundo católico actual, que « se boboïza » a pasos agigantados, cuando usted es testigo de la homosexualidad, le esconden como una vergüenza, como un bastardito o un desgraciado exótico. Están contentos de que existas, pero de ninguna manera te van a ayudar a existir. Se imaginan que estoy demasiado solo para ser honesto. Así que hablarán de usted en privado. Y en público, anda, ¡ ocuparán su lugar ! O bien le harán hablar amablemente de cualquier otra cosa. « ¡ Presenta el tiempo ! »

Casi siempre cuando propuse algo útil y realmente atrevido, fracasó : la creación de mi escuela de comedias musicales Las Clases Wojtyla se extinguió en 2015 antes de haber tenido la suerte de existir. Mi libro La homofobia en Verdad, aunque sea importantísimo, ha sido injustamente ignorado. Mi álbum musical Bala de Cañón : un fiasco también. A mí no me consideran como una apuesta segura. Me he convertido en la cúspide de lo cursi y de la vulgaridad. Grabé el año pasado (2015) un programa estupendo de radio cristiana por RCF Limoges, en el que pude realmente expresar la legitimidad de la oposición a la Unión Civil : la entrevista nunca salió. Ahora que las editoriales católicas les dan su oportunidad a muchos autores, las ediciones Artège – que en el año 2012, al ver el éxito de La homosexualidad en Verdad, me habían reprochado de manera amable que me haya olvidado de ellas – se negaron a publicar mi libro sobre los burgueses-bohemia, mientras que, francamente, éste es visionario y es un retrato exacto de nuestro mundo y de la Iglesia universal. Lo único que los tíos de Artège encontraron para decirme es : « ¿ A quién llegará su libro ? » Frente a tanta mala fe y desconexión de la Realidad, dejé el caso.

Otro Misterio de iniquidad : publiqué mi libro La homosexualidad en Verdad en español en abril de 2016. Éste cubre toda España y toda América Latina : ¡ nada menos ! Incluso fue visto por un amigo en la Feria del Libro de la ciudad mexicana de Monterrey. Sin embargo, ¿ se creen que me habrían invitado a estos países para defenderlo, sabiendo además que hablo su idioma ? ¡ Que no ! Los pocos cronistas hispanohablantes que hicieron su recensión me evocan como un fantasma lejano. Sólo empezarán a invitarme en tierra hispana un año después de la publicación de mi libro, es decir en febrero de 2017. Y, aún así… es mediante las redes personales : mis charlas en febrero en Barcelona no se deben directamente al lanzamiento de mi libro, sino a un sacerdote que me había oído hace un año ; y mi viaje a Perú previsto para mayo de 2017 nació de la iniciativa privada de un sacerdote francés y no de la publicación española de La homosexualidad en Verdad. ¿ Ustedes conocen a muchos autores que acaban de editar un libro, y que no tienen absolutamente ninguna invitación de prensa ? Yo, no. ¡¡ Los periodistas burgueses-bohemia católicos derechistas de Actuall, el único diario español que me había concedido una entrevista, se negaron a publicarla y favorecieron el discurso simplista, homófobo y pro-Vida de Jean-Pierre Delaume-Myard, la garantía moral homo de La Manif Para Todos en Francia, que no tiene ningún libro publicado recientemente, que ni siquiera habla español, y que sólo les ha servido de excusa para presentar al « lobby gay » como una « terrible dictadura » !! Es una vergüenza. Ellos prefieren solicitar a testigos homosexuales que nunca analizarán la homosexualidad (dado que la practican/la justifican en privado), que despotrican contra los medios y contra la comunidad homosexual (así, ello reforzará la sensación entre los pro-Vida de ser víctimas heroicas de un sistema dictatorial que no los abarca), que defienden la Unión Civil, que hablan de la homosexualidad desde la sola perspectiva de la filiación y del natalismo. En resumen, eligen a personas homosexuales homófobas que los fortalezcan en su demonización y su negación de la homosexualidad, a hombres de paja que dicen frases vacías que duran tres minutos y que no probarán absolutamente nada : « Soy homosexual y en contra del matrimonio homosexual » (¿ Y qué ? ¡ No impidas a tus compañeros homosexuales que quieren casarse que lo hagan !) ; « ¡ Soy homo y víctima de la dictadura de mi propia comunidad ! » (¡ Bueno pues déjala ! ¡ Ahí tienes la puerta !) ; « Soy homo y católico. » (Muy bien para ti) (Pobrecito : ¿ Cómo haces para imponerte tal calvario ? ¡ No impongas a todos tu odio a la sexualidad !).

Pero volvamos a Francia. Siempre me impresiona la falta de apoyo, e incluso los ataques que recibo por parte de la gente de mi propio bando. ¿ Ustedes conocen a muchos autores que tienen mi producción literaria y mi audiencia, y que ni siquiera alcanzan los 200 seguidores en Twitter ? Incluso el don nadie totalmente desconocido tiene más que yo. Casi nadie me comparte. ¡ No hay duda de que, al hacer un retweet de un Pro-Vida, ustedes no corren el riesgo de ir a la carcel ! Casi nadie me invita para dar conferencias en Francia. Cuando los católicos franceses me necesitan objetivamente.

La homosexualidad, por su importancia y su primacía, eclipsa a muchas personas y acarrea celos terribles. Por ejemplo, Frigide Barjot (Virginie Tellenne) nunca habla de mí en público, nunca menciona mi nombre. Ya porque argumentativamente, en el terreno de la homosexualidad, la derroto totalmente (Cuando ambos habíamos decidido escribir juntos un libro sobre la homosexualidad, ella admitió que « no sabía nada al respecto ») y sobre todo porque se asusta que yo tenga más fama que ella. Mi palabra tiene más autoridad que la suya. « Philippe me adelantó ampliamente » confesó a sus familiares, en referencia a nuestras primeras conferencias en binomio durante las Jornadas Mundiales de la Juventud de Madrid. Me escuchaban más a mí que a ella en nuestras intervenciones públicas en 2012. Más recientemente, se refiere extraoficialmente a los « Ariñistas », a la « franja intransigente y radicalizada de los abrogacionistas » que yo supuestamente encarnaría. Ella demoniza la palabra « abrogación » como el pináculo del radicalismo, y además, no ha comprendido que yo soy el único verdadero abrogacionista en Francia ya que hablo de la homosexualidad. Últimamente, el 21 de noviembre de 2016 por la radio France Info, sin rodeos, aquella creadora de La Manif Para Tous dijo que estaba « a favor del matrimonio homosexual » : « Nunca estuvimos en contra del matrimonio gay. El principio del matrimonio, es decir de unión legal, social, y de todos derechos, en el ayuntamiento, [para las parejas homosexuales], siempre hemos estado por. Esta es la razón por la que dejé el movimiento [La Manif Para Todos] cuando cambió su línea. […] El principio del matrimonio [gay], siempre hemos estado favorables, y no va a cambiar. No descasaremos. Y François Fillon, al igual que la mayor parte de los representantes elegidos de derechas están a favor. No hay ningún problema con eso. El único problema son las personas que abogan por la abrogación y que quieren quitarles derechos a las parejas. Hoy en día, no se toca al principio del matrimonio legislativo. Sin embargo, el niño debe tener y conocer a su padre y a madre biológicos. » ; « Fillon reconoce la diversidad de las familias. » Frigide Barjot me desacreditó ante todos los medios de comunicación, haciéndome pasar por « un peligroso homosexual homófobo recuperado por los extremistas ». Además, ella no escucha a la Iglesia Católica y hace decir cualquier cosa al Papa Francisco a quien idolatra para no obedecerle. Ella es realmente la prueba viviente de que la actitud gay friendly es homófoba. Creo que, del lado de la deshonestidad, con esa mujer, llegamos al clímax.

Pero dista de ser la única. He perdido la cuenta de los golpes bajos de muchos católicos contra mí. Por ejemplo, los Scouts de Europa querían arrastrarme por los juzgados a causa de mi video-clip « C’est bien gentil » porque yo estoy vestido de niño explorador. Verídico. El blogger francés Fikmonskov también intentó ponerme un pleito por mi libro Los Burgueses-Bohemia en Verdad, porque no ha digerido que lo cite con razón como un ejemplo del boboïsmo católico anarquista de extrema derecha. También me han amenazado recientemente de juicio por difamación porque dije que el programa de Jean-Frédéric Poisson (el candidato del Partido Cristiano Demócrata) no era católico y que este político era pro-vientres-de-alquiler, aunque pida la abrogación. No les estoy mintiendo y no me hago de patito feo : son sólo los hechos.

Toda una franja de los católicos tradicionalistas me critican porque le daría demasiada importancia a la homosexualidad, porque gracias a ésta yo trataría de ser centro de atención. « Tuviste tu momento de gloria durante las Manifs, lo disfrutaste y eres un ingrato porque ahora criticas a LMPT »… lo que, en hechos, es totalmente falso. Escribía y daba testimonios mucho antes de las Manifs, y es precisamente durante las Manifestaciones cuando fui descartado. De modo extraoficial, me apartaron de La Manif Para Todos. Oficialmente, soy yo quien me fui, asqueado por su defensa de la Unión Civil y por su homofobia. Los Veilleurs (las Sentinelas) – a quienes ahora me gusta llamar « los Roncadores » porque ellos lo valen – se imaginan que involucrándome 2 o 3 veces para hablar de homosexualidad, hicieron su cuota de apertura gay friendly : no se han percatado de que sólo es la lucha contra la homosexualidad que justifica la propia existencia de su colectivo.

Es una triste realidad, pero hay que reconocerla. Los testigos homosexuales son maltratados y por los progresistas libertinos y por la mayoría de los católicos (ya sean moderados ya sean tradicionalistas). Ahora mismo, los católicos franceses son particularmente malos y arrogantes. Sí. Puedo atestiguarlo. Y eso, cualquiera que sea su sensibilidad y su afiliación. Eso es lo que yo vivo todos los días : maledicencias, sospechas, desconfianzas, malas interpretaciones, indiferencia, falsos testimonios basados en un simulacro de proximidad conmigo (« Lo conozco en carne y hueso. », « Me encontré con él varias veces. », « Ya conozco su discurso : asistí a sus conferencias. », etc.). El periodista francés René Pujol, por ejemplo, quiso suscitar dudas respecto a mi continencia (= abstinencia por Cristo) : « Cuentan que no es realmente continente… » Incluso llegó hasta atribuir su mentira a mi hermano mayor (fraile dominico). Entonces fray Louis-Marie Ariño-Durand tuvo que intervenir públicamente para restaurar la verdad. Otro ejemplo : descubro « publicaciones Facebook » de antiguos amigos que me envían muy en serio al hospital psiquiátrico porque hablo abiertamente del Anticristo, de la Francmasonería, de los Novísimos y de homosexualidad. Muchos católicos, que se han convertido en burgueses-bohemia, me piden que me calle acerca del « matrimonio homosexual » y que « pase página » : « Dejemos a los muertos que entierren a sus muertos » me soltó Raphaël Cornu-Thénard, el responsable del grupo de evangelización Anuncio. El blogger Fikmonskov (¡ él otra vez !) me propone 2 años de retiro, de vacaciones, con su legendaria condescendencia : « Sinceramente… Para el carro ». Súmmum de todos los tiempos : algunas clases de escuelas secundarias privadas en París (santo Tomás de Aquino) me sacaron como se saca la basura mientras que expresaba mi oposición al « matrimonio gay » como persona homosexual. Hasta los Magrebíes están casi todos a favor del matrimonio gay : Hasta los Magrebíes están casi todos a favor del matrimonio gay : los hay que me dijeron de « homófobo » durante una evangelización en Montmartre ; y la gran mayoría de los alumnos de las escuelas técnicas que he conocido, incluso los procedentes de familias de África del Norte o de África subsahariana, llevan adelante un discurso ultra tolerante, es decir permisivo e indiferente con respecto a la homosexualidad : « No hay que juzgar y todo el mundo hace lo que le da la gana. » Los soldaditos del Sistema libertario.

La gran mayoría de mis hermanos católicos me tratan como un pedazo de mierda. Y después, argumentan con una sinceridad desconcertante que « no son homófobos » y que « luchan contra todas las formas de homofobia ». Uno de los ejemplos más evidentes del rechazo de los testigos homosexuales, son los medios supuestamente « católicos » : nunca me han invitado a la tele KTO (salvo para una mesa redonda en la que me cortaron constantemente la palabra, para dejarme decir sólo tres frases), ni al programa Le Jour du Seigneur. Yo, oliendo a rosa, llegaba en las radios cristianas, defendiendo el mensaje de la Iglesia, viviendo lo que Ella pide, presentando mis libros. Y caí desde muy alto al darme cuenta de que los periodistas que hubieran tenido que acogerme favorablemente eran en realidad o bien homosexuales, o burgueses-bohemia o bien pro-matrimonio-gay. La gran masa de ellos me han tratado de homófobo y me han visto como un católico fundamentalista radicalizado. Me pusieron trabas increíbles. Por una vez, tenían ante ellos a una persona homosexual, que les hablaba de la realidad de la vida de las personas homosexuales. ¡ Qué va ! Ellos, se han empeñado en aislar mi testimonio. En la ciudad de Metz (noreste de Francia), por ejemplo, hasta me encontré con un periodista que me hizo una jugarreta introduciendo como interludio musical para nuestra entrevista la canción « J’cours tout seul » del cantante francés William Sheller (traducción de la letra : « Estoy corriendo solito. Estoy corriendo y sigo sintiéndome solito. »). En la ciudad de Nantes (noroeste de Francia), tuve que luchar al micrófono con la periodista de la radio cristiana donde intervenía para explicar mi oposición al « matrimonio para todos », puesto que ella, estaba por. En la ciudad de Toulouse (suroeste de Francia), durante una entrevista, me hicieron preguntas completamente fuera de lugar sobre la homosexualidad (respecto a mi infancia, mis gustos, casi lo que suelo comer para el desayuno…), simplemente para no llegar al meollo del asunto de mi libro. Y también en una radio RCF (Radio Cristiana Francófona) de una ciudad muy famosa en Francia que no mencionaré, donde el 40% del personal es activamente homosexual, fui recibido por la única periodista católica de la redacción que tenía las habilidades y la amabilidad de interrogarme. Sin exagerar, la gran mayoría de los equipos periodísticos católicos en Francia están a favor de la Unión Civil, del « amor » homo, o bien son homos. Casi todos son homófobos gays friendly, es decir homosexuales activos. ¡ Miren lo bonito que es el panorama audiovisual y mediático « cristiano » actual ! Para no hablar de la Enseñanza Privada Católica (privada de fe, debería añadir). ¡ Para no hablar de la homosexualidad en los seminarios, en las parroquias, en la Curia, en los monasterios ! La impregnación de la creencia en el « amor homosexual » es ampliamente mayoritaria en la Iglesia. Los periodistas verdaderamente católicos (y que no han cedido a las sirenas de la genialidad progre) son poco numerosos y sufren en su consejo editorial. Este es un auténtico martirio. Ellos tratan de luchar contra este tsunami de la cultura generalista, permisiva y gay friendly, que llega a los medios católicos y que amenaza gravemente a la Iglesia.
 
 

10) Será negado porque es arriesgado
 

Mons Léonard atacado por las Femen porque se atreve a hablar de homosexualidad


 

La primacía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ésta), es arriesgado. Lo vimos claramente en Francia en el período 2012-2015 : la homosexualidad tiene una capacidad de daño inaudita socialmente. Por ejemplo, la Ley Taubira (el « matrimonio igualitario » en Francia), aunque los franceses no quieran hablar más de ésta, dividió y sigue dividiendo el país : pérdida de amigos, conflicto con sus vecinos cercanos, ruptura con los colegas de trabajo, clases cortadas por la mitad, familias desgarradas, clase política rota (fragmentación de los partidos), grupos o parroquias en profundo desacuerdo, etc. Nunca conocerán tal ruptura nacional para la pedofilia, los atentados, el paro, el racismo. Incluso oponerse al aborto o a la eutanasia, es menos grave en la mente de la gente que oponerse al « matrimonio gay ». Decir « no » al « matrimonio para todos » es el culmen de la monstruosidad, el crimen de lesa majestad, es el sacrilegio laico absoluto, eso equivale francamente a oponerse al amor, a la igualdad y a la tolerancia. Es la dictadura. Es peor que ser xenófobo.

Hay que saberlo. ¡ Hablar de homosexualidad, es correr riesgo o bien de parecer « un » homosexual, o bien de parecer « un » homófobo, cuando no es ambos a la vez ! Y muchos no están dispuestos a vivir esta humillación. También es correr el riesgo de asumir las consecuencias prácticas de estas dos acusaciones, a saber las persecuciones morales y físicas.

Tratar de homosexualidad a veces es peligroso. En mi caso personal, extraoficialmente perdí mi trabajo de profesor de español de instituto a causa de la homosexualidad y de mi fe, aunque oficialmente fue yo quien demití : inspectora ideóloga e inspección fatal, ataque del diputado comunista Ian Brossat en el periódico MetroNews respecto a mis intervenciones en las escuelas secundarias, denuncia al Ministro de la Educación Nazional Vincent Peillon, acoso e intimidaciones del colectivo Yagg sobre mi antiguo director de mi instituto de Longjumeau (quien tuvo que justificarse en Twitter que yo ya no formaba oficialmente parte del equipo pedagógico de su instituto), etc.

Veo también el grado de peligrosidad de mi vida en relación con los problemas que suceden a los amigos que me apoyan en las redes sociales y en otros lugares (algunos pierden contactos por un simple « Me gusta » en Facebook). Una amiga me dijo que nunca me ponía « likes » por temor a represalias y a perder su trabajo. ¡ Pueden comprobar dónde esto lleva !

La homosexualidad ocupa emocionalmente tanto espacio que, cuando me invitan en los medios de comunicación, a veces se levanta una ola de pánico y de excitación desproporcionada. Pienso entre otras cosas en dos periodistas católicas (una que trabaja en una gran emisora cristiana, otra en una radio generalista internacional) que estuvieron cerca del agotamiento profesional y arriesgaron su puesto sólo por entrevistarme. Una simple interviú radiofónica, y esto basta para socavar una carrera. Hay un enorme reto detrás de la homosexualidad (mientras que objetivamente… debería ser anodina en sí misma). Al punto de que hasta asusta a los defensores de la homosexualidad – tales como el político socialista gay friendly Erwann Binet – que se sirven del efecto devastador que adivinan detrás de esta temática, para censurar cualquier intento de tratamiento del tema : anticipan las críticas censurando a todos sus contradictores (incluso homosexuales), y cerrando el archivo homosexual so pretexto de no repetir las « violencias de los debates sobre el PaCS » (Unión Civil francesa), de evitar los supuestos « estragos » de las « traumáticas » Manifs Para Todos. La homosexualidad, es una cuestión pasional y deseada como tal : mucho más que el aborto, sin embargo ya muy explosiva.

Invitar a un testigo homo, es la gran batalla antes y después (en casos muy raros durante) para los organizadores. Bien lo saben mis valientes padrinos. Por ejemplo, las negociaciones para hacerme venir a la Catedral de Lille (norte de Francia) en enero de 2016 fueron particularmente agotadores para ellos. La Pastoral de la Salud y luego la Pastoral de las Familias se juntaron para suspender mi testimonio. Hasta fueron a pedir el contenido detallado de mi ponencia : me negué a darlo. Luego, dado que no funcionaba, se conformaron con boicotear el evento para expresar su descontento. Me enteré después de la vigilia de oración – la cual salió muy bien – que el párroco de la Catedral accedía a bendecir a las uniones homosexuales… Pienso también en las amenazas telefónicas que los directores de los institutos Blanca de Castilla en Nantes, o Santo Tomás de Aquino en París, tuvieron que sufrir para mantener su invitación a mi respecto para que pudiera hablar frente a sus alumnos. En Blanca de Castilla, la responsable de la pastoral se mantuvo firme, sólo porque ya me había oído una primera vez en una conferencia en una parroquia de Nantes. Si no, hubiera cedido al chantaje al igual que los demás.

En general, los católicos prefieren empujar puertas que ya están abiertas, disparar contra ambulancias, e incluso atribuirse etiquetas de valientes iconoclastas y de rectificadores de herejías, en lugar de arriesgar su reputación y su vida. Es más tranquilizador para ellos defender a los Cristianos de Oriente o incluso añadir adornos de culto que parecen conservadores y doctrinarios. Es benéfico, es solidario, suena muy serio y católicamente correcto, suena arriesgado y generoso, y por lo menos, nadie les puede culpar por eso. No acabarán en la cárcel por organizar un concierto a favor de los sirios y de los iraquíes, ni tampoco por citar a Jesús explícitamente ni por proponer un retorno a la misa ad orientem. Sin embargo, defender a Philippe Ariño es « demasiado peligroso ». Expresar de manera misericordiosa el mensaje de la Iglesia sobre la homosexualidad, sería « irrealizable ». Decir que nos oponemos al « matrimonio gay » es « imposible ». ¿ Dónde están los católicos valientes ? Y que no me digan que gritar la palabra « abrogación » (para en realidad excusarse de especificar « abrogación de qué ») sea ánimo.

Tratar de homosexualidad, es como manipular nitroglicerina. Te quieren muerto. Por ejemplo, me enteré por amigos homosexuales en sintonía con mis posturas de que algunos grupos locales DUEC (Ser Unidos En Cristo : colectivo de acompañamiento cristiano de las personas homosexuales) « querían mi pellejo ». Cuando digo que es arriesgado hablar de la homosexualidad en Verdad, mido mis palabras. Hasta los periodistas franceses Natalia Trouiller y Jean Mercier se sorprenden de que, con todo lo que digo, hasta ahora todavía nadie me haya disparado por la espalda. Desde 2012, para protegerme psicológicamente, trato de ignorar los ataques de todo tipo que gente más o menos cercana trata de infligirme (siendo los ataques de los allegados obviamente los que más hieren) : formulaciones de deseo de muerte en Twitter (pero raras veces amenazas de muerte), insultos, llamadas telefónicas (con risitas), delaciones, amenazas de pleito, etc. Algunos periodistas del Mundo, indefensos y asustados al descubrir mi blog, trataron de llevarme ante la justicia, pero fueron rápidamente desalentados por otros colegas, por miedo a perder argumentativamente y sobre todo por miedo a ofrecerles una vitrina a mis ideas.

Actualmente en Francia, los militantes libertarios tratan de arrastrar a los tribunales a Farida Belghoul, a Alain Soral, a Dieudonné, a Eric Zemmour, a Arnaud Dumouch, a Christine Boutin, a Monseñor Léonard, a Christian Vanneste, etc. Aunque lo lamente e interprete estos ataques como la señal de que la marea está cambiando, veo que en su mayoría son presas faciles : los blancos humanos apuntados no se destacan por el refinamiento de sus análisis sobre la homosexualidad. A diferencia de mis palabras – en cuanto al tema – que no tienen creo yo ningún ángulo muerto. Mi sitio web no ofrece ni un agarre. He escrito sobre la homofobia mejor que todos los pensadores de la homosexualidad reunidos. Mi Diccionario de Símbolos homosexuales, es ni más ni menos que una inagotable fuente de pruebas imparables puesto que no hago más que citarnos a nosotras mismas las personas homosexuales. Regularmente mis oponentes me denuncian a la asociación S.O.S. Homofobia, pero incluso esta Oficina de Quejas oficial por el momento se da por vencida conmigo.

La evasión silenciosa es su mejor ofensiva. Por ejemplo, para la Asamblea General del Cristianismo en Francia, fui invitado durante dos años consecutivos para debates de mesa redonda : uno con la filósofa Christiane Pedotti (Cuando se enteró de que estaba programada conmigo, dio media vuelta y canceló su participación…), otro con el novelista homosexual Dominique Fernandez (De la misma manera, canceló su presencia, sin conocerme personalmente). Éstos no tuvieron lugar y los organizadores me presentaron falsas excusas. Lo mismo ocurrió en la ciudad de Sion en Suiza el 10 de junio de 2015 : se había programado un debate con militantes homosexuales con motivo de la Marcha del Orgullo Gay. Cuando vieron que no podían competir conmigo, declinaron la reunión.

En definitiva, no es tan peligroso hablar de homosexualidad (cuando se habla bien de ella) ya que nuestros críticos temen hacernos publicidad matándonos físicamente y convirtiéndonos en sus víctimas, en símbolos potencialmente heroicos de su opresión. Ellos prefieren primero hacernos morir socialmente – por su indiferencia condescendiente – y presentarnos como enemigos de nosotros mismos. Y si esta empresa de demonización disfrazada de auto-victimización no funciona, tratan en última instancia que seamos atacados por una personas de nuestro bando (así, los católicos ya no sabrán a quién apoyar) o aún peor que nos maten de tal manera que pareciera un suicidio/accidente.

A mí, por ahora, en las redes sociales, me presentan, como en los buenos tiempos de la Rusia comunista estalinista, como un loco peligroso « que está sobre una telaraña del techo », y como un frustrado « que no se ama a sí mismo ». El único riesgo que corremos al tratar de homosexualidad, en un principio, es la humillación. La corona de espinas y los escupitajos. Es la renuncia a nuestra imagen social y a nuestra reputación. Muchos católicos, dado que están demasiado apegados a su imagen y a su vida, dado que no quieren amar a la gente de su época, o simplemente porque no quieren dejarnos hablar de homosexualidad en su lugar, se persuaden antes que sus enemigos de que estos últimos van a impedirles que pronuncien la palabra « homosexualidad », de que « es imposible hablar del tema ». Están convencidos de que viven bajo la dictadura mediática y política del pensamiento único, bajo el control de una « ideología totalitaria » y de una desinformación mediática omnipresente. En el fondo, les conviene. Ellos quieren esquivar la Cruz (humillación + amor). Y la dictadura del « pensamiento único », son ellos quienes la establecen.
 
 

11) Será negado porque es espantoso
 

 

La primacía de la homosexualidad será denegada porque la homosexualidad (y hablar de ésta), da miedo. Las primeras personas paralizadas por tener que hablar de homosexualidad, ¡ son las directamente afectadas ! La gran mayoría de las personas homosexuales aspiran a una vida de incógnito, en la que no tendrán que mostrar ni justificar su « identidad », su orientación que no han elegido, sus opciones de vida. En segundo lugar, la clase de personas que se aterra por lanzarse en la explicación de nuestros « amores » son los medios de comunicación y los dichos « heteros gays friendly » : aquellos tienen tanto miedo de perder su reputación de « gente abierta » y de perder a sus coartadas humanas, que no desean aventurarse en la explicación lo que pretenden ignorar por completo.

Entonces queda la valiente y estrecha hermandad de los analistas de la homosexualidad, que podría teóricamente vencer esta fobia de la homosexualidad, es decir esta homofobia masiva : los pensadores católicos y los sacerdotes. Desgraciadamente, ellos también mantienen un perfil bajo y ofrecen un silencio casi completo. La homosexualidad sigue siendo el único tema que los líderes de la Iglesia han saltado en el Sínodo de la Familia de 2014-2015. Hubo dos sesiones de ese Sínodo : cada vez se aplazó el tema. Parece que el Papa Francisco y los cardenales estén aterrorizados de simplemente enunciar – o más bien de hacerlo explicar por personas homosexuales continentes – que « la unión homosexual no es amor » y que « es un pecado mortal ». Al igual que Laudato Si que, en mi opinión, sólo era un intento fallido de reformulación del Tercer Secreto de Fátima, tengo razones para pensar también que el Sínodo de la Familia, la encíclica Amoris Laetitia (procediente del Sínodo), el Dicasterio, así como el reciente comunicado sobre la formación de los seminaristas (diciembre de 2016), no son más que tentativas no-asumidas de tratamiento de la homosexualidad… tan poco asumidas que, por lo tanto, pasan injustamente por traiciones o incompetencias papales.

El Dicasterio en particular parece ser el postre de un Sínodo inconsistente y repetitivo, parece ser un aplazamiento cutre del análisis de esta patata caliente de la homosexualidad, el felpudo debajo del que se esconde EL deshecho radiactivo de la Iglesia : « la identidad y el amor homosexuales ». Aplazamiento cutre porque ahora mismo, cada obispo hace cualquier cosa en su rincón, so pretexto de acompañamiento, de no juzgar, de apertura hacia las « periferias », de seudo « Misericordia », de « obediencia » a las directivas papales : Monseñor Di Falco extiende la alfombra roja a la asociación el Refugio en Gap (ciudad del sudeste de Francia) en 2016, Monseñor Aupetit organiza cada año marchas homosexuales en su diócesis de Nanterre (suburbios de París) y apoyó hace poco la Unión Civil en una entrevista para la revista del corazón Paris Match, Monseñor Santier en Creteil (suburbios de París) aprueba grupos de palabra como En parler, etc. Es un enorme lío. Hasta durante el Sínodo sobre la familia (que en mi opinión no se enfocaba en la « familia », sino en realidad en el celibato continente, aunque nadie lo haya visto), el Papa y los cardenales se atrevieron a rozar la cuestión de los divorciados vueltos a casar (diciendo tonterías, además, ya que así banalizaron el adulterio). Pero lo más grave, es sobre todo lo que escribió el Papa sobre el Género, y su no-dicho sobre la homosexualidad – que amenaza a la Iglesia. Él todavía no ha comprendido que el Gender no era una « ideología » o un « lobby » (expresiones demonizadoras y victimizantes, que no sirven estrictamente para nada) : el Género es la heterosexualidad, es decir el diablo disfrazado de diferencia de sexos, diablo que la mayoría de los católicos defienden presentándose inconscientemente a sí mismos como « heteros » y guardando el silencio sobre la homosexualidad.

« La homosexualidad, seguro, en el Vaticano, nunca hablarán de ella ! » me aseguró el padre francés Stéphane Palaz que vi en la iglesia Nuestra Señora de Ménilmontant, el 20 de noviembre de 2016. Por desgracia, él tiene razón.

Por tanto, el tratamiento eclesial de la homosexualidad tendría que ser una prioridad. Todo el mundo va a decir que no, y se agarrará al natalismo y al familismo (y un poco a la crisis migratoria), argumentando que el verdadero problema de Amoris Laetitia es la confusión respecto al adulterio. Últimamente se ha generado la controversia que armaron personas como Thibaud Collin, Jeanne Smits, y los 4 cardinales pedreros. Los cardenales Brandmüller, Burke, Caffara y Meisner hicieron pública su demanda (dubia) de aclaración de Amoris Laetitia el 14 de noviembre de 2016. Quisiera señalar que, cuando estaba en Bolonia en abril del 2014, Caffara se negó a recibirme, porque no veía el interés. Pongo en duda la integridad – aparentemente muy doctrinal – de estos cuatro prelados. ¿ Por qué ? Debido a que denunciaron el « pequeño » pecado mortal (la imprecisión en el adulterio) para no denunciar el grande (la heterosexualidad y la imprecisión sobre el Género). Ellos son falsos inocentes.

Nadie verá que es sobre todo el no-dicho papal sobre la homosexualidad como un pecado, que sacude aún más la jaula que el adulterio. El adulterio – así como el aborto, la pedofilia – son la nariz postiza de la homosexualidad. Puesto que con la homosexualidad, son verdaderamente los 4 sacramentos – Eucaristía, confesión, matrimonio y celibato sacerdotal – que están amenazados. Durante el Sínodo, no se trató en absoluto de la homosexualidad. Entonces, ésta se transformó en serpiente marina. Es más fácil predicar la fidelidad y la indisolubilidad del matrimonio para contrarrestar el adulterio, que decir que el « amor homosexual » no es amor, y que la práctica homo es un pecado mortal que ya no otorga el derecho a la comunión o a la absolución de los pecados, y que induce el celibato continente. El problema es que las mismas personas que se supone que viven el celibato consagrado continente (el Papa y los cardenales) ni siquiera son capaces de proponerlo a aquellos (las personas divorciadas vueltas a casar y las personas duraderamente homosexuales o homosexualmente activas) cuya condición de vida lo requiere. Por lo tanto, es la misma carne de la Iglesia que es amenazada.
 

 

Durante este Sínodo sobre la Familia, el Papa se escondió detrás de la Sagrada Familia chapada en oro, y se dejó intimidar por unos cardenales conservadores y arribistas tales como el cardenal Sarah. Este último jodió por completo las conferencias pre-sinodal sobre la homosexualidad, demonizando el Género como un « peligro occidental diabólica » : es muy grave lo que hizo. Hubiera tenido que estar presente en aquellas conferencias, pero mis « amigos » de Courage International hicieron todo lo posible para que no estuviera al tanto de que tenían lugar y que no pudiera acudir. Por otra parte, yo había formado parte de la delegación (con Mons Rey, obispo de Toulon) de personas homosexuales continentes que fueron a visitar al Papa Francisco en 2014 a Roma : el séquito de cardenales abortaron el encuentro, considerando a nuestro grupo « militante ». Encima, uno de los asesores más cercanos al Papa tuvo el cinismo de pedirnos que no armáramos jaleo para que el Papa Francisco no estuviera informado de nuestra visita porque, nos dijo, « lo peor es que este tipo de iniciativas podría gustarle… ». Sin comentarios.

La homosexualidad era EL tema y LA urgencia del Sínodo sobre la familia, aún cuando nadie lo admitirá. Sin embargo, el intento de « golpe de estado arco iris » del cura polaco Krystof Charamsa que hizo su salida sorpresa, hubiera tenido que alertar a todos del talón de Aquiles de la Iglesia que es la homosexualidad. Pero no. Nosotros no queremos ver. Preferimos hablar de la preparación de la boda (cuando todo ya ha sido dicho y escrito), de la belleza de la familia, de la solidaridad, de las cosas « positivas », y ahora del adulterio, de la pedofilia, del aborto. Preferimos hacernos de guardianes de la santa doctrina. Preferimos poner en tela de juicio la legitimidad del Papa, en lugar de encargarnos de lo esencial y del tema que más preocupa a la opinión pública : sólo basta con ver en qué se centran los medios y la gente cuando el Papa toma la palabra en sus aviones : las cuestiones de moralidad sexual (genital y sentimental). Y nada más. A causa de los efectos desastrosos del racionalismo doctrinario (en plan cardenal Sarah), nunca jamás se tratará de la homosexualidad en la Iglesia más de lo que ya se ha dicho. La falta de tratamiento de la homosexualidad se convierte en cismática.
 
 

12) Será negado porque es la hora de la Gran Apostasía
 

 

La primacía de la homosexualidad será negada porque es la hora de la Gran Apostasía. La Gran Apostasía, anunciada en la Biblia (2 Tesalonicenses 2, 3) es el momento de la revuelta general, a la vez tibia y radicalizada, que observaremos en los últimos Tiempos : cuando los seres humanos, incluidos los que se pretenden « católicos » y « sacerdotes », veneren ídolos y al príncipe de este mundo – el Anticristo – rechazando la obediencia al Papa, a la Iglesia Católica, a la Cruz, a la divinidad de Jesucristo Hijo Dios, despreciando la Caridad, la humildad y la Verdad, es decir ultrajando las diferencias de sexos y la diferencia Creador-criaturas. En mi opinión, aunque los pretextos de esta Gran Apostasía parezcan evidentes (el apoyo del Papa a los migrantes, la imprecisión en cuanto al adulterio, los discursos papales ligeros sobre la ecología y el matrimonio, los desacuerdos en cuestiones de doctrina o de formas rituales, etc.), hay uno mucho más poderoso y capital que los otros porque está oculto y nadie lo discute : es la homosexualidad.

Buena parte del clero católico está en sí pervertida por la homosexualidad (en el mejor de los casos, por la creencia de que « es amor », en el peor, por la práctica homo). Y mucho más que por la pedofilia. Véanse todas las páginas dedicadas a la homosexualidad en el clero, incluidas las preguntas n°125 y 135 en mis « 247 preguntas sobre la homosexualidad dentro de la Iglesia » en mi blog La Araña del Desierto. Y como por casualidad, entre los actuales portavoces de la Iglesia que no tomaron partido en el tema, muchos de ellos ya no son católicos. Se encuentra a los católicos escondidos, a los falsos católicos que fingen serlo, a los « católicos identitarios y defensores del cristianismo », a los católicos arribistas que tratan de quedar bien con todos (entre los cuales, muchos obispos y cardenales), y finalmente los – mucho más honestos – que van por su cuenta. Al ser cada vez menos obedientes a la Iglesia, los católicos en Francia no se imaginan sermoneando a las personas homosexuales activas dado que ellos mismos no son irreprochables en materia de matrimonio, de sexualidad, de práctica religiosa, de humildad, de apostolado. Les viene bien, finalmente, que no se trate de la homosexualidad. Así, al menos, su heterosexualidad y su desobediencia a la Iglesia no son ni identificadas ni tampoco denunciadas. Ellos pueden hacerse de apóstoles sin correr el riesgo de ser destituidos de su puesto o de su poder mediático. Ellos pueden hacer todas las fecundaciones in vitro que quieren, seguir comulgando sin estar dispuestos a recibir el Cuerpo de Cristo, participar en eventos de caridad mientras respaldan la Unión Civil, engañar a su esposa al mismo tiempo que salvan las apariencias, tener un montón de críos, fingir ser católicos perfectos, « abiertos » o « ponderados » o hasta « estrictos y comprometidos ». Soy el director de la asociación AEP (Ayuda a la Iglesia en Peligro) : queda bien. Me transformo en intocable. ¡ El escondite perfecto ! Por lo tanto, la Gran Apostasía no tiene nada de brutal : se vive como un proceso y se va construyendo por capas de pecados veniales. En cuanto se banaliza la homosexualidad, el agua entra en el barco de San Pedro. El agujero parece pequeño, pero el charco es grande.
 
 

13) Alegrarse de ello en vez de quejarse
 

 

Se denegará la primacía de la homosexualidad. No hay que quejarse de ello, sino al contrario regocijarse. Mis observaciones sobre la censura del mundo en cuanto a la homosexualidad, y sobre la proliferación de los falsos profetas en la Iglesia Católica actual, podrían parecer apenadas, revanchistas y no-evangélicas. Dado que en el fondo, nuestra Esperanza católica nos orienta hacia la confianza en que « las puertas del Hades no prevalecerán contra la Iglesia » (Mateo 16, 13). Pero no os engañéis.

Primero, yo no juzgo a la gente de Iglesia. Llegamos a un momento cumbre y doloroso para la Iglesia y el mundo : la gran Pasión. La homosexualidad es un tema particularmente difícil de resolver. Nunca dije que fuera sencillo anunciar la continencia, especialmente a las personas heridas como los hombres y las mujeres homosexuales, y en un momento en que el mal se ha fuertemente generalizado. En cuanto a la continencia, para ser totalmente honesto, en realidad la mantuve con felicidad durante 5 años, desde enero del 2011, y rompí ocasionalmente con ella en octubre del año 2016 cayéndome 3 veces, para volver a escogerla todavía mejor ahora. Gracias a la fuerza del sacramento de la reconciliación, a una buena dosis de humor y a un extraordinario Año de la Misericordia (diciembre 2015-noviembre 2016) que me permitió pasar el tiempo en los confesionarios y averiguar que Jesús está verdaderamente en los sacerdotes (incluso en los que cuentan naderías), volví a subirme al caballo y ¡ adelante ! con una fuerza renovada.

La ascesis de la continencia se parece a una condena. Últimamente, yo estaba conversando con una amiga que me habló de una de sus colegas, una mujer recientemente convertida al catolicismo, artista, que se había casado con un hombre que le hizo pasar por un infierno. Esa chica se ve con 35 tacos, hermosa, separada pero no divorciada, teniendo que renunciar para toda la vida a estar en pareja. Objetivamente, es duro. A lo mejor ella piensa que no tendrá la fuerza para vivir la continencia y renunciar a emparejarse con alguien que no sea su marido. No hay duda de que el recordatorio de la indisolubilidad del matrimonio a esta clase de personas asusta y crucifica a los sacerdotes. Y, sin embargo, es imprescindible. En nombre de la felicidad y de la Salvación de las almas. Y es aquella exigencia humana la que va despertando universalmente el caso de las personas homosexuales. ¡ Misma dieta restrictiva para todos ! Esta es la « mala » Buena Nueva que la homosexualidad trae a todos, a la Iglesia. Básicamente, la homosexualidad es un pájaro de buen agüero que parece un pájaro de mal agüero.

Luego, es totalmente lógico que la primacía de la homosexualidad no sea reconocida incluso por el Papa y los pasajeros santos/sanos de la barca de San Pedro : como muchos saben, el diablo, surfeando la ola de la homosexualidad, suele actuar de manera oculta, y brilla por su insignificancia. Lo que hizo más fuerte – incluso si va a perder y ya ha perdido – es que hace creer que no existe. En cuanto a « Pedro el Romano » (el Papa Francisco), es probable que este último espere que se cumpla la profecía que Jesús hizo a su santo patrón justo antes de su muerte : « Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo : cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías ; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras. » (Juan 21, 17-18) Recuerdo que en la Biblia, el cinturón simboliza la Verdad (« Tomen la Verdad como cinturón. », Efeseos 6, 14).

Para concluir mi exposición de los por qué la homosexualidad no será tratada en la Iglesia y los testigos homosexuales continentes no serán escuchados, yo diría que la razón principal es positiva y consoladora : aunque humanamente la homofobia mundial sea indignante e ilógica, sobrenaturalmente está permitida, dada y ofrecida para que la Justicia divina y la Salvación de las almas de un máximo de personas homosexuales se ejerza en plenitud de alegría. La homosexualidad es un signo poderoso de los Novísimos Tiempos (estudié la cercanía entre la promoción/banalización social de la homosexualidad y los principales conflictos mundiales, las guerras). Esta promoción planetaria de la bisexualidad, aunque no sea deseada por Jesús, aunque Lo entristezca, forma parte del programa divino que tiene que cumplirse antes de la victoria de Cristo. Por eso lo digo sin fatalismo y sin justificarla : la homosexualidad debe ser validada y denegada internacionalmente para que las Santas Escrituras se cumplan.

El Espíritu de extravío es un regalo de Dios enviado para poner fin a nuestros sufrimientos y a los de Cristo antes de la Parusía (venida de Cristo en la Gloria). Cito la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, capítulo 2, v. 11 a 12 : « Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la Verdad sino que se complacieron en la iniquidad. » Por lo tanto, la homosexualidad nunca se abordará mundialmente. En la Biblia, se nos anuncia para los fines postreros que el conocimiento (la gnosis) aumentará… y que la fe verdadera, sin embargo, disminuirá e incluso desaparecerá de la faz de la tierra. Hay fenómenos, desde un punto de vista terrestre y humano, que han llegado hasta tal punto de desarrollo, que nada (sino Jesús y María) detendrá su crecimiento : ese es el caso con Internet por ejemplo (es difícil imaginar a un gobierno que decida : « Bueno, venga, ya vale, lo apagamos todo. Por culpa de Internet, hay demasiado porno, terrorismo, mundo virtual… ») ; también es el caso de la apisonadora del « amor homosexual » (dado el estado actual de la propagación de la creencia mundial en la « identidad homo » y en el « amor homosexual », ya no veremos a ningún jefe de Estado que tenga el valor de decir que « los homosexuales no existen » y que « el amor homosexual tampoco existe »). A no ser que ocurra un milagro tremendo o una gigantesca toma de conciencia colectiva, nosotros nunca lograremos que todas las personas homosexuales de la tierra decidan libremente vivir en continencia. La homosexualidad y la creencia en ésta como una « identidad y « el amor », la heterosexualidad y la creencia en ésta como « diferencias de sexos », son ahora inamovibles y están demasiado profundamente arraigadas. Acerca de los católicos, veo toda la inaudibilidad de mi discurso de denuncia de la heterosexualidad entendida como el diablo disfrazado de diferencia de sexos. Finalmente, podríamos considerar esta ineluctabilidad del mal como una prueba de que Dios no existe, de que nos abandona. Pero, en realidad, Él nos envía este espíritu de engaño para que advenga Su Justicia lo antes posible.

En última instancia, la negación de la primacía de la homosexualidad es una Buena Nueva. Es este aguijón y esta humillación para ahorrarnos el orgullo. « Para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. » (2 Corintios 12, 7) Los profetas – y todos lo somos por nuestro bautismo – son tratados como gilipollas, son odiados por mucha gente, y no se les ayuda. No por ser odiosos, sino por Gracia y por ser triturados como el grano de trigo que dará fruto. Para dejar paso a más grande que nosotros : Jesús. « Parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando llegue lo perfecto, desaparecerá lo parcial. » (1 Corintios 13, 9-10) La Iglesia se está purificando en la sangre de Cristo, el sufrimiento y la pobreza. Este estrepitoso fracaso del apostolado de la homosexualidad, aunque sea objetivamente triste y escandaloso, es anunciado y hecho bueno por la Cruz y la victoria de Jesucristo. Amén.
 
 

CONCLUSIÓN

 
 

El libro que acaban de leer trató de llegar al fondo de este misterio – realmente difícil de demostrar – de la primacía de la homosexualidad en el establecimiento del reino del mal en nuestra tierra.

Como ya he explicado a lo largo de estas líneas, la importancia de la homosexualidad no es tanto objetiva como subjetiva, afectiva y contextual : por supuesto, nosotros, como católicos, tenemos el deber de abordar todos los temas, sin centrarnos únicamente en la homosexualidad. Sin embargo, ésta, más que un tema, es sobre todo una perspectiva, un prisma primordial, para hacer resaltar de las otras cuestiones sociales de hoy toda la Verdad. Prosiguiendo con la analogía del problema de matemáticas, no son solamente la respuesta correcta ni la « Verdad verdadera » que nos interesan, aunque habrá en algún momento que proporcionarlas, sino lo que, en la percepción, la comprensión, los sentimientos, del alumno, le impide a éste que razone y logre encontrar esa respuesta correcta. Y a escala emocional mundial, el bug en cuanto a la aceptación del misterio de la sexualidad y de la Iglesia Católica se centra en la palabra « homosexualidad ». Así pues, en este caso, tenemos que concentrar nuestros esfuerzos no sólo en la Verdad estricta sino sobre todo en su disfraz/percepción equivocada/ prisma de homosexualidad. ¡ Aún cuando la palabra homosexualidad es objetivamente corrupta ! A pesar de que la homosexualidad sea la nariz postiza del transhumanismo anticrístico. ¡ Aunque la palabra « raíces » sea más tranquilizadora !

Cuando la gente descubra la importancia de la homosexualidad, será demasiado tarde. En serio, ya no me importa más : estoy mediáticamente acabado, y también ahora estoy católicamente acabado, ya que no me corto el pelo para criticar a La Manif Para Todos, al boboísmo en la Iglesia Católica, a la actitud gay friendly y a la práctica homo incluso dentro de la Iglesia. Trato de poner a la mala persecución buena cara : « Tengan paciencia hasta la venida del Señor. Hermanos : no se peleen unos con otros, y así no serán juzgados ; miren que el juez está a la puerta. » (Santiago 5, 7-10) Ahora, la única carta que puedo jugar para que me escuchen es la oración, la obediencia, la denuncia de los falsos profetas (los que el Papa Francisco últimamente llamó los « intelectuales de la religión »), la observancia de la continencia, la predicación en el desierto (creando por qué no una televisión alternativa con amigos), la continuación de mi trabajo de limpieza y de desciframiento de los signos de los tiempos en la humildad y el perdón de mis enemigos. En resumen, es el martirio y la evangelización. Porque si no, nadie quiere apostar por mí. Soy un alborotador a quien todo el mundo teme. Siendo el único en el sector de la evangelización mediante la homosexualidad y del análisis público de la homosexualidad, estoy en el ojo del Huracán. Es muy probable que el diablo se arregle para que yo sea humillado – y tal vez me maten – por uno de los míos, un católico. De esta manera, los propios católicos no conseguirán instrumentalizarme o transformarme en modelo. O bien se empeñará en que se considere mi muerte como un suicidio, primero social y luego físico. De todos modos, lo que sé es que no llegaré a viejo. No voy a envejecer. La bomba – la homosexualidad – que llevo es demasiado insolente y demasiado crucial para que sea mucho tiempo revelada.
 
 

CONTRAPORTADA

 

HOMOSEXUALIDAD

LA PRIORIDAD NEGADA
 

La homosexualidad es el tema más importante del mundo. No originalmente ni en el orden de la Gracia ni de la pura Verdad. Dado que es Jesús el tema más importante del mundo ; y es el transhumanismo anticrístico que representa concretamente el peligro que amenaza nuestra humanidad. Sin embargo ello sigue siendo verdad en el orden del disfraz y de la comprensión popular que toma este transhumanismo homicida, verdad en el orden del afecto y de las creencias más difundidas en nuestro mundo actual.

Traten de explicar aquella primacía y soberanía mundiales de la homosexualidad sin parecer un ser odioso, un loco, un peligro, y sin ser desaprobado incluso por la mayoría de los católicos. En el asunto, ustedes dejarán su pellejo. ¡ Pero sin duda, no su alma !
 
 

Philippe Ariño, nacido en Francia en 1980, ha escrito la trilogía : La homosexualidad en Verdad (2012), La homofobia en Verdad (2013) y Los Burgueses-Bohemios en Verdad (2016). Autor de un blog titulado La Araña del Desierto (araigneedudesert.fr) que incluye un Diccionario de los Códigos homosexuales, también es fundador del sitio CUCH (Católicos Unidos Contra la Heterosexualidad : cuch.fr) y ha lanzado un disco católico-pop : Bola de Cañón.