Unos amigos me señalan la publicación de artículos qui salen ahora mismo en Francia, en 2018, escritos por periodistas qui hablan bien de mi libro La homosexualidad en Verdad publicado en 2012. Ello debería complacerme. Pero en realidad, resulta ser un mazazo para mí. Es aterrador. La gente sólo tiene de mí en las librerías un producto caducado que llevarse a la boca, únicamente a causa del abandono y de la cobardía de la inmensa mayoría de los católicos y de las casas editoriales supuestamente « católicas ». Ni hablar de la pasividad de los países hispanohablantes y latinoamericanos, que me conocen desde lejos, que sólo tienen a su alcance la traducción de un libro pasado de moda (que además no entienden), que no tienen acceso a ninguno de mis artículos en francés, y que nunca me invitaron una sola vez cuando salió mi libro « La Homosexualidad en Verdad » en su tierra. Soy un autor-fantasma. Y los pocos usuarios pro-Vida latinos que tropiezan conmigo en Twitter me escupen considerándome como un « horrible activista católico-gay progre » y « traidor ».
 

Parece mentira. Seis años borrados así como así. Como si yo fuera muerto.
Como si, entretanto, no hubiera producido nada, no hubiera trabajado, no hubiera existido. No me lo puedo creer. Es aterrador no sólo para mí sino también para los católicos, que todavía se niegan a mirar la Iglesia tal como es (y a leer el desarrollo de mi pensamiento, en particular a través de Homo-Bobo-Apo o de Homosexualidad, la Prioridad negada), a mirar su homofobia cara a cara, y que prefieren hacerme pasar por una víctima de los pro-gays… ¡ mientras que soy sobre todo una víctima de ellos ! ¿ Cómo es posible y decente presentar un trabajo que data del 2012 como si fuese fresquísimo del 2018 ? ¿ Será que me han enterrado sin que lo sepa ? Asqueado. Me siento asqueado. ¡ Y que verguënza ! ¡ Qué desperdicio !