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Anti-médicaments
Soirée « Dissidence » 1 (16 juin 2021) : Pourquoi dire non aux « vaccins » anti COVID
THÈME : Pourquoi dire non aux « vaccins » anti COVID (topo d’Amélie, microbiologiste, 14 min; puis topo de Philippe Ariño, sur le lien entre vaccination et identité numérique, 38 min)
Nouveau podcast « 5 Minutes, 1 Thème : Amis ou pas? » entre la chanteuse agnostique Stéphanie Bach et l’écrivain catho homo Philippe Ariño (thème : « la spiritualité »)
La Marque de la Bête séduit par les Nametests de Facebook
À travers les « nametests » proposés par Facebook, peu à peu le Gouvernement Mondial de l’Antéchrist (décrit par saint Jean dans le Livre de l’Apocalypse) rend familière la « Marque de la Bête » (Ap 13, 17) et l’impose comme un marqueur « cool » d’identité et de personnalité « forte », à la main ou au front. La Bible, c’est mieux pour connaître l’avenir avec précision que nos journaux télévisés !
(Pour ceux qui veulent creuser la question des Fins dernières, lisez mon livre Homo-Bobo-Apo qui aurait dû initialement être publié aux éditions Téqui)
#HomoBoboApo #LaBête #MarqueDeLaBête #666 #Apocalypse #Antéchrist #Sheitan

La chanson « À quoi ça tient » de Romain Didier
Je tombe par hasard sur cette chanson magnifique de Romain Didier « À quoi ça tient ». Une déflagration.
Y’a pas à dire. Qu’on soit d’accord ou pas avec les paroles, peu importe. Il y a des chansons du répertoire homosexuel qui sont des vrais bijoux et qui touchent en plein coeur. Car l’homosexualité atteint le coeur de l’Humanité (souffrante). Quel putain de sujet, quand même !^^
Les montagnes russes au moment de la sortie de la 2e partie des « Folles de Dieu »
Au moment de voir la deuxième partie de notre documentaire « Les Folles de Dieu » arriver en espagnol (ce qui nous oblige à être à jour pour les 4 langues suivantes), je dois vous avouer que je vis émotionnellement les montagnes russes !
Les Occidentaux (et les catholiques) se targuent de n’avoir aucun problème avec la sexualité et l’homosexualité, d’être très « open » et « gay friendly » avec nous les personnes homos, de ne pas être homophobes. En réalité, il n’en est rien ! Il n’y a qu’à voir le mal de chien que j’ai à trouver des gens qui acceptent de faire les doublages (voix-off) de notre film. C’est hallucinant comment ils se prennent la tête pour rien, se défilent, partent en courant, nous abandonnent, nous sortent des excuses-bidon grosses comme une maison ! En particulier les catholiques : ils ont vraiment un problème avec l’homosexualité. C’est sidérant. Il faut le voir pour le croire !
Il nous manque 1 voix en anglais, 2 voix en allemand, et 4 voix en italien.
Mais à la peine et aux coups de poignard que constituent les abandons, les silences et les trahisons de la très grande majorité des catholiques et de nos soi-disant « amis » gays friendly, succède la joie des aides inattendues. Par exemple, j’ai appelé à l’aide les 3 prêtres allemands qui avaient réagi gentiment à l’annonce de la sortie du film. Et le père Markus Pottbäcker (vous savez, celui qui a une tête de saint) m’a répondu positivement et va faire la voix allemande de Christian pour la deuxième partie.

Si vous avez autour de vous des amis qui parlent allemand ou italien et qui ne sont ni homophobes ni cathophobes (c’est-à-dire une extrême minorité autour de nous tellement quasi tout le monde est devenu « gay friendly » – donc homophobe – et laïciste – donc cathophobe), je suis preneur !
(Et ceux qui ont la crétinerie d’attaquer l’Église en Allemagne et les prêtres là-bas auront affaire à moi !)
La primavera de las salidas del armario de los sacerdotes homosexuales anticlericales (el caso del padre británico James Alison)
Actualmente, salen en los medios de comunicación cada vez más sacerdotes/religiosos que se declaran abiertamente homosexuales (Jean-Michel Dunand, Krzysztof Charamsa, James Alison…) o que lo ocultan más o menos bien (la dominica Véronique Margron, el jesuita norteamericano James Martin). Estos clérigos a veces provienen del protestantismo. Y su denominador común es que no son obedientes a la enseñanza de la Iglesia, que a veces mantienen secreta su homosexualidad y que la viven mediante una propaganda de la acogida de las personas homosexuales creyentes.
Podrían dar la espalda a la Iglesia. ¡Pero no! Al contrario: insisten en quedarse dentro de la Casa, como agentes dobles cuya homosexualidad permanecerá astutamente confidencial, tan tácita como un secreto a voces. Se muestran lo suficientemente inteligentes y ambiguos como para no ser descubiertos (aunque no insistan mucho en su voto de celibato… que generalmente presentan con desprecio como una « necesidad generacional y cultural impuesta »… y por eso podemos tener serias dudas sobre su verdadera abstinencia sexual) y como para no ser destituidos de su función sacerdotal. Ya que centrar su discurso en la acogida de los « católicos LGBT » y de las personas homosexuales, aunque huela a un entrismo « inclusivo » barato y a una demagogia « gay friendly » que no anuncia toda la verdad sobre la práctica homo y no presenta la homosexualidad actuada como el mal y el pecado que es, aunque suela ir acompañada del zarpazo del « outing » (revelación forzosada de la homosexualidad) de sus correligionarios-sacerdotes, no constituye un patinazo lo suficientemente grave como para imponer una exclusión de la Iglesia (excomunión), un despido y una vuelta al estado laico.
Al igual que los alumnos perturbadores en una clase que se hacen los remolones para poder transgredir progresivamente las reglas, estos curas y religiosos progres borderline avanzan de puntillas. Se sienten a símismos investidos de la « Misión » de convertir a la Iglesia Católica institucional, que consideran « oscurantista », al « Evangelio del Amor y de la aceptación de todas las diferencias » (a fortiori la « diferencia catomosexual » de la que tanto habrían sufrido cruelmente en el pasado). Y no son los ataques demonizantes y poco sutiles de los católicos conservadores los que los detendrán (¡ Al contrario, los refuerzan y les proporcionan una publicidad bárbara !).
¡ Estos sacerdotes homos/gays friendly nunca dirán públicamente que practican su homosexualidad : se limitan a aplaudir a buena distancia una determinada práctica homo – « estable », « totalmente compatible con la práctica religiosa » y supuestamente « auténtica » – experimentada por otros ! De esta manera, se protegen contra los ataques, mientras siguen viviendo/practicando/justificando su homosexualidad a través de otras personas o parejas. Se podría decir que se trata de una homosexualidad actuada « de sustitución ». Una transposición que me parece tanto más perversa cuanto que es una forma de satisfacción implícita de su propia tendencia homo, pero que pasa hipócritamente por una contención, un sacrificio santo, una renuncia altruista, una retirada de humildad (« No vivo mi homosexualidad para que la puedas vivir tú… » declaman teatral/tácitamente las divas sacerdotales abstinentes que hacen su vibrante y conmovedora « salida del armario » tardía desde su lecho de muerte). Es una actitud asquerosa. Pero por lo visto, funciona, conmueve, y genera una espléndida y lucrativa carrera (perdón… « pastoral de las periferias ») o una segunda vida eclesiástica « santa ». James Martin, por ejemplo, vende muchos libros y aparece en muchos programas de televisión. ¡ Es un lifting perfecto para darse una imagen de benefactor que va a modernizar y « abrir » su « Iglesia polvorienta » ! ¡ Una reconversión sacerdotal reluciente ! Y que es muy fácil, además, ya que nadie sabe nada de la homosexualidad, y la gran mayoría de los católicos la temen y no le hacen caso.
Para imponer su propaganda naturalista-gay friendly (dicho de otro modo, estos sacerdotes abierta/secretamente homosexuales forman parte de los esencialistas/creacionistas que sostienen que la tendencia Y la práctica homosexuales serían « naturales » y por lo tanto necesariamente « buenas y bendecidas/deseadas/creadas por Dios », y también son aquellos que, en cambio, argumentarán que la continencia homosexual « no es natural », es « peligrosa », « suicida », « homófoba » y sería una « homosexualidad reprimida » : en resumen, caricaturizan falsamente la continencia como la abstinencia y la inhibición que no es), hasta se valen de un respaldo papal. Es decir que se aprovechan de la fragilidad y ambigüedad de la posición actual del Papa Francisco acerca de la homosexualidad (y luego acerca de las Uniones civiles), también se aprovechan de la bondad papal y de la ambivalencia del concepto de « acogida » y de « Amor » (la acogida y el Amor solo existen dentro de la Verdad: el Amor verdadero no es, como cree el Mundo, ¡ « incondicionado » ni « incondicional » ! La condición del Amor es 1) el respeto inviolable de nuestra libertad; y 2) el consentimiento a la Cruz), para aprovechar el resquicio eclesial y seguir armando su propaganda identitaria y sentimental homosexual sin ser molestados. Están protegidos por su estatuto eclesial, por sus buenas intenciones de acogida y de no-juicio a las personas, por la ignorancia/homofobia de sus contemporáneos y de los católicos en general, y se dejan llevar por la innegable influencia mediática de la homosexualidad y por la tensión/incomprensión cada vez más masiva en torno a la virginidad sacerdotal. Por lo tanto, ¡ se les abre un bulevar !
Aunque los católicos no me escuchen y se nieguen a entenderme al respecto, hay dos « detalles » importantes en el discurso del padre James Alison que lo traicionan e invalidan : primero, es su sobrevaloración de la franqueza (sustitución de la Verdad por la franqueza/honestidad/transparencia/sinceridad : dicho sea de paso, la franqueza es la base ideológica de la Franc-Masonería anticrística mundial) ; y en segundo lugar, es su sobrevaloración de la heterosexualidad (confundida con la diferencia de sexos : es en la heterosexualidad – que es el diablo disfrazado de diferencia de sexos – en la que se basan todas las leyes pro-gays).
Quisiera decir una cosa para terminar : tengan en cuenta que no estoy para nada en contra de la salida del armario de los sacerdotes en sí. Todo lo contrario. Lo dije en mi documental « Las Locas de Dios » durante las mesas redondas sobre la homosexualidad sacerdotal. La salida del armario sacerdotal, si estuviera orientada y apoyada por la continencia, salvaría a la Iglesia. El único problema es que, en los medios de comunicación, los pocos sacerdotes que actualmente están saliendo del armario no son continentes, y hasta refutan el requisito de abstinencia y de celibato exigido por la Iglesia a las personas que son duraderamente homosexuales, y atacan al clero designándolo como homófobo y « homosexual reprimido » en su mayoría. Mi sueño hubiera sido contar, entre las « Locas de Dios », con un testigo sacerdote continente (pero el amigo en que pensaba tenía miedo de perder su puesto de cura – porque, a fin de cuentas, no es siempre homosexualmente abstinente – y por eso se escabulló). Habría sido revolucionario. Y faltan muchísimo estos sacerdotes homosexuales continentes a la Iglesia. Felizmente, mediante la persona de Gerson Gonzales (el testigo peruano, que hizo 3 años de seminario), finalmente conseguimos a uno ;-).
Le printemps des coming out de prêtres gays anticléricaux (le cas du père britannique James Alison)
En ce moment, on voit de plus en plus émerger médiatiquement des prêtres/religieux qui se disent ouvertement homos (Jean-Michel Dunand, Krzysztof Charamsa, James Alison…) ou qui le cachent plus ou moins bien (la sœur dominicaine Véronique Margron, le jésuite nord-américain James Martin). Ces clercs viennent parfois du protestantisme. Et ils ont pour dénominateur commun de ne pas être obéissants à l’enseignement de l’Église, de garder leur homosexualité parfois secrète, et de la vivre par une propagande de l’accueil des personnes homos croyantes.
Ils pourraient tourner les talons à l’Église. Mais non ! Au contraire : ils s’acharnent à rester dans la Baraque, comme des agents doubles dont l’homosexualité restera savamment confidentielle, tacite comme un secret de Polichinelle. Ils se montrent suffisamment rusés et ambigus pour ne pas être pris en flag’ (même s’ils insistent peu sur leur vœu de célibat… qu’ils présentent en général avec mépris comme une « nécessité générationnelle et culturelle imposée »… si bien qu’on peut avoir de sérieux doutes sur leur abstinence sexuelle réelle) et pour ne pas être démis de leur fonction sacerdotale. Car centrer son discours sur l’accueil des « catholiques LGBT » et des personnes homos, même si ça pue l’entrisme « inclusif » facile et la démagogie « gay friendly » qui n’annonce pas la vérité entière sur la pratique homo et ne présente pas l’homosexualité actée comme le mal et le péché qu’elle est, même si ça s’accompagne en général du coup de griffe narquois de l’« outing » (révélation forcée d’homosexualité) de leurs coreligionnaires-prêtres, ne constitue pas un dérapage suffisamment grave pour imposer une exclusion de l’Église (ex-communication), une destitution et un retour à l’état laïc.
Comme les élèves perturbateurs borderline d’une classe jouant les lèche-culs pour pouvoir transgresser progressivement les règles, ces prêtres et religieux progressistes s’avancent à pas de loup. Ils se sentent investis de la « Mission » de convertir l’Église Catholique institutionnelle qu’ils jugent « obscurantiste » à l’« Évangile de l’Amour et de l’accueil de toutes les différences » (a fortiori la « différence cathomosexuelle » dont ils auraient cruellement souffert par le passé). Et ce n’est pas les attaques diabolisantes et peu subtiles des catholiques conservateurs qui vont les arrêter (Bien au contraire, elles les renforcent et leur font une pub du tonnerre !).
Ces curés homos/gays friendly ne diront jamais publiquement qu’ils pratiquent leur homosexualité : ils se limitent à applaudir à bonne distance une certaine pratique homo – « stable », « totalement compatible avec la pratique religieuse » et soi-disant « authentique » – chez les autres ! Comme ça, ils se mettent à l’abri, tout en vivant/pratiquant leur homosexualité par personnes ou couples interposés. C’est une homosexualité actée « de substitution », pourrait-on dire. Une transposition qui m’apparaît d’autant plus perverse qu’elle est une forme d’assouvissement implicite de sa tendance homo mais qui passe hypocritement pour de la retenue, un sacrifice saint, un renoncement altruiste, un retrait d’humilité (« Je ne vis pas mon homosexualité pour que vous puissiez la vivre… » déclament théâtralement/tacitement les divas sacerdotales abstinentes qui font leur vibrant et poignant « coming out » tardif sur leur lit de mort). C’est puant. Mais visiblement, ça marche, ça émeut, et ça crée une belle et lucrative carrière (pardon… « pastorale des périphéries ») ou une seconde vie ecclésiastique « sainte ». James Martin, par exemple, vend beaucoup de livres et passe sur plein de plateaux télé. Parfait lifting pour s’offrir une image de bienfaiteur qui va moderniser et « ouvrir » sa « poussiéreuse Église » ! Belle reconversion sacerdotale ! Et facile, puisque personne n’y connaît rien à l’homosexualité et que la grande majorité des catholiques la craigne ET n’en a rien à foutre.
Pour continuer leur propagande naturalisto-gay-friendly (Autrement dit, ces prêtres ouvertement homos font partie des essentialistes/créationnistes qui soutiennent que la tendance ET la pratique homos seraient « naturelles » et donc forcément « bonnes et bénies/voulues/créées par Dieu », et sont de ceux qui a contrario avanceront que la continence homosexuelle « n’est pas naturelle », est « dangereuse », « suicidaire », « homophobe » et serait une « homosexualité refoulée » : bref, ils caricaturent à tort la continence en abstinence et en refoulement qu’elle n’est pas), ils se valent même d’une caution papale. À savoir qu’ils profitent de la fragilité et de l’ambiguïté du positionnement actuel du Pape François sur l’homosexualité (et ensuite sur les Unions civiles), qu’ils profitent aussi de la bonté papale et des ambivalences du concept d’« accueil » et d’« Amour » (accueillir et aimer, c’est en Vérité : ce n’est pas, comme le croit le Monde, « inconditionné » ni « inconditionnel »! La condition de l’Amour, c’est 1) le respect inviolable de notre liberté ; et 2) le consentement à la Croix), pour s’engouffrer dans la brèche ecclésiale et continuer leur propagande identitaire et sentimentale homosexuelle sans être inquiétés. Ils sont couverts par leur statut ecclésial, leurs bonnes intentions d’accueil et de non-jugement des personnes, par l’ignorance/homophobie de leurs contemporains et des catholiques en général, et sont portés par l’influence médiatique indéniable de l’homosexualité et par la crispation/incompréhension de plus en plus massive autour de la virginité sacerdotale. Un boulevard s’ouvre donc à eux !
Même si les catholiques ne m’écoutent pas et refusent de me comprendre à ce sujet, deux « détails » importants dans le discours du père James Alison le trahissent et l’invalident : c’est d’abord sa surévaluation de la franchise (substitution de la Vérité par la franchise/honnêteté/transparence/sincérité : au passage, la franchise est la base idéologique de la Franc-Maçonnerie antéchristique mondiale) ; et ensuite, c’est sa surévaluation de l’hétérosexualité (confondue avec la différence des sexes : c’est sur l’hétérosexualité – qui est le diable déguisé en différence des sexes – que s’appuient toutes les lois pro-gays).
Je tiens à dire une chose pour conclure: sachez que je n’ai rien contre les coming out sacerdotaux en soi. Bien au contraire ! Je l’ai dit dans mon documentaire « Les Folles de Dieu » lors des tables rondes sur l’homosexualité sacerdotale. Les coming out sacerdotaux, s’ils étaient orientés et appuyés par la continence, sauveraient l’Église. Le seul problème, c’est que médiatiquement, les seuls prêtres qui actuellement sortent du placard ne sont pas continents voire contestent l’exigence d’abstinence et de célibat demandée par l’Église aux personnes durablement homosexuelles, et tapent sur le clergé en le désignant comme majoritairement homophobe et homosexuel refoulé. Mon rêve eût été de compter, parmi les « Folles de Dieu », un témoin prêtre continent (mais l’ami en question a eu peur de perdre son poste – car au fond, il n’est pas toujours homosexuellement abstinent – et donc il s’est défilé). Ça, ça aurait été révolutionnaire ! Et ça manque à l’Église, ces prêtres homos continents. Heureusement, en la personne de Gerson Gonzales (le témoin péruvien, qui a fait 3 ans de séminaire), nous l’avons finalement eu ;-).

