Empiezo a recibir correos electrónicos de pánico por parte de ciertos sacerdotes católicos que aterrizan sin querer en mi blog, como en una tierra desconocida, como si se hubieran despertado de un largo sueño… Compruebo que estaban durmiendo (y en realidad, que se burlan de la gente) porque comienzan a halagarme sobre la belleza de mi « testimonio » (que se remonta a 6 años atrás, y que les « tocó » : qué broma) ; después, me hablan de heterosexualidad (en el sentido de la diferencia de sexos : no han entendido nada), y luego de la oleada del próximo libro de Martel (Frédéric, no Charles) – Sodoma – sobre la homosexualidad sacerdotal en el Vaticano, ola que les va a hundir. En resumen, no me conocen y nunca han tratado de hacerlo.
 

1) No soy un testigo. Si me consideráis como un testigo, será que me habéis escuchado como un cuentacuentos (y mi abuela fuma). Estáis equivocados. Soy un analista.

2) La oblatura (los eunucos por el Reino), hace rato que defiendo la idea (y la vida consagrada que la acompaña), pero los obispos y los cardenales se quedan mudos y no asumen lo que propone el Catecismo sobre la homosexualidad, ni la Buena Nueva por anunciar a las personas homosexuales. Nadie para apoyarnos. Nos ven como apestados y gente peligrosa. Y la asociación ‘Courage’ no tiene el coraje del apostolado : defienden la abstinencia pero no la continencia, y nunca hablan de homosexualidad.

3) Si hubierais leído mis libros, no confundiríais la diferencia de sexos con la heterosexualidad, y no hablaríais de « heteros ». La heterosexualidad es la Bestia del Apocalipsis, y el diablo disfrazado de diferencia de sexos. Creo que he explicado bastante el peligro de la heterosexualidad… pero puesto no os importa un bledo, y que la mayoría de los sacerdotes prefieren beber cerveza y aparecer chulescos…
 

Pronto vamos a pasar tiempos de dificultad sin precedentes, especialmente en la Iglesia. Es un error y un desperdicio enorme que todo mi trabajo (incluido mi libro Homo-Bobo-Apo : la síntesis de todos mis libros) haya sido descartado (ya no estoy invitado en ninguna parte), ya que la punta de lanza del anticlericalismo mundial actual y de las inminentes persecuciones anticristianas es la homosexualidad. El libro de Martel sólo es un ejemplo entre otros de ello, del letargo sacerdotal y de la respuesta de los opositores de la Iglesia, quienes se apoyarán únicamente en la homosexualidad (y el « matrimonio homosexual ») para atacar a los católicos. A mí los supuestos ‘católicos’ me han puesto en cuarentena. Hasta me rechazan y me atacan. Casi no tengo margen de acción, y no se atreven a mirarme a la cara. Esto significa que pronto la Iglesia humana se va a derrumbar (porque tan sólo defiendo lo que dice la Iglesia).
 

A todos los sacerdotes que me han ignorado y que ahora vuelven hacia mí, les digo « Es demasiado tarde. ¡ Haberos despertado antes ! ¡ Cuídense ! ¡ y Felices tribulaciones ! »