« Cher Journal intime… »

 

Parce que je refuse de vous prendre pour des cons et par les sentiments.
 
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Sans jalousie aucune de ma part (car je préfère largement l’isolement à cause de la Vérité que les applaudissements pour un narcissisme émotionnel bon marché), j’observe le relatif succès des articles “Je prie pour toi parce que nous devons nous aimer, nous unir et obéir à notre Église et parce que je te comprends” de Clément Borioli (1 et 2). Maintenant je comprends mieux la raison du désintérêt des médias cathos français à mon égard : je ne pleure pas assez quand je parle d’homosexualité! lol

 

Bon, Clément Borioli ne raconte pas que des salades : il mélange à celles-ci des phrases évangéliques, des évidences de bon sens, des aphorismes bien intentionnés qui ne choquent pas (c’est pourquoi c’est difficile de tout rejeter en bloc et d’identifier de prime abord l’arnaque). Le problème de ses articles, c’est qu’ils n’ont pas de contenu, qu’ils ne parlent pas d’homosexualité (le ressenti biographique ne remplace pas l’analyse), de la réalité, de la Vérité, de la Croix. Ce sont des pleurs ‘compassionnels’, sentimentalistes, doloristes et spiritualistes. Je reconnais une dérive sensibleriste similaire dans les articles écrits par des internautes homosexuels chrétiens, qui confondent le Pape avec leur ours en peluche, ou pour scandaliser dans les chaumières LMPT (Bobby Oscar Lopez, Jean-Pier Delaume-Myard). Ils proposent une fraternité spirituelle avec des étoiles dans les yeux. Guimauve adolescente sucrée qui fait plaisir aux sentimentalistes « chrétiens ». Ils se réduisent à des lettres de journal intime pleines de bonnes intentions (« Il ne faut pas être homophobe »; « Je te comprends », « Je suis comme toi », « Je prie pour toi, mon frère homosexuel que j’aime tant »; « Dieu te pardonne. Nous allons prier ensemble. Ça va être très fort. » ; “Serre-moi dans tes bras (chastement)”; etc.). Euh… ok. Et après avoir parlé du triptyque spiritualiste “amitié/chasteté/sainteté”, c’est quoi le message de l’Église ? la parole de Vérité sur l’homosexualité? l’exigence et le chemin concret pour les personnes durablement homosexuelles ? Que dalle. L’apostolat Courage propose un accompagnement : non une vocation. Parce qu’il n’ose pas exiger le célibat continent et l’évangélisation à la grande majorité de ses membres qui n’est pas appelée au mariage. C’est ça la vérité. Alors que les choses soient claires : je n’aime pas du tout cette camaraderie mystico-gélatineuse. Courage n’a pas vocation à être une usine à hugs spirituels. Et le pire, c’est qu’on va nous bassiner avec une mauvaise compréhension du mot « miséricorde » pendant une année entière à partir du mois prochain !

 

S’il vous plaît : moins d’effusion sentimentale, et plus de Vérité ! Nous n’avons pas éternellement quatorze ans et nous n’avons pas vocation à nous exprimer comme des Pascal Obispo cathos. Nous pouvons mieux faire !
 
 
 

N.B. : Un autre article pour poursuivre la réflexion. Et la traduction espagnole de cet article se trouve sur le lien suivant.

“Querido diario íntimo…”

 

Porque me niego a tomaros por memos o por los sentimientos…
 
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Sin ningún celos de mi parte (porque prefiero el aislamiento a causa de la Verdad que los aplausos por un narcisismo emocional barato), estoy observando el relativo éxito de los artículos “Rezo por ti porque tenemos que amarnos, unirnos y obedecer a nuestra Iglesia y porque te comprendo” de Clément Borioli. Ahora entiendo mejor el por qué de la distancia de los Hispanos para con mis libros, mis artículos y entrevistas. ¡Será porque no lloro bastante cuando hablo de homosexualidad! lol

 

Bueno, Clément Borioli no cuento sólo bobadas : mezcla éstas con frases evangélicas, con evidencias de sentido común, con aforismos bien intencionados que no chocan (por eso es tan difícil rechazarlo todo o ver la estafa a primera vista). El problema de sus artículos, es que no tienen contenido, no hablan de la homosexualidad (el testimonio biográfico no reemplaza el análisis), de la realidad, de la Verdad, de la Cruz. Son sollozos ‘compasionales’, sentimentalistas, doloristas y espiritualistas. Reconozco esta desviación sensiblerista también en otros artículos escritos por internautas homosexuales cristianos, que confunden al Papa con su osito de pelo. Proponen una fraternidad espiritual con estrellas en los ojos. Blandenguería adolescente azucarada que da gusto a los sentimentalistas “cristianos”. Se reducen a unas cartas de diario íntimo que expresan buenas intenciones (« No hay que ser homófobos »; « Te comprendo », « Rezo por ti mi hermano homosexual que amo tanto »; « Dios te perdona. Vamos a rezar juntos. » ; “Abrázame (castamente)”; etc.). Bueno… Y ahora bien, después de haber hablado del tríptico espiritualista “amistad/castidad/santidad”, ¿qué es del mensaje de la Iglesia? ¿de la palabra de Verdad sobre la homosexualidad? ¿de la exigencia y del camino concreto para las personas duraderamente homosexuales ? Na de na. El apostolado Courage propone un acompañamiento : no una vocación. Porque no se atreve a exigir el celibato continente y la evangelización a la gran mayoría de sus miembros. Ésa es la verdad. Pues que quede claro : a mí no me gusta nada el compañerismo mistico-gelatinoso. Courage no es una fábrica de hugs espirituales. Y lo que faltaba, ¡ es el argumento de la “misericordia” con el que nos van a acosar aún más durante un año a partir del mes que viene !

 

Por favor : ¡ menos derrame sentimental, y más Verdad ! No tenemos eternamente catorce años.
 
 
 

N.B. : Otro artículo para seguir la reflexión. Y la traducción francesa de éste se encuentra en el link siguiente.

Entrevista ZENIT BRASIL en español

« Nuestro gran enemigo, es la heterosexualidad. Jamás la Iglesia católica la ha defendido. El problema, es que tampoco jamás la ha denunciado. »

 

Este texto proviene del sitio ZENIT BRASIL y de la entrevista del periodista Thácio Siqueira. También existe la traducción en francés.
 
ZENIT
 

Philippe Ariño es un intelectual católico de 35 años. Cantante y ensayista (véase su blog La Araña del Desierto y también su blog CUCH – Católicos Unidos Contra la Heterosexualidad). De manera casi accesoria, también homosexual. Reside en París. Ha elegido vivir su atracción sexual en la continencia (abstinencia por Cristo) y se opone a las Uniones Civiles tanto como al « matrimonio homo ». Ha escrito varios libros sobre la homosexualidad, la homofobia, un Dicionnario de los Símbolos homosexuales. Y ahora, prepara un tercer libro sobre los frikis bohemios y el Fin de los tiempos.
 

1 – Philippe, en los últimos años ya has dado varias entrevistas para los medios, incluso católicos. En tu opinión, ¿por qué, en un primer momento, tu testimonio ha llamado la atención del mundo, especialmente del mundo católico?

Porque la gente siente que hay un desafío de santidad y de Salvación detrás de la homosexualidad, pero no sabrían decir por qué. Ya sienten que las personas homosexuales son individualmente a veces personas adorables, que no han elegido su atracción por las personas del mismo sexo… y por lo tanto ellos no entienden por qué esa falta de libertad sería marcada por el pecado y las privaría de la Salvación, o ya simplemente del « amor ». También están muy desorientados por los mitos sociales de la identidad homosexual (la « salida del armario ») y de la creencia social en el « amor » homosexual (la « pareja » homosexual), cada vez más idealizados y banalizados por los medios de comunicación y los políticos, ya que son testigos sobre el terreno que estos dos mitos ocultan mucho sufrimiento, insatisfacción y violencias. Ellos tienen ganas de entender este misterioso abismo entre intención y práctica, entre deseo y realidad, entre amistad hacia las personas homosexuales y cotidiano íntimo y amoroso de aquellas. Hay una fascinación social en torno a la homosexualidad, dado que la gente siente intuitivamente una violencia (mis libros tratan además de los nexos no-causales entre el deseo homosexual y la violación), pero que ésta es maquillada de amor. El otro dilema interior que se plantea para los católicos y que se convierte en fascinación, es el hecho de ver reunidos en una persona viva de carne y hueso como yo dos aspectos (la fe y la homosexualidad) que su razón y la sociedad por lo general suelen oponer. Se dicen : tal milagro de unidad alegre sólo resulta posible por la santidad.
 

2 – ¿Y ahora? ¿Qué ha pasado? ¿Sientes que sigues siendo comprendido entre los católicos? ¿Por qué?

Mi discurso sobre la homosexualidad nunca ha sido mejor acogido como por los católicos. Así que no escupo en su mano. La gente de Iglesia, aunque acusan retraso en cuanto al conocimiento y al análisis de la homosexualidad, sin embargo tienen menos retraso que los ateos gays friendly. Dicho esto, me doy cuenta de que las tres cuartas partes de los católicos creen en la existencia del « amor » homosexual. Y la cuarta parte que queda y que se opone a ello no sabe por qué hacerlo, y no se opone a éste por razones correctas ni con la Caridad-Verdad apropiada. Ellos suelen despreciar las palabras « homosexualidad », « heterosexualidad » y « homofobia », considerándolas como irrealidades de las que es importante no hablar. Como entenderán, no me ayudan ni los pro-gays, ni los anti-gays, ni los indiferentes. Y estas tres categorías, en general, sólo componen una. Depende de los momentos, de las modas y de la dirección del viento.
 

3 – Tu primer libro ha tenido más de 10 mil copias vendidas en Francia. ¿Y tu segundo libro sobre la homofobia? En tu opinión, ¿a qué se debe esta falta de interés?

A los católicos les complace la persona homosexual (incluida católica) mientras que pueden utilizarla como pantalla de humo a la acusación de homofobia. Pero no les gusta que esa persona entre en detalles o hable de homofobia y de heterosexualidad. A la mayoría de ellos le resulta « demasiado complicado ». Mientas que su testimonio sigue siendo personal, emocional, ejemplar, y que no se universaliza demasiado, todo va bien. Una vez que pone en tela de juicio la relación dolorosa que ellos mantienen con la diferencia de sexos y con la Iglesia, entonces, el testigo homosexual se vuelve más fastidioso y menos « divertido ». La homosexualidad es el signo social que los hombres y las mujeres ya no se encuentran, y que los católicos ya no obedecen a la Iglesia. Al descubrir esta cara problemática oculta de la homosexualidad, este espejo de sí mismos, los católicos no exaltan mucho tiempo a su testigo incómodo. Nosotros, las personas homosexuales, somos espejos vivos de la fragilidad de su matrimonio, de su familia, de su fe.
 

4 – Se ha terminado en Roma el Sínodo sobre la familia. Con relación a la homosexualidad, ¿ves que los padres han discutido lo esencial?

No. No se dijo nada. La homosexualidad se transformó en un tema inexistente. Todo esto – ¡eso es lo peor! – en nombre de un sano humanismo espiritual (« No sois sólo eso. Sois hombre o mujer, e Hijos de Dios. ») y del enfoque sobre la Caridad (« Nosotros no os juzgamos, os acogemos y os ofrecemos un acompañamiento específico. »). En realidad, con este Sínodo, hemos tenido derecho al mensaje de Caridad sin la Verdad, al Pan sin la Copa, al llamamiento a la Castidad sin la forma concreta del celibato continente y de la Cruz, al acompañamiento sin la vocación y sin el marco del don entero de su persona al mundo y a Dios. O bien la homosexualidad fue barrida en nombre de su caricatura militante. Incluso algunos obispos africanos han occidentalizado la homosexualidad y la han convertido en símbolo de la prostitución eclesial al liberalismo y al progresismo contemporáneo. Lo que las personas duraderamente homosexuales necesitaban, no era un ACOMPAÑAMIENTO (psicológico, espiritual, fraterno, « casto », « amistoso », « santo », todo lo que queráis), sino una VOCACIÓN (que encuadra sea con el matrimonio de amor hombre-mujer sea con el celibato consagrado y la evangelización a escala universal)… Este silencio sinodal es muy preocupante, ya que no conozco un tema más conflictivo en la Iglesia y más explosivo socialmente como la homosexualidad cuando ésta no es tratada, y más santificador en la Iglesia cuando la homosexualidad es entregada y vivida en verdad. Yo iría aún más lejos. La homofobia (= el miedo al mismo, y luego el miedo a la homosexualidad) eclesial esconde un miedo aún más inquietante : el del celibato continente. Mientras que el celibato tendría que ser el corazón del clero. Si incluso aquellos que se supone vivirlo temen ofrecerlo, significa que ¡la casa está realmente en llamas !
 

5 – Sabemos que el documento final del Sínodo no es más que sugerencias para el Papa, que ya ha anunciado que escribirá una exortación apostólica. ¿Qué te gustarías que el Papa pusiera en esta exortación?

Idealmente, me hubiera gustado que el Papa defendiera estas 3 grandes verdades sobre la homosexualidad :
 

a) Poner la homosexualidad al primer plano (del Sínodo, de la política internacional, de la Iglesia, del mundo).

¿Cómo? Diciendo que no es ni una identidad ni amor, pero que sin embargo sigue siendo un tema crucial porque constituye la principal coartada mundial a favor de la eliminación de la diferencia sexual y a favor de la banalización/destrucción de la familia/del matrimonio/del celibato consagrado/de la Iglesia.

¿Por qué esta primera verdad corre el riesgo de ser silenciada? Debido a que los cardenales suelen colocar la homosexualidad al último plano. Este ya fue el caso durante las conferencias pre-sinodales de octubre 2015. Ellos se centran en el no-juicio de las personas homosexuales, en la acogida benévola, en la devaluación de la homosexualidad, en nombre de un humanismo anti-comunitarista y anti-esencialista, en nombre de un rechazo de conformarse a la ideología libertaria, sentimentalista y relativista del Occidente, en nombre de una sacralización cómoda del matrimonio/de la familia/de la diferencia de sexos (¡las estatuas de los esposos Martin, chapadas en oro!).
 

b) Denunciar pública y explícitamente la heterosexualidad como el diablo disfrazado de diferencia de sexos.

¿Cómo? Diciendo que la heterosexualidad es una diferencia de sexos forzada y bisexual/asexual/libertina, que no respecta en absoluto a la diferencias de sexos amante. Explicando y dando su génesis en lugar de hacer de ella una « falsa cuestión » o un « tema al margen ».

¿Por qué esta segunda verdad corre el riesgo de ser silenciada? Debido a que el análisis de la heterosexualidad es tanto despreciado y banalizado como el de la homosexualidad, en nombre de un universalismo espiritual/antropológico y de la ideología del humanismo integral (humanismo que defiende en ese caso un desprecio de la sexualidad, confundida y reducida a la genitalidad).
 

c) Poner a las personas homosexuales continentes en el primer plano, atreviéndose a anunciarles concretamente el color de su Cruz y sobre todo de su Misión/Vocación específica y universal de Iglesia.

¿Cómo? Más que proponer a las personas duraderamente homosexuales un simple acompañamiento o una restauración de sí mismas, ofrecerles algo GRANDE : un sitio entero en la Iglesia, una vocación, un diácono, (¿una consagración oblativa especial, una orden religiosa?), una ofrenda de ellas mismas a la santidad, al mundo, a través del celibato continente y de la obediencia a la Iglesia.

¿Por qué esta tercera verdad corre el riesgo de ser ignorada? Porque en el mejor de los casos, se ofrece a las personas homosexuales la castidad (sin la forma concreta de la continencia… por miedo a nombrar su Cruz específica, a dirigir a las personas hacia el camino estrecho del celibato sacerdotal… además sin el sacramento del orden que conlleva), en el peor se deja a las personas homosexuales de lado, ofreciéndoles un acompañamiento discreto, una pastoral tímida (Courage), un concepto turbio de « amor de amistad » (traducción ambigua del philia griego).
 

6 – Con frecuencia dices que los católicos de hoy se esconden detrás de ciertas palabras, pero que no se enfrentan el problema principal. Hable un poco de eso.

Sí. Para asustar o asustarse y movilizar al mundo de su alrededor, se esconden detrás de conceptos teóricos que incluso quienes los aplican los desprecian o no saben lo que son : el Gender, el lobby LGBT (oído como el lobby homosexual), la Procreación con Ayuda Médica (PMA), los vientres de alquiler. Ellos están acostumbrados a demonizar las consecuencias cuyas causas valoran. Por ejemplo, nunca se han percatado de que los pro-Gender eran anti-Gender, de que el Gender era la heterosexualidad, de que el lobby LGBT era el lobby heterosexual, y de que la Unión Civil era el « matrimonio para todos ». Por lo tanto son capaces de estar a favor de la Unión Civil y al mismo tiempo de oponerse al « matrimonio gay », o de definirse a sí mismos como heterosexuales mientras que demonizan al « lobby LGBT » y al Gender. ¡Hastan van a argumentar que « la sexualidad no es únicamente sexual » ! Para ellos, ¡no hay contradicción alguna!
 

7 – Y el “amor homosexual”, existe?

No. El amor es la acogida de la diferencia. Lo vemos en cada momento de nuestra vida. Cada vez que no queremos es cuando rechazamos la diferencia, y sobre todo la diferencia que nos funda, la que nos permite existir y entregarnos plenamente, es decir la diferencia de sexos. El amor es la acogida de la diferencia de sexos. Esto también es tanto válido para los solteros y amigos, como para las parejas. Al decir esto, de ninguna manera hago la apología del matrimonio y de la procreación. Tampoco idealizo a todas las parejas hombre-mujer. No basta con integrar la diferencia de sexos en su pareja para que aquella sea acogida y honorificada. La diferencia sexual, por sí sola, no es una garantía de amor. Pero cuando ella es realmente respetada y coronada por el amor, se convierte en lo mejor para existir y para amar. Esto se averigua tanto en el matrimonio como en el celibato consagrado.
 

8 – ¿Eres un homosexual o te sientes un homosexual?

Ni lo uno ni lo otro. Soy un hombre y un Hijo de Dios. Siento en mí una atracción homosexual profundamente arraigada, que no me define pero que condiciona seriamente mi existencia. Como un miedo persistente, una minusvalía objetivamente… descapacitante, una realidad duradera de mi vida y que (por ahora) ni la oración ni los sacramentos han logrado erradicar. Pero si Dios permite mi homosexualidad, será por una misión mayor que si Él me la hubiera quitado.
 

9 – ¿Por qué vives en continencia? ¿Cuál es la diferencia entre continencia, castidad y celibato ?

Vivo la continencia ya que ella me permite entregarme a mí mismo por completo, en todas las dimensiones de mi ser, a la Iglesia y al mundo. Incluso me permite dar mi homosexualidad sin la vergüenza que conllevaría su práctica. Así, con la continencia, tengo todos los beneficios del deseo homosexual sin los inconvenientes (aunque no tengo que servirme de la continencia para instalarme en la homosexualidad, ni utilizarla para escapar a las dos únicas vocaciones propuestas por la Iglesia : el matrimonio de amor hombre-mujer o el celibato consagrado. ¿La diferencia entre la continencia, la castidad y el celibato/la abstinencia, cuál es ? Es muy sencillo : 1) la castidad es la virtud universal a la que todos están llamados en sus relaciones, cualquiera que sea su estado de vida (soltero o casado). Es la distancia justa que permite la relación y escapar de la fusión mortífera (incesto). 2) la abstinencia es algo neutro (igual que la tolerancia). Todo depende de lo que uno se abstiene y por qué motivo. La abstinencia no siempre está vinculada a una elección, por lo que no tiene que ser abogada como un camino de vida y de don entero de su persona. El celibato en sí no tiene sentido : recupera sentido una vez que se integra en un proceso de don completo de su persona al Amor único que es Cristo. 3) la continencia es una abstinencia elegida y vivida únicamente por los célibes consagrados, es una abstinencia no-frustrante porque es ofrecida a Dios y a los demás. Las parejas hombre-mujer casadas no son llamadas a la continencia : las formas de su castidad no les hace renunciar a su afectividad, al sentimentalidad, a la genitalidad, a la procreación … a diferencia de la continencia de los solteros consagrados (en el sacerdocio o por votos no sacramentales). Queda claro, ¿no?
 

10 – ¿Hay dolor en la práctica de la homosexualidad?

Sí. Porque cuando se excluye la diferencia de sexos, tanto en la amistad como en el amor, se excluye al otro y uno se excluye a sí mismo… aunque, al principio, la práctica homosexual proporcione algún placer y las satisfacciones de la amistad. En realidad, la homosexualidad practicada resulta ser una masacre de la amistad – ya que se vive una amistad amorosa pues complicada – y una masacre del amor – porque se vive una sexualidad sin sexualidad, sin la diferencia de sexos. Una realidad imposible, en parte. Incluso Cuando pasa bien, no es lo mejor. La unión homosexual a veces puede satisfacer, pero no colma.
 

11 – ¿Cómo dialogar con la ideología? ¿Es posible?

Sí. Es posible. Porque a menudo, las personas se hacen gays friendly por ignorancia y a causa de una mala experiencia de sexualidad o de Iglesia que las ha herido. Así que nos queda mucho por hacer. Pero podemos alcanzarlas por nuestro testimonio personal, mucho más elocuente que todos los discursos teóricos. Y en cuanto al contenido y las condiciones de un diálogo logrado sobre la homosexualidad, he experimentado que la escucha, el humor y la alegría son los mejores argumentos. Dado que a nuestros detractores no les importa saber si estamos en lo cierto o no : sólo quieren comprobar si somos capaces de amarles antes de tratar de tener razón, precisamente. También creo que sólo derrotaremos a la ideología dominante si le reconocemos su sinceridad y sus buenas intenciones. Sin rechazar su jerga – que se limita en la utilización de tres palabras « heterosexualidad/homosexualidad/homofobia » – sino al contrario usarla y hablar de las realidades a las que se refiere. Y cuando se enfrenten con las realidades dolorosas y violentas que estas palabras esconden, las personas que las utilizan ¡ no serán tentadas de volver a usarlas! Es especialmente urgente de atajar el concepto de heterosexualidad, el pilar inconsciente de la ideología libertina y sentimentalista que rige nuestro mundo. La heterosexualidad es la maestra : cada ley pro-gays pasa en su nombre. Reconociendo la ideología LGBT (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transsexual) como heterosexualidad, es decir todas las alteridades a nivel de la sexualidad (la heterosexualidad es el verdadero nombre del Gender, en la cabeza y el corazón de la gente), saldremos de nuestras argumentaciones natalistas demasiado centradas en el niño, la familia y el matrimonio, y hablaremos a todos. Y además, obedecemos realmente a la Iglesia que nunca ha defendido la heterosexualidad.
 

Téléchargeable

 

Voilà le paradoxe que j’essaie d’expliquer depuis le début me concernant, et qui se trouve synthétisé par cet exemple contextuel qui arrive à l’instant : je reçois plein de textos d’amis qui m’annoncent à la fois qu’ils ne peuvent pas être présents à ma conférence de ce soir sur l’Antéchrist aux Cours Wojtyla et en même temps qu’ils veulent bien une trace enregistrée. « Je ne te soutiens pas mais j’adore ce que tu fais, continue! » ; « Je ne peux pas t’aider mais je veux bien profiter de toi : si t’étais téléchargeable, ce serait cool! » ; « Je te matte mais je ne peux pas t’assumer ouvertement : c’est trop risqué pour moi. » ; « C’est pas le fond de ce que tu dis qui pose problème : c’est la forme. » ; « Je suis sincèrement très intéressé… mais non… » ; etc. L’éternel paradoxe d’être très suivi mais aussi très peu soutenu. Je fais l’objet d’un pompage, copiage, plagiat, qui rend malgré tout service, mais qui globalement m’isole, me marginalise, me donne l’impression que l’amitié n’est plus là (peut-être parce qu’elle n’est plus là, effectivement).

 

Ce paradoxe – qui confine à la schizophrénie, et qui indique malgré tout une différence réelle entre peur et méchanceté – ne me blesse plus. Dans l’ordre de la Grâce et du surnaturel, il est complètement logique et peu révoltant. Il serait limite drôle et devrait me réjouir (car Jésus et ses disciples ont été encore plus mal assumés que moi, assurément!). Il me dépasse. Peut-être même est-il juste. Il est justifié par Jésus, par l’impopularité légendaire de la Vérité. En tout cas, je ne peux pas faire comme s’il n’existait pas. Et je ne traînerai pas pour autant mes amis en procès de trahison ou de lâcheté. D’une certaine manière, je suis même capable de les comprendre. Ils ont tous de très bonnes excuses. Juste, je ne les justifie pas. Et j’observe un gâchis, une ingratitude, une véritable incohérence. Car je ne dis rien qui justifie un tel désaveu ou abandon. Bien au contraire.

Un chaton rose là-bas

 

J’ai tellement de choses à vous dire (sur la prose indigente de Borioli, sur la probable future grosse gaffe du Pape, sur la fausse diversion autour des « divorcés remariés » au Synode, sur le climat anormalement chaud de notre atmosphère et de notre société, sur la phase de repli « solidaire » des médias « cathos » bobos…), que je vais me la fermer, tiens. 🙂 Oh! Regardez!!! Un chaton rose là-bas!
 
chaton

Critique de la pièce Les Faux British

faux british

 

Je reviens d’aller voir au théâtre Les Faux British (je savais qu’il y avait un des personnages qui est homo ; et j’ai miaulé auprès de la guichetière pour rentrer à prix cassé ^^). Vraiment, une pièce exceptionnelle. Une véritable prouesse scénique, humoristique, d’interprétation et de scénario. C’est « L’Hôpital Velpo » (Maîtresses et Patients) des Inconnus mais non-stop. Et pour jouer le théâtre amateur aussi bien, le raté aussi bien, c’est du grand art ! Si vous passez à Paris ou voulez faire un cadeau à quelqu’un, allez la voir.
 

Seul petit regret : pourquoi ce savoir-faire et cette qualité se trouvent à présent aux mains des gens qui n’ont pas de grandes et belles vérités à défendre? Pourquoi la prouesse technique est-elle au service d’un message moral aussi pauvre ? Il ne manquait que la touche « catho ». Les Faux British reste excellente. Cela dit, je ne peux que faire un constat d’époque (c’est la même chose pour les chansons, les émissions de télé, les concerts): la débauche de technicité pour masquer et pallier l’absence de fond. C’est ça, le boboïsme.

Interview ZENIT BRÉSIL en français

« Notre grand ennemi, c’est l’hétérosexualité. Jamais l’Église catholique ne l’a défendue. Le problème, c’est qu’Elle ne l’a jamais dénoncée non plus. »

 
ZENIT
 

Ce texte est la traduction intégrale de l’interview en portugais que m’a accordée le site catholique ZENIT BRASIL (la traduction en espagnol se trouve ici). Grâce à une discussion Skype à bâtons rompus, le journaliste Thácio Siqueira, aussi sagace que drôle, m’a donné carte blanche pour m’exprimer (une liberté absente actuellement de beaucoup de médias « cathos » français, il faut le dire) sur le Synode, l’homosexualité, les faits de société épineux. Merci à lui.
 
ZENIT
 
 

Philippe Ariño est un intellectuel catholique de 35 ans. Chanteur et essayiste (cf. son blog). Presque accessoirement, aussi homosexuel. Il réside à Paris. Il a choisi de vivre son attraction sexuelle dans la continence (abstinence pour Jésus). Il a écrit plusieurs livres sur l’homosexualité, l’homophobie, un Dictionnaire des Codes homosexuels. Et à présent, il prépare un troisième livre sur les bourgeois-bohème et la fin des temps.
 

1 – Philippe, ces dernières années tu as accordé plusieurs interviews dans les médias, y compris catholiques. À ton avis, pourquoi, dans un premier temps, ton témoignage a attiré l’attention du monde, et plus particulièrement du monde catholique ?

Parce que les gens sentent qu’il y a un enjeu de sainteté et de Salut derrière l’homosexualité, mais ils ne sauraient pas dire pourquoi. Ils sentent bien que les personnes homosexuelles sont parfois individuellement des personnes adorables, qui n’ont pas choisi leur attraction pour les personnes du même sexe… et donc ils ne comprennent pas pourquoi leur non-choix serait entaché de péché et les priverait du Salut, ou déjà tout simplement de l’« amour ». Ils sont aussi assez désorientés par les mythes sociaux de l’identité homo (le « coming out ») et de la croyance sociale en l’« amour » homosexuel (le « couple » homosexuel), de plus en plus idéalisés et banalisés par les médias et les hommes politiques, alors qu’ils voient sur le terrain que ces deux mythes cachent beaucoup de souffrances, d’insatisfaction et de violences. Ils ont envie de comprendre ce mystérieux fossé entre intention et pratique, entre désir et réalité, entre amitié envers les personnes homos et le quotidien intime et amoureux de celles-ci. Il y a une fascination sociale autour de l’homosexualité, du fait que les gens sentent intuitivement une violence (mes livres parlent d’ailleurs des liens non-causaux entre désir homosexuel et viol) mais que celle-ci est maquillée en amour. L’autre dilemme intérieur qui se pose pour les catholiques et qui se transforme en fascination, c’est de voir réunis en une personne vivante de chair et d’os comme moi deux aspects (la foi et l’homosexualité) que leur raison et la société opposent habituellement. Ils se disent : un tel miracle d’unité joyeuse ne peut être rendu possible que par la sainteté.
 

2 – Et maintenant, qu’en est-il ? Sens-tu que tu continues d’être compris par les catholiques ? Si non, pourquoi ?

Mon discours sur l’homosexualité n’a jamais été mieux accueilli que par les catholiques. Donc je ne crache pas dans la soupe. Les gens d’Église, même s’ils sont en retard concernant la connaissance et l’analyse de l’homosexualité, sont pourtant moins en retard que les athées gays friendly. Une fois dit cela, je me rends compte que les ¾ des catholiques croient en l’existence de l’« amour » homo. Et le quart qui reste et qui s’y oppose ne sait pas pourquoi s’y opposer, et ne s’y oppose pas pour les bonnes raisons ni avec la Charité-Vérité qui convient. Ils ont tendance à mépriser les mots « homosexualité », « hétérosexualité » et « homophobie », en les prenant pour des irréalités dont il ne faut surtout pas parler. Vous l’aurez compris. Je ne suis aidé ni par les pro-gays, ni par les anti-gays, ni par les indifférents. Et ces trois catégories, en général, n’en forment qu’une. Cela dépend des moments, des modes et du sens du vent.
 

3 – Ton premier livre s’est vendu à plus de 10 000 exemplaires en France. Et ton deuxième livre traitant de l’homophobie ? Selon toi, à quoi est due cette baisse d’intérêt?

Les catholiques aiment bien la personne homosexuelle (y compris catholique) tant qu’ils peuvent l’utiliser comme paravent à l’accusation d’homophobie. Mais ils n’aiment pas que cette personne rentre dans les détails ou parle d’homophobie et d’hétérosexualité. La majorité d’entre eux trouve ça « trop compliqué ». Tant que son témoignage reste individuel, émotionnel, exemplaire, et qu’il ne s’universalise pas trop, ça va. Une fois qu’il remet en cause leur propre rapport souffrant à la différence des sexes et à l’Église, là, le témoin homosexuel devient plus gênant et moins « fun ». L’homosexualité est le signe social que les hommes et les femmes ne se rencontrent plus, et que les fidèles catholiques n’obéissent plus à l’Église. Les catholiques, en découvrant cette face cachée gênante de l’homosexualité, ce miroir d’eux-mêmes, ne portent pas longtemps aux nues leur témoin gênant. Nous, personnes homosexuelles, sommes les miroirs vivants de la fragilité de leur mariage, de leur famille, de leur foi.
 

4 – Le Synode sur la famille vient de se terminer à Rome. En lien avec l’homosexualité. Tu trouves que les Pères synodaux ont débattu de l’essentiel?

Non. Rien n’a été dit. L’homosexualité a été transformée en non-sujet. Tout cela – c’est ça le pire ! – au nom d’un humanisme spiritualiste de bon aloi (« Vous n’êtes pas que ça. Vous êtes homme ou femme, et Enfants de Dieu. ») et de la focalisation sur la Charité (« Nous ne vous jugeons pas, nous vous accueillons et nous vous proposons un accompagnement spécifique. »). En réalité, avec ce Synode, nous avons eu droit au message de Charité sans la Vérité, au Pain sans la Coupe, à l’appel à la Chasteté sans la forme concrète du célibat continent et de la Croix, à l’accompagnement sans la vocation et le cadre du don entier de sa personne au monde et à Dieu. Ou bien l’homosexualité a été balayée au nom de sa caricature militante. Certains évêques africains ont même occidentalisé l’homosexualité et en ont fait le symbole de la prostitution ecclésiale au libéralisme et au progressisme contemporain. Ce dont les personnes durablement homosexuelles avaient besoin, ce n’était pas d’un ACCOMPAGNEMENT (psy, spi, fraternel, « chaste », « amical », « saint », tout ce que vous voulez), mais d’une VOCATION (qui rentre soit dans le cadre du mariage d’amour femme-homme, soit dans le cadre du célibat consacré et de l’évangélisation grande échelle)… Ce silence synodal est très inquiétant, car je ne connais pas de sujet plus clivant dans l’Église et plus explosif socialement que l’homosexualité quand celle-ci n’est pas traitée, et de plus sanctifiant dans l’Église quand l’homosexualité est donnée et vécue en vérité. J’irai même plus loin. L’homophobie (= peur du même, puis peur de l’homosexualité) ecclésiale cache une peur encore plus préoccupante : celle du célibat continent. Alors que le célibat devrait être le cœur du clergé. Si même ceux qui sont censés le vivre ont peur de le proposer, c’est qu’il y a vraiment le feu à la baraque !
 

5 – Nous savons que le document final du Synode est voulu par le Pape comme des suggestions, et qu’il a déjà annoncé qu’il écrira une exhortation apostolique. Qu’est-ce que tu aimerais que le Pape mette dans cette exhortation ?

Dans l’idéal, j’aurais aimé que le Pape écrive ces 3 grandes vérités sur l’homosexualité :
 

a) Mettre l’homosexualité au premier plan (du Synode, de la politique internationale, de l’Église, du monde).

Comment ? En disant qu’elle n’est ni une identité ni de l’amour, mais que néanmoins elle reste un sujet crucial car elle est le premier alibi mondial en faveur de l’effacement de la différence des sexes et en faveur de la banalisation/destruction de la famille/du mariage/du célibat consacré/de l’Église.

Pourquoi cette première vérité risque d’être passée sous silence ? Parce que les cardinaux ont tendance à mettre l’homosexualité au dernier plan. Ce fut le cas lors des conférences pré-synodales. Ils s’axent sur le non-jugement des personnes homos, sur l’accueil charitable, sur la dévaluation de l’homosexualité, au nom d’un humanisme anti-communautariste et anti-essentialiste, au nom d’un refus de se conformer à la pensée libertaire, sentimentaliste et relativiste de l’Occident, au nom d’une sacralisation confortable du mariage/famille/différence des sexes (statues des époux Martin, plaquées or!).
 

b) Dénoncer publiquement et explicitement l’hétérosexualité en tant que diable déguisé en différence des sexes.

Comment ? En disant que l’hétérosexualité est une différence des sexes forcée et bisexuelle/asexuelle/libertine, absolument pas respectueuse de la différence des sexes aimante. En explicitant et en donnant sa genèse plutôt qu’en en faisant un “non sujet”.
Pourquoi cette deuxième vérité risque d’être passée sous silence ? Parce que l’analyse de hétérosexualité est tout autant minorée et banalisée que celle de l’homosexualité, au nom d’un universalisme spirituel/anthropologique et de l’idéologie de l’humanisme intégral (humanisme défendant pour le coup un mépris de la sexualité, confondue et réduite à la génitalité).
 

c) Mettre les personnes homosexuelles continentes au premier plan, en osant leur annoncer concrètement la couleur de leur Croix et surtout de leur Mission/Vocation spécifique et universelle d’Église.

Comment ? Plus que de proposer aux personnes durablement homosexuelles un simple accompagnement ou une restauration d’elles-mêmes, leur proposer GRAND : une place entière dans l’Église, une vocation, un diaconat (une consécration spécifique, un ordre religieux?), une offrande d’elles-mêmes à la sainteté, au monde, par le célibat continent et par une obéissance à l’Église.
 

Pourquoi cette troisième vérité risque d’être passée sous silence ? Parce qu’au mieux, on propose aux personnes homos la chasteté (sans la forme concrète de la continence… par peur de nommer leur Croix spécifique, de renvoyer les personnes vers la voie étroite du célibat sacerdotal… sans même le sacrement de l’ordre qui va avec), au pire on met les personnes homos de côté, en leur proposant un accompagnement discret, une pastorale timide (Courage), un concept vaseux d’« amour d’amitié ».
 

Tableau-recap Synode
 

6 – À maintes reprises tu dis que les catholiques d’aujourd’hui se cachent derrière certains mots, mais qu’ils n’affrontent pas le problème principal. Peux-tu développer ?

Oui. Pour se faire peur ou pour faire peur et mobiliser un maximum de monde autour d’eux, ils se cachent derrière certains concepts théoriques que même ceux qui les appliquent méprisent ou ne connaissent pas : le Gender, le lobby LGBT (entendu en tant que lobby homosexuel), la PMA, la GPA. Ils ont coutume de diaboliser les conséquences dont ils chérissent les causes. Par exemple, ils n’ont jamais compris que les pro-Gender étaient anti-Gender, que le Gender était l’hétérosexualité, que le lobby LGBT était le lobby hétérosexuel, et que l’Union Civile était le « mariage pour tous ». Ils sont donc capables d’être en faveur de l’Union Civile tout en s’opposant au « mariage gay », ou bien de se définir comme hétéros tout en diabolisant le « lobby LGBT » et le Gender, voire même de soutenir que « la sexualité ce n’est pas que sexuel » ! Pas de contradictions à leurs yeux !
 

7 – Et l’« amour » homosexuel, existe-t-il ?

Non. L’amour, c’est l’accueil de la différence. Nous le voyons à tous les instants de notre vie. Chaque fois que nous n’aimons pas, c’est que nous rejetons la différence, et surtout la différence qui nous fonde, qui nous permet d’exister et de nous donner entièrement, à savoir la différence des sexes. L’amour, c’est l’accueil de la différence des sexes. C’est aussi vrai pour les célibataires et les amis, que pour les couples. Je ne fais aucunement l’apologie du mariage et de la procréation en disant cela. Et je n’idéalise pas non plus tous les couples femme-homme. Il ne suffit pas d’intégrer la différence des sexes dans son couple pour qu’elle soit accueillie et honorée. La différence des sexes, à elle seule, n’est pas une garantie d’amour. Mais quand elle est vraiment accueillie et couronnée par l’amour, elle devient le meilleur pour exister et pour aimer. Cela se vérifie aussi bien dans le mariage que dans le célibat consacré.
 

8 – Tu es un homosexuel ou tu te sens un homosexuel ?

Ni l’un ni l’autre. Je suis un homme et un Enfant de Dieu. Je ressens une attraction homosexuelle profondément enracinée, qui ne me définit pas mais qui conditionne sérieusement mon existence. Comme une peur persistante, un handicap objectivement… handicapant, une réalité durable de ma vie et que (pour l’instant) ni la prière ni les sacrements n’ont réussi à faire disparaître. Mais si Dieu permet mon homosexualité, c’est pour une plus grande mission que s’Il me l’avait retirée.
 

9 – Pourquoi vis-tu la continence ? Quelle est la différence entre la continence, la chasteté et le célibat ?

Je vis la continence parce qu’elle me permet de me donner entièrement, dans toutes les dimensions de mon être, à l’Église et au monde. Elle me permet même de donner mon homosexualité sans la honte qui irait avec sa pratique. Avec la continence, j’ai donc tous les avantages du désir homosexuel sans les inconvénients (même si je ne dois pas me servir de la continence pour m’installer dans l’homosexualité, ni me servir d’elle pour échapper aux deux seuls vocations proposées par l’Église : le mariage femme-homme aimant ou le célibat consacré. La différence entre la continence, la chasteté et le célibat/l’abstinence ? C’est assez simple : 1) la chasteté, c’est la vertu universelle à laquelle tout le monde est appelé dans ses relations, quel que soit l’état de vie (célibataire ou marié). C’est la juste distance qui permet la relation et d’échapper à la fusion mortifère (inceste). 2) l’abstinence, c’est neutre (comme la tolérance). Tout dépend de quoi tu t’abstiens et pour quelle raison. L’abstinence n’est pas toujours liée à un choix, donc elle n’est pas à prôner comme un chemin de vie et de don entier de sa personne épanouissant. Le célibat en soi n’a pas de sens : il n’en trouve que s’il s’intègre dans un processus de don entier de sa personne à l’Amour unique qu’est le Christ. 3) la continence, c’est une abstinence choisie et vécue uniquement par les célibataires consacrés, c’est une abstinence non-frustrante car donnée à Dieu et aux autres. Les couples femme-homme mariés ne sont pas appelés à la continence : les formes de leur chasteté ne leur font pas renoncer à l’affectivité, la sentimentalité, la génitalité, la procréation… contrairement à la continence des célibataires consacrés (dans le sacerdoce ou par des vœux non-sacramentaux). C’est clair, non ?
 

10 – Il y a de la souffrance dans la pratique homosexuelle ?

Oui. Car quand on exclut la différence des sexes, aussi bien en amitié qu’en amour, on exclut l’autre et on s’exclut soi-même… même si, dans un premier temps, la pratique homosexuelle procure un certain plaisir et les satisfactions de l’amitié. En fait, l’homosexualité pratiquée est un massacre de l’amitié – car on vit une amitié amoureuse donc compliquée – et un massacre de l’amour – car on vit une sexualité sans sexualité, sans la différence des sexes. Quand ça se passe bien, ce n’est pas le meilleur. L’union homosexuelle peut satisfaire parfois, mais elle ne comble pas.
 

11 – Comment dialoguer avec l’idéologie LGBT dominante ? Est-ce possible ?

Oui. C’est possible. Car souvent, les gens deviennent gays friendly par ignorance et à cause d’une mauvaise expérience de sexualité ou d’Église qui les a blessés. Nous avons donc beaucoup de travail à faire. Mais nous pouvons les toucher par notre témoignage personnel, bien plus parlant que tous les beaux discours théoriques. Et concernant le contenu et les conditions d’un dialogue réussi sur l’homosexualité, j’ai compris, d’expérience, que l’écoute, l’humour et la joie sont les meilleurs arguments. Car nos détracteurs se moquent de voir si nous avons raison ou pas : ils ne veulent vérifier que si nous sommes capables de les aimer avant de chercher à avoir raison, justement. Je crois aussi que nous n’aurons le dessus avec l’idéologie dominante qu’en ne lui retirant pas sa sincérité et ses bonnes intentions. En ne refusant pas son jargon – qui se limite à l’emploi de trois mots « hétérosexualité/homosexualité/homophobie » – mais au contraire en l’utilisant et en parlant des réalités auxquelles il se réfère. Et une fois confrontés aux réalités souffrantes et violentes que ces mots cachent, les gens qui les utilisent ne seront plus tentés de les utiliser ! Il est urgent surtout de s’attaquer à la notion d’hétérosexualité, le pilier inconscient de l’idéologie libertine et sentimentaliste qui régit notre monde. L’hétérosexualité est la maîtresse : chaque loi pro-gay passe en son nom. En reconnaissant l’idéologie LGBT en tant qu’hétérosexualité, c’est-à-dire toutes les altérités au niveau de la sexualité (l’hétérosexualité est le vrai nom du Gender, dans la tête et dans le cœur des gens), nous sortirons de nos argumentaires natalistes trop centrés sur l’enfant, la famille et le mariage, et nous parlerons à tout le monde. Et en plus, nous obéirons vraiment à l’Église qui n’a jamais défendu l’hétérosexualité.
 

Les Vidéos de l’Araignée sur Youtube (de 17 à 24)

Vidéo n°17 – « Heterosexualidad, el Escondite del diablo »
 

 

Vidéo n°18 – « L’Antéchrist »
 

 

Vidéo n°19 – « Mes chers élèves »
 

 

Vidéo n°20 – « Les Bobos cathos »
 

Vidéo n°21 – « La Puce électronique »
 

Vidéo n°22 – « Ne sois pas triste »
 

 

Vidéo n°23 – « Suggestions à Radio Notre-Dame »
 

Vidéo n°24 – « Mon Dico des Codes homos, ma fierté »
 

Différence entre chasteté / abstinence / continence

 

Certains parmi vous me demandent que je les aide à mettre de l’ordre dans les définitions des mots « chasteté », « continence », « abstinence », « sexualité ». Alors voici, à mon avis, ce qui peut être dit :
 

1) la chasteté, c’est la vertu universelle à laquelle tout le monde est appelé dans ses relations, quel que soit l’état de vie (célibataire ou marié). C’est la juste distance qui permet la relation et d’échapper à la fusion mortifère (inceste).

 

2) l’abstinence, c’est neutre (comme la tolérance). Tout dépend de quoi tu t’abstiens et pour quelle raison. L’abstinence n’est pas toujours liée à un choix, donc elle n’est pas à prôner comme un chemin de vie et de don entier de sa personne épanouissant (elle peut même être une maladie : avarice, lâcheté, collaboration, censure, anorexie, goût du paraître, peur).

 

3) la continence, c’est une abstinence choisie et vécue uniquement par les célibataires consacrés, c’est une abstinence non-frustrante car donnée à Dieu et aux autres. Les couples femme-homme mariés ne sont pas appelés à la continence : les formes de leur chasteté ne leur font pas renoncer à l’affectivité, la sentimentalité, la génitalité, la procréation… contrairement à la continence des célibataires consacrés (dans le sacerdoce ou par des vœux non-sacramentaux). La continence est donc en effet l’état transitoire de toute personne qui vit hors mariage. Elle n’est pas un étouffement de la sexualité (sexualité qui est aussi la sexuation, aussi le rapport au monde en tant qu’être sexué, aussi toutes les dimensions de notre vie, y compris celles qui ne sont ni génitales ni sentimentales ni tactiles) mais au contraire un don entier de toute notre personne unique.