Archives de catégorie : Je l’ai dit

L’humanisme cathophile de Juppé… et l’aveuglement des cathos

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Alors que Juppé est un pur produit du « chrétien franc-maçon » (qui ne voit le christianisme que comme un joli corpus de « valeurs humanistes »), plein de cathos mainstream n’y voient que du feu et applaudissent. Quand je vous dis que le schisme nous pend au nez…
 

Par ailleurs, concernant la Manif Pour Tous (cette imposture homophobe et hétérosexiste qui nous a utilisés pour défendre les intérêts d’une élite et qui a défendu l’Union Civile en feignant de s’y opposer), elle continue de jouer la pourfendeuse des « tabous ». Moi, j’irai à leur meeting le jour où je verrai dans les étiquettes inscrites sur leur fauteuil Louis XV « homosexualité », « hétérosexualité », « Islam », « Gouvernement Mondial », « Antéchrist », « Immigration », « FN », « franc-maçonnerie », « puce électronique », « Jésus », « Église catholique », « Droite », « Avortement », « mariage gay », « Union civile », « OTAN », « Fins dernières », … tous les thèmes qu’elle prend bien soin de ne pas aborder (même si elle propose qu’ « on se dise tout »).
 
Manif Pour Tous

Le Père Philippe Desgens dépote grave

 

J’étais (encore exceptionnellement) à la messe de midi de l’église Saint-Roch à Paris. Quelle joie ! L’homélie du père Philippe Desgens (aumônier des artistes à Paris) a « dépoté grave ». En ces temps troublés, j’ai l’impression que la séparation se fait de plus en plus nette, entre les curés tièdes ou mondains qui s’attiédissent, et les curés humbles et zélés qui s’affermissent et se réveillent. Merci Jésus pour les saints prêtres que tu nous donnes !

La puce électronique annoncée à la main et aussi au front par les casques de réalité augmentée

 

Pour prolonger la réflexion sur la puce électronique (cf. mon texte « La Banque humaine tu la tiens dans ta main » + « Le Gouvernement Mondial ») et la Marque de la Bête, voici trois nouveaux indices actuels prouvant que nous nous dirigeons tout droit vers elles :

 

1) D’abord l’apparition des hololens, ces « casques de réalité augmentée », qui ne tarderont pas à être subcutanés, et qui fonctionnent sur l’illusion d’un monde parallèle, fait d’hologrammes, qu’on pourrait dominer par la pensée et par un simple geste du doigt/de volonté cérébrale.
 

 

2) Ensuite, ces pubs que nous voyons à la gloire de la main-sceptre, cette main électronique qui donnerait personnellement à l’être humain d’avoir tous les pouvoirs. (Je suis d’ailleurs édifié de voir l’Empire futuro-humaniste que Microsoft Windows essaie d’étendre : tout récemment, j’ai vu le « Cube Microsoft » à Pompidou, qui miniaturise le pouvoir. Cf. la photo ci-dessous.) Je suis allé dernièrement au cinéma avec deux amis voir le film « Marguerite », des amis à qui j’avais partagé justement mes réflexions sur la puce. On est tombé sur cette publicité de Windows 10. Et avant de voir la fin, je me suis retourné parodiquement vers eux pour simuler que je voyais la puce électronique fiévreusement partout. Mais tous les trois, on a juste hallucinés en constatant que la dernière image de cette réclame représentait une main humaine bionique magnifiée par la technologie et scannant l’écran qu’elle frôle. CQFD.
 

 
Windows 10
 

3) Enfin, cette fusion progressive – que couronnera la puce RFID – entre la carte Vitale et la carte bancaire, ou entre l’assurance et la Banque (À terme, la carte RFID sous la peau prétend faire fusionner en nous la carte d’identité, la carte Vitale, la carte bancaire, le Dictionnaire, la clé de voiture, etc.).
 

Constats de marche urbaine régulière dans Paris

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Constats de marche urbaine régulière dans Paris :
 

1) On commence à ressembler un peu au Liban (je savais que ce dernier était un pays précurseur)… parce que les poubelles débordent et les déchets s’entassent depuis quelques jours.
 

2) Il y a de plus en plus de gens qui vivent dans la rue qu’il y a seulement trois ans.
 

3) C’est fou comme cette année, ce sont multipliés dans la rue les charlatans de la voyance (carrément installés sur une table et tirant les cartes aux passants) et les jeux d’argent (surtout les bonneteaux, ou « jeux du gobelet »). Rien qu’hier, en me rendant en journée au Sacré-Coeur de Montmartre, dans la rue très touristique de Steinkerque, j’ai vu 5 joueurs de bonneteaux faisant parier les touristes étrangers.
 

4) J’aime toujours autant marcher dans Paris. Ça me console énormément.

« ¿ Qué queréis añadir más, exactamente, al discurso eclesial ya muy claro y suficiente sobre la homosexualidad ? ¿ Cuál es vuestro problema ? »

La planque de la Sainte Famille

El escondite de la Santa Familia


 

Desde la apertura de la segunda parte del Sínodo sobre la Familia (del 5 al 25 de octubre del 2015), un montón de católicos vienen hacia mí en privado para pedirme, más o menos amablemente : « ¿ Cuál es el cambio que queréis exactamente ? La Revolución que esperáis no va a suceder. ¡ En cambio, adaptaos ! . » Digo « más o menos amablemente », porque, a menudo, nosotros, las personas homosexuales creyentes, parecemos metomentodos jamás satisfechos, que desencadenan caprichos egocéntricos (« narcisistas »), sin mirar que ya tenemos la solución que reclamamos a gritos en nuestro propio plato : es que no aceptaríamos humildemente la radicalidad de la soledad de la Cruz universal que nos propone la Iglesia y que desearíamos que Ella la viviera en lugar nuestro.
 

En cuanto a mis aspiraciones, voy a contestaros al final del artículo. Y para entenderlas, ya hay que ser capaz de reconocer el carácter incompleto y las deficiencias de la palabra eclesial actual sobre el tema de la homosexualidad, y no sólo atenerse al discurso (por supuesto verdadero desde un punto de vita eterno, desde un punto de vista espiritual, pero incompleto desde un punto de vista temporal, incompleto en términos de Caridad) « ¡ Ya todo está en la Biblia ! ¡ Todo está en la vida de Cristo ! ¡ Todo está claramente en el Catecismo ! ¿ Qué más se puede pedir ?? »
 

Al parecer, el Catecismo ya lo habría dicho todo acerca de la homosexualidad. Estamos de acuerdo. La forma concreta de la castidad pedida a las personas duraderamente homosexuales es a priori la misma que la que se requiere de las personas consagradas en el sacerdocio, de los célibes, de la gente separada o de los divorciados que se han vuelto a casar, de los viudos, de los niños, en fin, de todos los que no son casados en la diferencia de sexos. Simplemente, es falso hacernos creer que gracias al uso del término « castidad », que se refiere a una virtud universal, la gente fuera del matrimonio podría vivir las formas de de la castidad de la pareja casada (genitalidad, sentimentalidad, procreación), ni tampoco la castidad oficialmente consagrada de los sacerdotes (dado que las personas duraderamente homosexuales no tienen acceso al sacerdocio, al sacramento del orden). Entonces nosotras, las personas homosexuales, nos encontramos frente a un gran vacío vocacional, una gran falta de propuestas porque nuestra minusvalía impide la mayoría de nosotros alcanzar los dos únicos caminos de vida saciantes indicados por la Iglesia. Todavía no sabemos a dónde ir concretamente para ser felices y fieles en la Iglesia. También se nos engaña a propósito de la Cruz cuando se nos dice que, si somos personas duraderamente homosexuales, podríamos seguir la Iglesia al mismo tiempo que estar en « pareja » (« casta ») o que soñar con formarla con una persona del mismo sexo, al mismo tiempo que vivir un celibato sin otro marco eclesial que « la fraternidad, la amistad y la castidad ». La forma concreta de la santidad, de la felicidad completa y de la castidad para los homosexuales duraderas lleva un nombre : el celibato continente (desde el punto de vista personal), la hermandad santa (desde el punto de vista mundial). No porque hago hincapié en ello, transformaría mi observación en un particularismo cerrado.
 

Por otra parte, hay una verdadera falta de palabra eclesial sobre la homosexualidad, con respecto a esta forma de celibato particular. Miráis el Catecismo de la Iglesia Católica … y sólo se hace alusión a la castidad », como en Courage (la referencia a la continencia aparece más adelante, en el capítulo de las situaciones fuera del matrimonio… pero no en el capítulo de la homosexualidad, aunque, por supuesto, ya debería ser inducida). Pero concretamente, literalmente, verbalmente y en el corazón de la gente (incluyendo a la gente de Iglesia), la castidad de las personas duraderamente homosexuales se queda sin forma, está sujeta al implícito o relegado a la amistad (término muy ambiguo para nuestros tiempos) desinteresada y a la Cruz de Cristo. Es un poco seco. De momento, todavía es un camino vocacional muy borroso que traza la Iglesia, un camino cuyas modalidades (el celibato para las personas duraderamente homosexuales ; el matrimonio hombre-mujer para las personas cuya homosexualidad es poco profunda) no son ni descritas con precisión (nadie en la Iglesia se atreve aún a hablar de celibato, de continencia) ni alegres (no se habla del don de toda su persona y de su homosexualidad a los demás, a la Iglesia), ni santas (por ahora, los discursos están dirigidos hacia la restauración identitaria, el control y la extinción de la tendencia – « No sólo eres eso » ; no su reciclaje y su ofrenda) ni vocacionales (ninguna consagración a la mira, ningún gran proyecto propuesto : sólo un « conformarse » con discreción). Entonces, hay una Buena Nueva que anunciar, a pesar de que Benedicto XVI ya haya descrito y orientado las cosas al 80%. El todo está en hacerlo bien, y que la audacia sea evangélica. No mundana. Por último, hay una verdadera herida mundial real que todavía hay que abordar con el análisis y la denuncia de la heterosexualidad. Porque la mayor parte de la sensación de injusticia y frustración experimentada por las personas homosexuales creyentes o no estriba en el silencio cómplice de la Iglesia que no denuncia la violencia de la heterosexualidad.
 

De hecho, si sólo dependiera de mí, 1) creo, en efecto, que, en general, la Iglesia no va y no debe en aparienciacambiar mucho a lo que ya ha dicho muy bien acerca de la homosexualidad en el Catecismo , y por lo tanto Ella no debe enredarnos con grandes promesas ; 2) sin embargo Su discurso carece de 3-4 palabras nuevas y valientes : una palabra amarga sobre el « amor homosexual » (decir que no es amor, y explicar por qué ; explicar la violencia y la insatisfacción de esas « amistades amorosas » confusas), una palabra exigente sobre el marco concreto de la castidad pedida a las personas duraderamente homosexuales (atreverse a hablar del celibato, de la continencia, ¡ mostrar con claridad el color y el material de la Cruz !), y sobre todo una palabra de propuesta positiva (atreverse a hablar de la Alegría en la continencia – ¡ que es mucho más que una mera abstinencia ! –, atreverse a hablar de la vocación a la santidad específica de la condición homosexual, atreverse a hablar francamente de una consagración y de una fundación de una fraternidad eclesial específica, atreverse a hablar de evangelización en el marco de la homosexualidad, atreverse a hablar de don entero de su homosexualidad al mundo, en resumen, ¡ atreverse a proponer algo en GRANDE, FELIZ SANTO !).
 

Creo que si sólo dependiese del Papa Francisco, de su personalidad profunda y de su fogosidad profética, en un principio, hubiera sido el primero en aunar al mensaje prudente y sabio de Benedicto XVI este valor añadido de la ofrenda mundial de la homosexualidad, de la Alegría acogedora que abarca a toda la persona homosexual y anima a toda la plenitud de su persona, este impulso un poco loco pero confiado de la propuesta GRANDE y FELIZ de la santidad en el marco de la homosexualidad no-practicada. Hubiera estado a punto de dar el paso. Pero el tema de la homosexualidad es tan mal entendido en la Iglesia (en general, la miran con desconfianza, o como un no-tema), la gente de Iglesia está tan lejos de entender el poder de denuncia de la heterosexualidad (¡ sin renunciar a explicarla en detalle !), los clérigos están tan aterrorizados por salir de los caminos trillados y por mantener un discurso que podría ser demasiado complaciente o mal entendido o juzgado « demasiado positivo para ser honesto e inspirado », que la sobriedad parece imponerse. Desgraciadamente. Francisco prefiere comprarse una confianza y una legitimidad papal con poco gasto, escondiéndose detrás de un discurso familiarista ciertamente hermoso pero congelado y austero, que no da en el clavo ni de lejos.
 

Bulle papale : "... Je fais la gueule pour rassurer..."

Bula/Burbuja papal : « … Estoy de morros para tranquilizar… »


 

Respecto a la homosexualidad, el entusiasmo de Francisco fue enfriado y apagado desde el principio del Sínodo. ¡ Le habrán tirado severamente de las orejas un poco antes ! De momento, ha planeado de no anunciar nada realmente nuevo sobre el tema. Ninguna adopción de riesgos y no-ortodoxa. No se levanta la trompeta. No se formulan promesas. No se exhibe un entusiasmo paterno y fraterno demasiado sospechoso. Para evitar los toques de luminosidad y las falsas esperanzas. A priori, eso asegura a todos, favorece la « Unidad », reafirma una base y una fidelidad doctrinal tranquilizadora. Pero el corazón, la alegría de la Buena Nueva, la locura de la confianza, la fuerza que entregan la exigencia y la realidad, la gran propuesta, ya no están. Falta de audacia, silencio y el repliegue, ninguna tarjeta de invitación personalizada para saber dónde está el sitio concreto de las personas homosexuales en el banquete de la Iglesia, miedo a la homosexualidad y a dirigirse a las personas homosexuales con otro discurso escolar que « No eres sólo eso », « La Iglesia te ama y no te juzga. », « Estás llamado a la castidad y la caridad. » (Comprender : « Volved dentro de cinco años. Nos ponemos en contacto con vosotros. Parad de reclamar, y obedeced al amor universal de la Iglesia por vosotros. En claro, ¡ silencio ! »). Se podría pensar que tal statu quo no es grave, que la Iglesia ya ha sobrevivido con estos no-dichos desde hace años sin que eso planteara demasiados problemas. Pero es olvidar que el mundo tiene sed y está estallando ahora mismo de manera anormalmente violenta a causa de la homosexualidad y de la heterosexualidad. Y que no Se lo perdonará.
 
 
 

La traducción francesa (texto original) se encuentra en este enlace. Ver también dos otros artículos sobre el mismo tema : Charamsa 1 y Charamsa 2. Y, por supuesto, mi libro La homosexualidad en Verdad en acceso libre.

Pièce Les Vœux du Cœur au Théâtre de la Bruyère : Et si vous arrêtiez de nous prendre sincèrement pour des cons ?

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Je reviens d’aller voir la pièce Les Vœux du Cœur de Bill C. Davis, qui se jouait ce soir au Théâtre de la Bruyère à Paris. Ça applaudit fort à la fin. Mais non. Ça ne le fait pas. Car cette pièce est un tissu de mensonges sur l’Église catholique, le célibat, l’homosexualité, la foi, la prêtrise. Les comédiens parlent de réalités qu’ils ne connaissent pas. Par exemple, sont-ils allés à l’association Courage et savent-ils que ce n’est pas le club de frustrés refoulés homophobes qu’ils dépeignent ? Non. Ont-ils interrogé des prêtres sur leur joie dans le célibat continent ? Non. Vont-ils à la messe ? Non. Mais ils ne se contentent pas de parler d’une Église qu’ils ne fréquentent pas : en plus, ils Lui disent ce qu’Elle doit faire et ce qu’Elle ne ferait pas ! Hallucinant. Et toujours avec les meilleures intentions du monde : pour « L’humaniser », « L’ouvrir », « L’aider à aimer et à vaincre sa peur de la sexualité ». Mais pour qui ils nous prennent et pour qui ils se prennent ? Que savent-ils, ces libertins insatisfaits de l’amour, prônant la désobéissance pendant 1h30, de ce qu’est aimer vraiment ? de ce qu’est la force du célibat consacré ? de la force de l’engagement durable et épanouissant dans le mariage ? Les prêtres, en vrai, ne s’expriment pas du tout comme ça : la plupart ne sont pas des gros bébés maladifs privés d’amour parce que privés de « sexe ». Au contraire, ils vivent leur célibat de manière épanouie et beaucoup plus libre que bien des libertins enchaînés à leur libertarisme insatisfaisant et dont le seul cadre d’exigence est leurs « sentiments ». Au lieu de vouloir le bonheur des prêtres à leur place, je conseille à la troupe de théâtre des Vœux de l’amour de rencontrer vraiment le Christ (personne, comme par hasard, complètement zappée dans cette pièce sur… le christianisme… il fallait oser !), de venir à Courage, ou de rencontrer en chair et en os des cathos au lieu de nous caricaturer de manière certes vraisemblable mais pas du tout réaliste. Vraiment, arrêtez de prendre les cathos et votre public pour des cons. Et surtout, arrêtez de vous prendre pour l’Église. Merci.
 
 
 

Je vous renvoie également à l’article suivant.

Al favor del padre Krzysztof Olaf Charamsa

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Para acabar con el Asunto Charamsa, lejos de abrumar al sacerdote polaco, lejos de contentarme con despreciarlo orando histéricamente sobre su « caída » sin entender su significado, lejos de justificar su salida del armario y hacerme de abogado del « diablo », creo que su actitud no es sólo la « estratagema mediática » que muchos católicos quieren ver en ella.

Hay algo de verdad en su « golpe de Estado ». La reacción de este sacerdote es lógica e indica que los agravias existen por ambas partes entre él y la Iglesia romana, que el discurso eclesial sobre la homosexualidad aún no ha encontrado ni su coronación, ni su coherencia ni tampoco su encarnación (como lo han mostrado ampliamente las conferencias pre-sinodales la semana pasada).
 

No es una coincidencia que dicho sacerdote haya exclamado desde su primera entrevista : « Es hora que la Iglesia abra los ojos frente a los creyentes y los gays creyentes y entienda que la solución que propone, es decir la abstinencia total y una vida sin amor, no es humana. »
 

De hecho, Charamsa apunta la exigencia de la CONTINENCIA que la Iglesia Católica da a entender en su discurso sobre la homosexualidad, pero sobre todo apunta el miedo – que parece ser una hipocresía, en este caso – de su Iglesia a asumir y a anunciar explícitamente aquella exigencia… porque de hecho, el sacerdote polaco obtiene aquí 1 punto : la Iglesia todavía no ha tenido el ánimo de asumir precisamente la llamada al celibato continente, es decir a la « renuncia a la pareja » pedida a la gente duraderamente homosexual (renuncia que no es inducida en absoluto por la palabra vaga de « castidad » que por el momento ha prevalecido en todos los discursos oficiales de la Curia sobre la homosexualidad). Entonces no es de extrañar que aquel sacerdote vea y denuncie esta falta de franqueza REAL, este talón de Aquiles, este velo púdico de imprecisión mojigata, como una mascarada, como un signo revelador de una homosexualidad clerical reprimida (porque, en parte, ¡ este velo es una confesión de la práctica homosexual y de la creencia en el « amor homosexual » efectivamente escondidas en el Clero !).
 

Y para ir un poco más lejos, Charamsa espera la Verdad. Espera la forma concreta de la Cruz que se le entrega específicamente en el marco de su tendencia sexual real. Y de momento la Iglesia priva a todas las personas duraderas homosexuales de esta Buena Nueva de la continencia. Es un vacío objetivo. Así que yo no iría tan rápido en el linchamiento del señor disidente.
 

Su salida del armario es el indicador de incumplimentos a la Verdad que el Papa, los cardenales y los obispos deben escuchar, en lugar de apagar la parcela de Verdad que contiene el gesto mediático deshonrosos mediante el proceso de intención caricaturesco (« ¡ Él hizo esto para darse a conocer ! », « ¡ Es diabólico ! », « ¡ Él quería dividir la Iglesia la víspera del Sínodo ! », « ¡ Se quedó corto ! », « ¡ Él quería promocionar su futuro libro. » ; « ¡ Es la ganga para la propaganda mediática anticlerical ! », etc.). También hay que saber escuchar el significado de los ataques.
 
 

Ver también otros artículos sobre el mismo tema : link ; y sobre todo éste.

À la décharge du père Krzysztof Charamsa

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Pour terminer sur l’Affaire Charamsa, loin d’accabler le prêtre polonais, loin de me contenter de le mépriser en priant hystériquement sur sa « chute » sans chercher à comprendre son sens, loin de justifier son coming out et de me faire l’avocat du « diable », je pense que son attitude n’est pas que le « stratagème médiatique » que beaucoup de cathos veulent y voir. Il y a du vrai derrière son « putsch ». La réaction de ce prêtre est logique et indique que les torts sont malgré tout partagés entre lui et l’Église romaine, que le discours ecclésial sur l’homosexualité n’a pour le moment trouvé ni son couronnement ni sa cohérence ni son incarnation (comme l’ont largement montré les conférences pré-synodales de la semaine dernière). Ce n’est pas un hasard si le prêtre en question s’est exclamé dès sa première interview : « Il est temps que l’Église ouvre les yeux face aux gays croyants et comprenne que la solution qu’elle propose, à savoir l’abstinence totale et une vie sans amour, n’est pas humaine ». En effet, Charamsa pointe du doigt l’exigence de la CONTINENCE que l’Église catholique sous-entend dans son discours sur l’homosexualité, mais surtout la peur – qui ressemble à une hypocrisie, pour le coup – de Celle-ci à assumer et à annoncer explicitement cette exigence… car en effet, 1 point pour le prêtre polonais : l’Église n’a pas encore eu le courage d’assumer précisément l’appel au célibat continent, c’est-à-dire au « renoncement au couple » demandé aux personnes durablement homos (renoncement qui n’est absolument pas induit par le terme vague de « chasteté » qui pour l’instant a prévalu dans tous les discours officiels de la Curie sur l’homosexualité). Pas étonnant, donc, que ce dernier voie et dénonce ce manque de franchise RÉEL, ce talon d’Achille, ce voile pudique d’imprécision pudibonde, comme une mascarade, un signe révélateur d’une homosexualité cléricale refoulée (car pour une part, ce voile est un aveu de pratique homosexuelle et de croyance en « l’amour homo » effectivement cachées dans le Clergé !). Et pour aller un peu plus loin, Charamsa attend la Vérité. Il attend la forme concrète de la Croix qui Lui est donnée spécifiquement dans le cadre de sa tendance sexuelle réelle. Et l’Église prive pour l’instant toutes les personnes durablement homosexuelles de cette Bonne Nouvelle de la continence. C’est un manque objectif. Alors je n’irais pas aussi vite dans le lynchage du monsieur dissident. Son coming out est l’indicateur de manquements à la Vérité que le Pape, les cardinaux et les évêques doivent écouter, au lieu de noyer la part de Vérité que contient le geste médiatique infâmant dans le procès d’intentions caricatural (« Il a fait ça pour se faire remarquer! », « C’est diabolique! », « Il a voulu diviser à la veille du Synode ! », « Il a loupé son coup ! », « Il a voulu vendre son futur livre. », « Il fait les choux gras des médias anti-cléricaux », etc.). Il faut savoir écouter aussi le sens des attaques.

 

Article associé : Voir l’article associé, et sa traduction espagnole. Je rajoute cet article capital sur la demande de « réforme » du discours ecclésial sur l’homosexualité.

La denuncia sprezzante dell’eterosessualità e l’invito a evitare l’uso del termine, credete seriamente che mi faccia piacere?

 

Certi cattolici attualmente presenti a Roma per le conferenze pre-Sinodali immaginano che mi renda felice sentire alcuni cardinali e laici cattolici denunciare l’uso della parola ‘eterosessualità’ e dell’etichetta ‘etero’ in nome della sedicente « inutilità ed errore » del termine « eterosessuale », tutto ciò a nome soprattutto di un umanesimo universalista religioso di buona qualità. Ma questo non mi fa assolutamente alcun piacere. Mi dà pure fastidio.Non hanno ancora capito niente di ciò che ho scritto e detto molto chiaramente sull’eterosessualità da molto tempo. Non solo è necessario usare il termine « eterosessualità », ma è fortemente raccomandato usarlo e denunciare espressamente l’eterosessualità, non per il suo significato comunemente condiviso di « differenza dei sessi », ma in quanto sistema ideologico bisessuale che minaccia la differenza sessuale spacciandosi per quest’ultima.
 

Dichiarare che il termine « eterosessualità » deve essere bandito dalle discussioni poichè sarebbe « inutile e sciocco » (il chè è assolutamente falso, anzi: il male ha una sua logica e deve essere chiamato per nome!) è una catastrofe. Quella di lasciare tutti i poteri alle menzogne sull’eterosessualità e, in definitiva, per l’eterosessuialità !
 
 
 
Ecco l’articolo originale in francese + un altro articolo interessante.

La question homosexuelle traitée avant le Synode : Kyrie Eleison

 

Kyrie eleison…
 

Je me sens bien seul (ou catapulté dans une solitude chronique identique à celle ressentie au « parcours homosexualité » de Paray-le-Monial l’été dernier)… en recevant à l’instant ce message d’un ami catho, pourtant bien intentionné, qui m’envoie ce message sur Facebook : « Très bon, et dans ta ligne! #oremus » en me mettant en lien cet article en anglais provenant des dernières conférences pré-synodales sur l’homosexualité…

 

Je lui explique comme je peux et gentiment que, non, c’est pas « génial », ce qui est dit, voire même que c’est superficiel. Je lui réponds ceci : « Non. Ce n’est pas dans ma ligne. Pour moi : 1) Ce n’est pas suffisant de dire qu’une personne n’est pas son orientation sexuelle, ou n’est pas « un gay », et ensuite qu’elle est accueillie en tant qu’homme ou femme, telle qu’elle est. Quand est-ce qu’on parle de cette tendance sexuelle, de comment concrètement on est appelé à vivre avec (si elle est durable) tout en restant fidèle à l’Évangile et à l’Église? Ça, l’article n’y répond pas. 2) Ce n’est pas suffisant de rappeler l’universalité de la vertu de chasteté. En répétant sans cesse le mot « chasteté » (peut-être même « sainteté »), ils se donnent l’illusion qu’ils parlent de la forme, mais en réalité ils n’en parlent pas. Parce qu’ils sont flipés de révéler que la forme concrète de la chasteté demandée par l’Église aux personnes durablement homos ou bien séparées/divorcées remariées, c’est le célibat continent, autrement dit la même exigence que la chasteté demandée aux prêtres et aux religieux (mais, en plus, sans le sacrement de l’ordre !). C’est donc nous tromper sur la marchandise et sur la Croix SPÉCIFIQUE que propose concrètement l’Église catholique aux personnes homosexuelles que de nous faire croire que leur Croix n’est pas spécifique et que leur chasteté est, dans sa forme, universelle. Ce n’est pas vrai! » Et voyant leur peur et leur hypocrisie à transformer magiquement la forme (le célibat continent : porte étroite) par le fond (la chasteté : porte un peu moins étroite, car elle n’implique pas nécessairement le renoncement à la génitalité/sentimentalité dans le cas des couples mariés femme-homme), les progressistes et les personnes homos cathos en « couple homo » vont certainement se déchaîner contre eux et les traiter à juste titre de menteurs et de culs bénis.

 

Mon ami me répond alors : « C’est juste. Et pourquoi tu viens pas nous en parler à Rome? » No comment.

 

Je ne boue même pas. Je suis juste triste pour le Pape et l’Église. Tel que c’est parti, sur la question homosexuelle, le Synode va droit au mur. Nous ne pourrons pas avancer si nous faisons l’économie du traitement de l’hétérosexualité et de l’homophobie (deux mots pour l’instant considérés comme hors-sujet, non-sujets, ou sujets méprisables). Même le mot « homosexualité », c’est déjà limite banni !
 

Je ne peux que le constater de plus en plus. Il existe un réel mépris et peur ecclésiaux pour le célibat consacré (et sa forme concrète de chasteté : la continence, le célibat). Je le vois notamment à travers l’abord de l’homosexualité pendant ce Synode. Et c’est à cause de cette peur et de ce mépris RÉEL interne dans l’Église que l’Église catholique risque de vivre son grand Schisme. Car ces sentiments remettent en cause les prêtres et les laïcs célibataires. L’essence même de l’Église ! Sa pâte humaine ! Rien de moins que ça.
 

Prions pour notre Église. Car la question homosexuelle, qui a l’air d’une petite bactérie de rien du tout (qu’on pourrait régler pastoralement à coup de gentillets “Tu n’es pas que ça”, “Tu es appelé à la chasteté”, “L’Église ne te juge pas et t’accueille”, “l’homosexualité n’est pas le vrai sujet”), a le pouvoir, à elle seule, de La flinguer, ou du moins (car Elle ne passera jamais), de bien La diviser. J’en sais quelque chose : regardez comment, même en en parlant en Vérité, j’ai été traité et je suis traité. C’est un sujet où le diable s’est niché. C’est sa planque préférée. Y compris dans l’Église. Alors voilà. Je vous demande, sans théâtre et sans trépigner, que vous puissiez prier pour l’Église, pour la Vérité en son sein (et pas seulement – ce que je crains – les jolies formules que le Synode va très possiblement nous pondre, sur l’Humanité, la Chasteté, la Charité). Et cette Vérité, à mon sens, ne passe que par l’explicitation des mots hétérosexualité, continence (appel au célibat), sainteté (dans le cadre humain de l’homosexualité, je précise).
 
 
 

Cinq articles liés à celui-ci : Une pastorale spécifique ? + Le mépris ecclésial du traitement de l’hétérosexualité (attention danger !) + On ne pourra pas passer à côté de la proposition du célibat ! + Protestantisme autoroute vers la Nouvelle Religion Mondiale + La Fausse Solution du Coming out de Charamsa. Je rajoute cet article capital sur la demande de « réforme » du discours ecclésial sur l’homosexualité.