The majority of Catholics want a schism, the fall of the papacy, the collapse of their own Church

The majority of Catholics want a schism, the fall of the papacy, the collapse of their own Church. They really do.
 

How sad. I notice a media favouritism regarding the blessings of homosexual couples. Hateful, homophobic videos of priests or cardinals focusing on the notion of « sin » (without ever explaining why homosexuality is a sin) or harshly attacking pope Francis, reach several million views on social networks in only a few hours, whereas my (balanced, joyful) interview on Enriquísimo TV, which opposes the Pope’s blessings but with love, really basing itself on a study of the document Fiducia Supplicans, talking about homosexuality and valuing gay people, doesn’t even reach 1000 views. Basically, I get the impression that Catholics prefer to follow the homophobic, clericalist and sedevacantist sirens, rather than think and love the pope, gays and the Church. In fact, the majority of them want a schism and the downfall of their own Church (just as unstable or rebellious countries secretly hope for a war or dictatorship to break out on their territory: they’re waiting for it eagerly). It makes me sad.
 

La maggioranza dei cattolici vuole uno scisma, la caduta del papato, il crollo della propria Chiesa

La maggioranza dei cattolici vuole uno scisma, la caduta del papato, il crollo della propria Chiesa. Lo vogliono davvero.
 

Che tristezza. Ho notato un favoritismo dei media riguardo alle benedizioni delle coppie omosessuali. I video di odio e omofobi da parte di sacerdoti o cardinali che sono focalizzate sulla nozione di « peccato » (senza mai spiegare perché l’omosessualità è un peccato) o che attaccano duramente il papa Francesco, accumulano migliaia di visualizzazioni sulle reti sociali nel giro di poche ore, mentre la mia intervista (equilibrata e gioiosa) a Enriquísimo TV, che si oppone alle benedizioni papali ma con amore, basandosi davvero su uno studio del documento Fiducia Supplicans, parlando di omosessualità e valorizzando le persone omosessuali, non raggiunge nemmeno le 1.000 visualizzazioni. In sostanza, ho l’impressione che i cattolici preferiscano seguire le sirene omofobe, clericaliste e sedevacantiste, piuttosto che riflettere e amare il papa, i omosessuali e la Chiesa. In realtà, la maggior parte di loro desidera uno scisma e la caduta della propria Chiesa (proprio come i paesi instabili o ribelli sperano segretamente che una guerra o una dittatura scoppino sul loro territorio: lo stanno aspettando con ansia). Questo mi rattrista.
 

La mayoría de los católicos quieren un cisma, la caída del papado, el colapso de su propia Iglesia

Realmente lo desean.
 

Qué pena. Observo un favoritismo en los medios de comunicación con respecto a las bendiciones de parejas homosexuales. Los vídeos de odio y homófobos por parte de sacerdotes o cardenales centrados en la noción de « pecado » (sin explicar nunca por qué la homosexualidad es pecado) o que atacan duramente al papa Francisco, acumulan miles de vistas en las redes sociales en pocas horas, mientras que mi entrevista (equilibrada, alegre) en Enriquísimo TV, que se opone a las bendiciones papales pero con amor, basándose realmente en un estudio del documento Fiducia Supplicans, hablando de la homosexualidad y valorando a las personas homosexuales, no llega ni a las 1000 visualizaciones. Básicamente, tengo la impresión de que los católicos prefieren seguir a las sirenas homófobas, clericalistas y sedevacantistas, antes que reflexionar y amar al papa, a los homos y a la Iglesia. De hecho, la mayoría de ellos desean un cisma y la caída de su propia Iglesia (igual que los países inestables o rebeldes esperan secretamente que estalle una guerra o una dictadura en su territorio : la esperan con ansia). Lo siento muchísimo.
 

La majorité des catholiques veulent un schisme, la chute de la papauté, l’effondrement de leur propre Église

 

Quelle tristesse. Je constate un parti pris médiatique concernant les bénédictions des couples homosexuels. Les vidéos haineuses et homophobes de prêtres ou de cardinaux se focalisant sur la notion de « péché » (sans jamais expliquer pourquoi l’homosexualité est un péché) ou attaquant durement le pape François, font des milliers de vues sur les réseaux sociaux en quelques heures, tandis que mon interview (équilibrée, joyeuse) sur Enriquísimo TV, qui s’oppose aux bénédictions mais avec amour du Pape, en s’appuyant vraiment sur une étude du document Fiducia Supplicans, en parlant d’homosexualité et en mettant en avant les personnes homos, n’atteint même pas les 1000 vues. Au fond, j’ai l’impression que les catholiques préfèrent suivre les sirènes homophobes, cléricalistes et sédévacantistes, plutôt que de réfléchir, d’aimer le pape, les homos et l’Église. En fait, la majorité d’entre eux désirent un schisme et la chute de leur propre Église (à l’instar des pays instables ou révoltés qui espèrent secrètement qu’une guerre ou une dictature éclate en leur sein : ils en frétillent d’avance). Ça me fait de la peine.
 

Attention si vous relayez l’article Aleteia de la bien-pensance gay friendly (sur les bénédictions des couples homos)

 

Je préviens mes contacts sur les réseaux sociaux : si vous relayez l’article (honteux et stupide) d’Aleteia sur les bénédictions de couples homos, je ne garde pas en amis (j’en ai déjà virés deux, et ça peut continuer). Il y a des limites à la connerie, à l’homophobie gay friendly, et à la mauvaise foi.
 

Pour ceux qui, en revanche, ont l’honnêteté de regarder Fiducia Supplicans en face, voici les points qui ne vont pas.

Indifférence totale par rapport aux bénédictions des couples homos

 

L’indifférence et l’homophobie effrayantes des catholiques autour de moi…
 

Les bénédictions des couples homos par le Vatican (document Fiducia Supplicans), ils n’en ont absolument rien à foutre. Ils me disent : « Pourquoi tu t’y opposes? », voire « C’est très bien, cette ouverture papale et ecclésiale. » Et les rares qui s’y opposent mollement, disent qu’il y a plus grave, ou que mon article (pourtant très simple et synthétique) de dénonciation est « trop compliqué », ou alors se rebiffent et convertissent leur opposition aux bénédictions en anti-papisme sédévacantiste stupide et agressif. Super… Je me sens bien seul et incompris.

Impacto de mi entrevista sobre las bendiciones de parejas homosexuales para Enriquísimo TV

En muy pocas horas, el video de mi entrevista a Enriquísimo TV está teniendo un fuerte impacto:
 

 

Hay muchas reacciones muy interesantes. Y siempre es la misma guerra, entre el equipo de la « Caridad » y el equipo de la « Verdad » (enfocado en la noción de « pecado »). Lo que sí compruebo, es que los oponentes al texto de las bendiciones se quedan todos muy cortos y tajantes con el asunto de « la práctica homo = pecado ». Dicen : « No se puede bendecir un PECADO! Es desobediencia !! Y punto! ». Pero no desarrollan por qué es/sería un « pecado ». 😏. Siempre volvemos al mismo rollo, y tropiezan en el mismo « hueso ». Por lo que mi libro (en francés) cae como anillo al dedo, dado que resuelve la cuestión del pecado. Y esta entrevista sobre las 8 mentiras también.

8 Mentiras e hipocresías en el documento del Dicasterio sobre las bendiciones de las parejas homosexuales


 
Véase el documento original en este enlace + la entrevista (estupenda) por Instagram con Enriquísimo TV.
 

 

Mentira nº1 : Esta nueva bendición no justifica ni promueve nada.
 

« De hecho, mediante estas bendiciones, […] no se pretende legitimar nada. » (§ 40)
 

FALSO. Promueve implícitamente el acto homo, la unión homo como pareja y como Amor (ciertamente incompleto y no querido por la Iglesia… pero Amor igual). Ya que en el texto no se habla de bendecir a las personas homosexuales individualmente, o a cada una de las dos personas que componen la pareja homosexual. No. Se dice explícitamente « bendiciones de parejas del mismo sexo » (la expresión se utiliza 7 veces).
 
 

Mentira nº 2 : Esta nueva bendición no es ni sacramental ni litúrgica. (de manera implícita, no justifica la situación de las personas a las que bendice… con el pretexto de que se define como « no ritual », « no litúrgica », « improvisada », « no official », « claramente distinta de la forma del matrimonio », « a iniciativa de cada sacerdote », e incluso « bíblica »).
 

« Hay que subrayar que, precisamente en el caso del rito del sacramento del matrimonio, no se trata de una bendición cualquiera, sino del gesto reservado al ministro ordenado. » (§ 6)

« evitando que estas bendiciones no ritualizadas se conviertan en un acto litúrgico o semi-litúrgico, semejante a un sacramento. » (§ 36)

« no necesariamente deben convertirse en una norma. » (§ 37)

« Esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio. » (§ 39)
 

FALSO. Aquella bendición, a pesar de todo, es suministrada por un sacerdote, por lo tanto, por un ministro ordenado que también distribuye los sacramentos, y que, cuando bendice a las parejas homosexuales, no suele nombrar el mal (dado que no lo identifica en la práctica homo fiel y respetuosa), no suele tampoco nombrar el camino de conversión para salir del acto pecaminoso homosexual (la continencia y la ruptura de la pareja). Así que, en términos prácticos, su bendición resulta justificar a la pareja-acto homo. Digan lo que digan.
 
 

Mentira nº 3 : Esta nueva bendición no es un sacramento y, por tanto, no tiene nada que ver con el matrimonio.
 

« La presente Declaración se mantiene firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no permitiendo ningún tipo de rito litúrgico o bendición similar a un rito litúrgico que pueda causar confusión. » (Introducción)

« Por lo tanto son inadmisibles ritos y oraciones que puedan crear confusión entre lo que es constitutivo del matrimonio, como ‘unión exclusiva, estable e indisoluble entre un varón y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos’, y lo que lo contradice. Esta convicción está fundada sobre la perenne doctrina católica del matrimonio. Solo en este contexto las relaciones sexuales encuentran su sentido natural, adecuado y plenamente humano. La doctrina de la Iglesia sobre este punto se mantiene firme. » (§ 4)
 

FALSO : Ese tipo de bendición constituye el primer paso hacia el matrimonio. Es ya una oficialización y un reconocimiento tácito y religioso de la pareja homo. El texto nos dice que la bendición no es un matrimonio, y se declara « firme » en este punto. Er… En términos de intenciones y fantasías, tanto en la petición de los que quieren ser bendecidos como en la mente del sacerdote que los bendice, sí, resulta ser una bendición conyugal y nupcial, un reconocimiento eclesial y una declaración de amor divino. Simbólicamente, es soñada como una boda religiosa. Hay que fijarse en el valor simbólico de una ley o de un ritual. Porque es una realidad que, tiempo después, puede comerse al verdadero sacramento original al que inicialmente pretendía imitar y al mismo tiempo renunciar. En este caso, el Papa Francisco cae en la misma trampa del sacramentalismo que antaño con el matrimonio homosexual. Para proteger el matrimonio-sacramento, pensó que la concesión de la Unión Civil homosexual sería un premio de consuelo y un medio eficaz de diversion : fue un error. ¡ Es la misma ley ! intencional y concretamente, ¡ la Unión Civil se convirtió en matrimonio gay ! Lo mismo ocurrirá con las bendiciones homosexuales : el Papa las concede a las parejas homos para que no toquen al sacramento del matrimonio. Es una mala estrategia : las parejas bendecidas querrán más tarde que la Iglesia reconozca oficialmente su « Amor », que Dios reconozca su « Amor », y que los sacerdotes las casen en lugar de limitarse a bendecirlas clandestinamente. El sacramentalismo es una terrible tentación y un terrible pecado.
 
 

Mentira nº 4 : Las bendiciones tradicionales no se verán distorsionadas por las nuevas bendiciones.
 

« la claridad de este documento y su coherencia con la constante enseñanza de la Iglesia » (§ 3)

« La respuesta del Santo Padre nos invita a hacer el esfuerzo de ampliar y enriquecer el sentido de las bendiciones. Las bendiciones pueden considerarse entre los sacramentales más difundidos y en continua evolución. » (§ 7 y 8)
 

FALSO. La bendición religiosa es siempre personal (ya que se dirige a personas). No colectiva. Sin embargo, esta nueva bendición elimina el carácter intrínsecamente individual de las bendiciones válidas, puesto que se dirige explícitamente a parejas. Por tanto, avala actos y no simplemente individuos. En definitiva, corrumpe las verdaderas bendiciones religiosas.
 
 

Mentira nº 5 : Esta nueva bendición no es normativa ni oficial : debido a su discreción y a su carácter opcional.
 

« No se debe ni promover ni prever un ritual para las bendiciones de parejas en una situación irregular, pero no se debe tampoco impedir o prohibir la cercanía de la Iglesia a cada situación en la que se pida la ayuda de Dios a través de una simple bendición. » (§ 38)

« De todos modos, precisamente para evitar cualquier forma de confusión o de escándalo, cuando la oración de bendición la solicite una pareja en situación irregular, aunque se confiera al margen de los ritos previstos por los libros litúrgicos, esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio. » (§ 39)
 

FALSO. Es una opcionalización pública, masiva y universal. Y avalada por el Papa y el Dicasterio.
 
 

Mentira nº 6 : Esta nueva bendición es bíblica y crística.
 

« Esta es también la comprensión del matrimonio ofrecida por el Evangelio. » (§ 5)

« Para reflexionar sobre las bendiciones, recogiendo distintos puntos de vista, necesitamos dejarnos iluminar ante todo por la voz de la Sagrada Escritura. » (§ 14)
 

FALSO : Nunca he visto a Jesucristo bendecir a parejas adúlteras u homosexuales.
 
 

Mentira nº 7 : Esta nueva bendición es una ayuda o una solicitud de ayuda.
 

« No se debe impedir o prohibir la cercanía de la Iglesia a cada situación en la que se pida la ayuda de Dios a través de una simple bendición. En la oración breve que puede preceder esta bendición espontanea, el ministro ordenado podría pedir para ellos la paz, la salud, un espíritu de paciencia, diálogo y ayuda mutuos, pero también la luz y la fuerza de Dios para poder cumplir plenamente su voluntad. » (§ 38)
 

FALSO: Se trata de una solicitud de respaldo, de consentimiento y de aprobación. No de ayuda. Lo mismo ocurre con los sacerdotes que bendicen a parejas homosexuales. No quieren simplemente ayudar a las parejas que bendicen o darles la fuerza divina para separarse y obedecer a la voluntad del Señor. Qué hipocresía… ¡ Creen en el « Amor homo » y hasta desean vivirlo por personas interpuestas !
 
 

Mentira nº 8 : Esta nueva bendición es una forma de decir a los homosexuales que la Iglesia y Dios les aman.
 

(c.f. párrafos de los « corazoncitos por todas partes »)

« mediante estas bendiciones, que se imparten no a través de las formas rituales propias de la liturgia, sino como expresión del corazón materno de la Iglesia » (§ 40)

« Así, la Iglesia es el sacramento del amor infinito de Dios. » (§ 43)

« Toda bendición será la ocasión para un renovado anuncio del kerygma, una invitación a acercarse siempre más al amor de Cristo. El Papa Benedicto XVI enseñaba: ‘La Iglesia, al igual que María, es mediadora de la bendición de Dios para el mundo.’ » (§ 44)
 

FALSO. En el documento, por un lado, se confunde a las parejas homosexuales con las parejas adúlteras. Cuando el adulterio es una elección. No la tendencia homo. Gracias por esa homofobia… Por otro lado, amarnos es nombrar el mal, pedirnos la continencia, pero a cambio de escucharnos, invitarnos, ofrecernos los medios de un apostolado de Fuego, y de reconocer públicamente y sin protestar que sois « homófobos », admitiendo humilde y conscientemente que hasta ahora no nos amáis.

8 Mensonges et hypocrisies du document du Dicastère sur les bénédictions des couples homos

Voir le document sur ce lien.
 

Mensonge n°1 : Cette nouvelle bénédiction ne justifie rien, ne promeut rien.
 

« En effet, par ces bénédictions, […] on n’entend pas légitimer quoi que ce soit. » (§ 40)
 

FAUX. Elle promeut implicitement l’acte homo, l’union homo en tant que couple et en tant qu’Amour (certes lacunaire et non voulu par l’Église… mais Amour quand même). Puisqu’il n’est pas question, dans le texte, de bénédiction des personnes homos prises individuellement, ou de chacune des deux personnes composant le couple homo. Non. Il est explicitement dit « bénédictions de couples de même sexe » (l’expression est utilisée 7 fois).
 
 

Mensonge n°2 : Cette nouvelle bénédiction n’est pas sacramentelle, ni liturgique. (… sous-entendu, elle ne justifie pas la situation des personnes qu’elle bénit… sous prétexte qu’elle est définie comme « non-rituelle », « non-liturgique », « improvisée », « non-officielle », « clairement distincte de la forme du mariage », « à l’initiative de chaque prêtre », et même « biblique »).
 

« Il faut souligner que, précisément dans le cas du rite du sacrement de mariage, il ne s’agit pas de n’importe quelle bénédiction, mais du geste réservé au ministre ordonné. » (§ 6)

« en évitant que ces bénédictions non ritualisées deviennent un acte liturgique ou semi-liturgique, semblable à un sacrement. » (§ 36)

« qui priverait les ministres de la liberté et de la spontanéité dans l’accompagnement pastoral de la vie des personnes. » (§ 36)

« ne doivent pas nécessairement être converties en normes. » (§ 37)

« cette bénédiction ne sera jamais accomplie en même temps que les rites civils d’union, ni même en relation avec eux. Ni non plus avec des vêtements, des gestes ou des paroles propres au mariage. » (§ 39)
 

Euh… elle est quand même distribuée par un prêtre, donc un ministre ordonné et qui distribue aussi les sacrements, et qui, quand il bénit, ne nomme en général pas le mal (en l’occurrence parce qu’il ne le voit pas dans la pratique homo fidèle et respectueuse), et ne nomme pas le chemin de conversion pour sortir de l’acte peccamineux (la continence et la séparation du couple). Donc, concrètement, sa bénédiction justifiera le couple-acte homo. Quoi qu’on en dise.
 
 

Mensonge n°3 : Cette nouvelle bénédiction n’a pas valeur de sacrement donc elle n’a rien à voir avec le mariage.
 

« Cette déclaration reste ferme sur la doctrine traditionnelle de l’Église concernant le mariage, n’autorisant aucun type de rite liturgique ou de bénédiction similaire à un rite liturgique qui pourrait prêter à confusion. » (Introduction)

« Par conséquent, sont inadmissibles les rites et les prières qui pourraient créer une confusion entre ce qui est constitutif du mariage, à savoir ‘une union exclusive, stable et indissoluble entre un homme et une femme, naturellement ouverte à la génération d’enfants’, et ce qui le contredit. Cette conviction est fondée sur la doctrine catholique pérenne du mariage. Ce n’est que dans ce contexte que les relations sexuelles trouvent leur sens naturel, propre et pleinement humain. La doctrine de l’Église sur ce point reste ferme. » (§ 4)
 

FAUX. Elle en est la première marche. C’est déjà une officialisation et une reconnaissance tacite et religieuse du couple homo. Le texte nous dit que la bénédiction n’est pas un mariage, et se déclare « ferme » sur ce point. Euh… En intentions et en fantasmes, dans la demande de ceux qui veulent être bénis, ainsi que dans la tête du prêtre qui les bénit, si, c’est une bénédiction conjugale et nuptiale, c’est une reconnaissance ecclésiale et une déclaration d’amour divin. Symboliquement, elle est rêvée comme un mariage religieux. Il faut regarder la valeur symbolique d’une loi ou d’un rituel. Car c’est une réalité qui, quelques temps après, peut manger le véritable sacrement premier qu’elle prétendait au départ pasticher et auquel elle prétendait initialement renoncer. Là, le Pape François tombe dans le même piège du sacramentalisme que pour le mariage gay. Pour protéger le mariage-sacrement, il a pensé qu’accorder l’Union Civile homo était un lot de consolation et un moyen de diversion efficace : erreur. C’est la même loi ! En intentions et concrètement : l’Union Civile est devenue le mariage gay ! Ça va faire la même chose pour les bénédictions homos : le Pape les accorde aux couples homos pour qu’ils ne touchent pas au mariage-sacrement. Mauvaise stratégie : les couples bénis voudront un peu plus tard que l’Église reconnaisse officiellement leur « Amour », que Dieu reconnaisse leur « Amour », et que les prêtres les marient au lieu de simplement les bénir clandestinement. Le sacramentalisme est une tentation et un péché terribles.
 
 

Mensonge n°4 : Les bénédictions traditionnelles ne seront pas dénaturées par les nouvelles bénédictions.
 

« la clarté de ce document et sa cohérence avec l’enseignement constant de l’Église » (§ 3)

« La réponse du Saint-Père mentionnée ci-dessus nous invite par ailleurs à faire l’effort de développer et d’enrichir le sens des bénédictions. Les bénédictions peuvent être considérées comme l’un des sacramentaux les plus répandus et en constante évolution. » (§ 7 et 8)
 

FAUX. La bénédiction religieuse est toujours personnelle (puisqu’elle s’adresse à des personnes). Pas collective. Or cette nouvelle bénédiction enlève aux bénédictions valides leur caractère intrinsèquement individuel, puisqu’elle s’adresse à des couples. Elle cautionne des actes et non plus simplement des personnes. Elle les dénature. Par conséquent, elle dénature les vraies bénédictions religieuses.
 
 

Mensonge n°5 : Cette nouvelle bénédiction n’est pas normative, officielle : due à sa discrétion et à son caractère optionnel.
 

« Il ne faut ni promouvoir ni prévoir un rituel de bénédiction des couples en situation irrégulière, mais il ne faut pas non plus empêcher ou interdire la proximité de l’Église avec toute situation où l’on recherche l’aide de Dieu au moyen d’une simple bénédiction. » (§ 38)

« En tout état de cause, précisément pour éviter toute forme de confusion ou de scandale, lorsque la prière de bénédiction, bien qu’exprimée en dehors des rites prescrits par les livres liturgiques, est demandée par un couple en situation irrégulière, cette bénédiction ne sera jamais accomplie en même temps que les rites civils d’union, ni même en relation avec eux. Ni non plus avec des vêtements, des gestes ou des paroles propres au mariage. » (§ 39)
 

FAUX. C’est une optionnalisation publique, massive et universelle. Et validée par le Pape et le Dicastère.
 
 

Mensonge n°6 : Cette nouvelle bénédiction est biblique et christique.
 

« C’est aussi la conception du mariage proposée par l’Évangile. » (§ 5)

« Pour réfléchir aux bénédictions, en recueillant différents points de vue, nous devons nous laisser éclairer avant tout par la voix de l’Écriture Sainte. » (§ 14)
 

Euh… Je n’ai jamais vu Jésus bénir des couples adultères ou homos.
 
 

Mensonge n°7 : Cette nouvelle bénédiction est une aide ou une demande d’aide.
 

« Il ne faut ni promouvoir ni prévoir un rituel de bénédiction des couples en situation irrégulière, mais il ne faut pas non plus empêcher ou interdire la proximité de l’Église avec toute situation où l’on recherche l’aide de Dieu au moyen d’une simple bénédiction. Dans la courte prière qui peut précéder cette bénédiction spontanée, le ministre ordonné pourrait demander pour eux la paix, la santé, un esprit de patience, de dialogue et d’entraide, mais aussi la lumière et la force de Dieu pour pouvoir accomplir pleinement sa volonté. » (§ 38)
 

FAUX. C’est une demande de caution, consentement et adhésion. Pas d’aide. Idem du côté des prêtres bénissant les couples homos. Ils ne veulent pas simplement aider les couples qu’ils bénissent ni leur donner la force divine pour rompre et obéir à la volonté du Seigneur. Quelle hypocrisie… Ils croient en « l’Amour homo » et souhaitent même le vivre par personnes interposées !
 
 

Mensonge n°8 : Cette nouvelle bénédiction est une manière de dire aux homos que l’Eglise et Dieu les aiment.
 

(c.f. paragraphes des « petits cœurs partout »…)

« par ces bénédictions, qui ne sont pas données selon les formes rituelles propres à la liturgie, mais plutôt comme une expression du cœur maternel de l’Église » (§ 40)

« L’Église est ainsi le sacrement de l’amour infini de Dieu. » (§ 43)

« Toute bénédiction sera l’occasion d’une nouvelle proclamation du kérygme, une invitation à se rapprocher toujours plus de l’amour du Christ. Le pape Benoît XVI enseignait : ‘Comme Marie, l’Église est médiatrice de la bénédiction de Dieu pour le monde’ » (§ 44)
 

FAUX. Dans le document, d’une part, le couple homo est amalgamé avec le couple adultère. Or, l’adultère est un choix. Pas la tendance homo. Merci l’homophobie. D’autre part, nous aimer, c’est nommer le mal, nous demander la continence, mais en contrepartie, nous écouter, nous recevoir, nous offrir les moyens d’un apostolat de Feu, et vous reconnaître publiquement homophobes sans rechigner, en avouant humblement et consciemment que jusqu’à présent vous ne nous aimez pas. Le Pape ne m’a jamais invité ni téléphoné

Le constat

 

Un gars homo catho de mon âge, qui s’adresse à moi hier soir à l’occasion de la sortie de mon livre, me demande :
 

– Tu dirais que tu as changé depuis le premier Philippe ?
 

Je lui réponds :
– Maintenant, je sais que les catholiques ne nous aiment pas (nous, homos). Avant, je me berçais encore d’illusions. Désormais, je l’ai vu et expérimenté. Nous ne sommes pas aimés des cathos.
Il poursuit :
– Même les homos continents ?
Je lui dis :
– A fortiori les homos continents. Même quand on obéit à ce que l’Église préconise, ils ne nous soutiennent absolument pas. J’en suis la preuve vivante.
Il me répond :
– J’ai envie de pleurer quand je lis ça.
Je lui dis :
– Je comprends. C’est révoltant, et bien triste pour l’Église-Jésus. Pleurons pour Jésus. Et les gens d’Église mourront principalement à cause de leur homophobie.
Il renchérit :
– … et moi je mourrai principalement de ma tristesse.
Je lui dit :
– Tu sais, X, l’Amour de Jésus recouvrira toutes nos peines et péchés. On ne reste pas dans l’Église pour les beaux yeux des cathos. Mais uniquement pour les beaux yeux de Jésus et de Marie.